El precandidato oficialista Santiago Peña pudo sentir in situ, el viernes pasado, el gran rechazo que tiene el clan Zacarías y su entorno más inmediato de la ciudadanía esteña.
Esta incomoda situación se dio cuando Peña, en compañía de Javier Zacarías Irún y Elio Cabral recorrían el microcentro de la capital del Alto Paraná, momento en que fueron escrachados y abucheados por un grupo de mesiteros y gente que caminaba por el lugar.
El ex ministro de Hacienda y candidato cartista, por primera vez, pudo palpar el gran descontento que tiene la ciudadanía sobre la gestión de los Zacarías en esta región fronteriza del país.
Hasta el viernes pasado a Peña se le contaba una historia totalmente diferente de lo que palpó cuando recorrió las calles y avenidas del microcentro paranaense, acompañado de Javier Zacarías y Elio Cabral, dos políticos odiados y resistidos por una amplia franja de la población, que ya está cansada de las mentiras y burlas de las que sufre por parte del clan, que desde el 2001 se apoderó del segundo municipio más importante de la República.
Peña es consciente que debe redoblar el esfuerzo en esta zona del país para captar simpatizantes, atendiendo que sus principales operadores políticos son muy resistidos y varios de ellos salpicados por hechos de corrupción, como el caso de Javier Zacarías (candidato a senador) y Elio Cabral (precandidato a la gobernación).
Esa aplanadora zacariísta que muchos años imperó en esta zona fronteriza del país ha quedado atrás, y el precandidato oficialista pudo atestiguar cuando sus acompañantes recibieron la repulsa de un vasto sector de trabajadores informales del microcentro, como así también de gente que recorría por el sector comercial de la ciudad.
Peña tuvo una agenda cargada de mítines políticos en su visita al Alto Paraná, donde llegó el miércoles y permaneció hasta el sábado, cuando cerró su recorrido en Hernandarias, con escasa concurrencia de simpatizantes. Aparte de estar rodeado de tenebrosos personajes, la candidatura del ex ministro de Hacienda no prende en el electorado colorado, lo que ya comenzó a generar preocupación en el propio Cartes y su entorno más cercano.
Ahora el equipo político que acompaña la candidatura de Santiago Peña tendrá que generar nuevas estrategias para ir ganando la adhesión de la población, no solamente altoparanaense, sino de todo el país. La mayor resistencia que tiene el postulante oficialista es su raíz liberal de 20 años de afiliación. Horacio Cartes, se encaprichó e impuso la figura de Santi, sin realizar consulta alguna al electorado republicano.
Una apuesta muy riesgosa la que hizo el mandatario, que será dilucidada el próximo 17 de diciembre, cuando se realicen las elecciones internas. Pero con el correr de la campaña proselitista, el postulante oficialista colorado se fue dando cuenta de los integrantes del equipo político que lo acompañan. Aquí en la capital del décimo departamento Peña fue testigo del abucheo que experimentó el jefe del clan, Javier Zacarías Irún y su delfín para la gobernación, Elio Cabral, dos personajes odiados en los últimos tiempos por la población fronteriza.




























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