Se destapa colosal estafa tras la presión de USA contra clan GD

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Ramón González Daher posa junto a HC en los buenos tiempos, durante el auge del imperio financiero que ahora se derrumbó con el efecto colateral de una monumental estafa que afecta a inversores que especularon con altos intereses.

Escribe: Luis Alen.

 

Ahora se tiene claro por qué un alto exponente de la embajada de los Estados Unidos asistía al juicio contra Ramón González Daher en compañía de la fiscala general Sandra Quiñónez. Es que en USA por lo visto estaban monitoreando desde hace tiempo el gran movimiento financiero ilegal del clan GD, que hasta se vincula nada menos que con la operativa usuraria de un esquema ahora derrumbado del tipo “Ponzi” piramidal.

 

Lo llamativo del caso en que están envueltos tanto el fallecido ex-senador Óscar González Daher como su hermano Ramón recientemente condenado a una pena de 15 años de cárcel por usura grave, lavado de dinero y denuncia falsa, es el inusitado interés  que demostró Estados Unidos tanto en la investigación fiscal como en las consecuencias en los tribunales de las andanzas del clan GD, que hasta hace poco gozaba de la más completa impunidad arropado en la protección política del “hombre fuerte” paraguayo  Horacio Cartes.

Pero los números que se conocen ahora del dinero negro manejado por el clan GD dejan boquiabiertos a todos, tanto en el Paraguay como en el exterior, y explican de alguna manera el volumen astronómico en los valores que circulan fuera del circuito legal en nuestro país, representando según algunas estimaciones casi el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), alrededor del mismo monto de la deuda pública, de unos US$ 14 mil millones.

Las investigaciones tanto de los norteamericanos como de los fiscales paraguayos apuntan a que el enorme esquema financiero ilegal tendría sus ramificaciones en el lavado de dinero procedente de fuentes que no tienen la bendición de USA como el narcotráfico y el contrabando, que hasta podrían financiar al mismísimo terrorismo internacional, lo cual es suficiente motivo para que Estados Unidos no le haya perdido pisada alguna a los González Daher en los últimos tiempos.

Al ir embretando al clan, las agencias norteamericanas antilavado y antiterrorismo tienen también la finalidad de “mapear” con más exactitud el extenso territorio de la economía ilegal paraguaya, con nombres y apellidos, además de poner en evidencia al mismo tiempo la extrema debilidad de los organismos de control oficiales, desde la Seprelad (Secretaría Antilavado) hasta el Banco Central pasando por la misma Fiscalía o la Subsecretaría de Tributación (SET), que ni “olieron” las trapisondas de los González Daher hasta que saltaron los famosos audios que delataron los aprietes y extorsiones del ex-senador Óscar cuando era titular del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.

 

Prenda de HC

Todos en el país se preguntan también por qué HC les soltó la mano a los González Daher para que sean procesados y condenados, mientras no ha procedido igual con otros políticos indiciados por los mismos delitos, pero que hasta hoy gozan de la protección del Patrón. 

La explicación es que el clan GD habría quedado como una especie de “prenda” de buena voluntad hacia la embajada norteamericana, a la espera que en el proceso electoral se afiance aún más el cartismo con un triunfo de la ANR en las elecciones generales de abril de 2023. Por lógica se deduce que al proteger a los políticos con serias acusaciones en la fiscalía, también éstos le serán fieles a HC con el fin de que concentre cada día más poder.

Con ello se demuestra que el poder político le resulta fundamental a HC como forma de evitar que los norteamericanos insistan con la operación “Corazón de Piedra” de 2010, cuando desde las agencias de Washington iniciaron un proceso para eventualmente acusar a HC por delitos como el lavado de dinero o el contrabando de cigarrillos a gran escala en América. 

El haberse afiliado a la ANR y ganar la presidencia de la República en 2013, tras promover la salida del poder de Fernando Lugo en 2012, le valió a Cartes contar con una especie de “salvoconducto” que hasta hoy estaría vigente frente a los norteamericanos.

