Senador llega a la Corte para hacer frente al poder fáctico

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Tras el polémico traspaso de Víctor Ríos del Poder Legislativo al Poder Judicial, ahora se espera que se concrete la verdadera independencia judicial de los grupos de poder empresariales.

Escribe: Luis Alen.

 

Con la ida del senador Víctor Ríos a la Corte Suprema volvió a resaltar plenamente en la arena política la determinación existente en una parte de la dirigencia nacional de reducir o por lo menos desafiar el poder fáctico, representado especialmente por Horacio Cartes. Con el correr del tiempo, y según las decisiones que adopte la máxima instancia judicial, se verá hacia dónde se orientará finalmente la estrategia anticartista.

 

Mientras trata de instalar la figura de Santi Peña y de Pedro Alliana para la chapa presidencial de su movimiento Honor Colorado, HC quiere demostrar que la fuente de su poder se halla en el control sobre la ANR como instrumento para ir fortaleciendo su poder fáctico, ahora desafiado por la forma en que se gestó la movida para que un senador activo llene la vacancia ocurrida en la Corte.

La presencia del ahora exsenador liberal Víctor Ríos en la Corte Suprema, con el mayoritario voto del Senado y el apoyo del presidente Marito Abdo, debe ser entendida como el resultado lógico de la retomada pugna por el poder ya de cara a las elecciones generales de 2023, tras la pretendida concordia cicatrizante promovida por el cartismo que tuvo su punto final en los comicios municipales.

Volvió a perder Cartes en el Senado, como ya ocurriera con la designación de Óscar “Cachito” Salomón para la titularidad senatorial en junio pasado, en el único estamento político prominente que no controla, y dada la importancia del lugar ahora cubierto en la máxima instancia judicial, el mensaje dejado es que también se le podría marcar a HC un “nuevo rumbo” en su plan de seguir controlando el poder fáctico con sus ramificaciones judiciales.

Por ello, el mismo Ríos precisó que no tiene “ningún compromiso con ningún factor de poder”, sino con la ciudadanía, en alusión a la llamativa coincidencia en los argumentos de rechazo a su nominación a la Corte, por parte del Colegio de Abogados, de los principales gremios empresariales y hasta de los obispos de la Iglesia Católica, en una sugestiva sintonía de varias instituciones claves de la sociedad que habla hasta de una lucha ideológica manipulada hábilmente por los estrategas del círculo de gerentes de Horacio.

Es que la apuesta cartista es notoria en cuanto a la intención de instalar la ideología política de derecha ultra conservadora con el fin de impulsar todavía más su influencia sobre la ANR, con lo cual se explica por qué consiguió el cartismo la redacción de contundentes comunicados de muy similares contenidos para despotricar contra el desembarco de un senador activo en la Corte, lo que no se había dado en los casi 30 años de vigencia de la Constitución democrática de 1992.

 

El pacto político

Aunque Ríos haya tratado de justificar como “normal” la convergencia política que estuvo detrás de su elección tanto para la terna del Consejo de la Magistratura como en la misma votación senatorial, resulta evidente que su nombramiento en la Corte ha sido fruto del pacto político existente para frenar el poder de HC en el Senado y en otras instancias como la cúpula del Poder Judicial.

Ahora es el momento en que esta mayoría en el Senado y eventualmente en la Corte se traduzca en medidas que beneficien a la sociedad, como el caso de la lucha contra la corrupción y la impunidad, en la que el Poder Judicial tiene un papel frustrante, porque en la actualidad se halla aprisionado precisamente por los “factores de poder” a los que Ríos dice no pertenecer y que, como demostración de su postura, fue denostado ácidamente por dichos grupos el día previo a su elección en la Cámara Alta.

La coalición mayoritaria en el Senado, que es hoy el soporte político indudable de Marito Abdo en contraposición al poder de HC en la Cámara de Diputados, al imponer su candidato para el más alto tribunal debe aún demostrar al conjunto de la sociedad que el papel protagónico de Ríos en la Corte deberá traducirse desde ahora en un combate constante a la extrema y crónica morosidad de la Justicia, muy especialmente en cuanto a la lucha no sólo contra la corrupción de los empleados públicos, sino para desmantelar el flagelo coaligado del crimen organizado, la narcopolítica, el lavado de dinero y el contrabando.

Precisamente, a nadie escapa que el incremento constante del contrabando, según lo que señalan las mismas entidades empresariales que criticaron el nombramiento de Ríos, se debe a que tampoco el Poder Judicial o la Fiscalía están a la altura de las exigencias de poner freno a estas lacras sociales, al no exhibir, por ejemplo, ningún contrabandista condenado. 

Esta falla de la Justicia fue resaltada por los propios empresarios, lo que resulta contradictorio de parte de ellos cuando atacaban a Ríos poniéndose del lado del poder fáctico de HC, sobre quien pesan sospechas de organismos internacionales, agencias norteamericanas y brasileñas, de alimentar el contrabando de tabaco hacia el Brasil.

 

La democracia en peligro

El arribo del opositor Víctor Ríos a la Corte debe también significar la ocasión propicia para permitir que de una buena vez se deje de manipular la Justicia en función a los intereses de los grupos de poder fáctico empresariales, permitiendo así que las fuerzas del mercado libre influyan para un régimen de competencia sana, eliminando los monopolios oligárquicos que postergan el desarrollo nacional inclusivo y que a la postre conspiran contra el proceso de democratización de la sociedad paraguaya.

La verdadera independencia de la Justicia de los poderes fácticos hará que a su vez se proteja a la democracia del principal peligro que soporta, como es la puesta en primer lugar de los intereses empresariales o de los grupos de poder que manipulan a su antojo por ejemplo los plazos procesales con las famosas chicanas que extienden hasta a 10 años o más los procesos, obligando a la extinción de algunas causas emblemáticas sobre corruptelas en la administración pública.

A nadie escapa que en estos momentos la democracia está en peligro con la cooptación de la ANR por el poder fáctico cartista, además de la evidente influencia que igualmente busca HC en el otro partido tradicional, el Liberal Radical Auténtico (PLRA).

Por todo esto, ha sido muy conveniente la decisión de los senadores de impulsar la figura de Ríos en la más alta instancia judicial de la República, en coincidencia con el anuncio de un preacuerdo del PLRA y de los principales partidos de la oposición progresista para la conformación  de un amplio frente opositor con vistas a buscar el Gobierno nacional en 2023.

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