Sin embargo, los datos del crecimiento exponencial de la economía ilegal paraguaya, y de que el esquema goza de la protección política, hicieron saltar las alarmas en Estados Unidos desde el final de la presidencia de HC, en 2018. Se esperaba que Marito pudiera controlar la situación, pero no lo hizo por obvias razones como ha sido su dependencia absoluta de Horacio tras la crisis del acta secreta de Itaipú en 2019, por lo que la embajada de la avenida Mariscal López no tuvo más remedio que arremeter contra el clan GD a sabiendas que podría “estorbar” negocios ya sea de HC o de otros connotados políticos comensales de la mesa del poder.

En forma astuta, Cartes enseguida advirtió que debía sacar partido de la situación, emergiendo como el “hombre fuerte” paraguayo pero dando un guiño a la embajada entregando a los González Daher como prenda destinada a caer en una tierra de nadie, que sea una especie de límite para salvar su espacio de poder a cambio de una moderación en las ansias de Estados Unidos de ejercer una supervisión casi total sobre la economía ilegal paraguaya, lo que a la larga no le sería conveniente a HC para la expansión de sus negocios.

 

La Justicia en la picota

¿Hasta dónde avanzarán los órganos de control nacionales para satisfacer a la embajada norteamericana? Es la gran pregunta que se debe hacer, a la vista de los US$ 1.300 millones, o más aún, que en el esquema “Ponzi” de estafa se movieron durante 7 años, según los investigadores. Los nombres que van surgiendo, con Ramón González Daher a la cabeza, entre beneficiados y afectados por el mecanismo estafador, deben poner a la fiscalía en situación de emergencia por la necesidad de aclarar el embrollo lo más pronto posible y dar con los autores, cómplices y encubridores.

Como siempre ocurre en estos casos, sólo algunos menos afortunados son los directamente implicados e identificados en forma oficial, pero ya es hora que también los funcionarios que “no vieron” nada raro en el ámbito financiero pese a la magnitud del esquema ilegal, o hasta los políticos que los protegen, sean desenmascarados.

La protección a su esquema financiero usurario y al margen de la ley ya no le funcionó evidentemente al clan luqueño cuando se avanzó hacia las condenas nunca vistas antes en el país por lavado de dinero, con el expreso visto bueno de los Estados Unidos a manera de advertencia a una clase política que permitió un monumental latrocinio en perjuicio de mucha gente, como quedó al descubierto ahora con el escándalo del esquema Ponzi.

El sistema Ponzi se denomina así a un mecanismo mediante el cual una persona, física o jurídica, ofrece gran rentabilidad a inversores, gracias a que consigue fácilmente convencer a cierta gente para que le preste capital para ser invertido, a alta tasa de interés. Pero los intereses del dinero depositado o prestado son pagados con el dinero que invierten los nuevos clientes. La rueda sigue funcionando hasta que deja de entrar dinero y esto puede ser debido a una crisis, como la causada por la caída de uno de los principales puntales del esquema, que por lo visto era el clan GD. En este momento es que se desmonta el entramado que deja a los estafados sin el ahorro que habían invertido.

Situaciones de estafa financiera ya se vivieron en el país anteriormente, pero esta vez no puede pasar desapercibido que el esquema funcionó “a full” mediante protección política y judicial. Por ello, no deben quedar en el folclórico opareí los tejes y manejes en la Fiscalía y el Poder Judicial para facilitar la actividad ilegal del clan GD, que ahora incluso será objeto de investigación en una comisión de legisladores del Congreso. 

Más que nunca se debe aplicar aquí lo del “caiga quien caiga”, que había prometido Marito Abdo pero que no cumplió desde 2018, con el fin de lograr el necesario saneamiento moral de la nación como primer gran paso para la formalización y el desarrollo pleno de la economía.

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