Sigue investigación de balsa que causó terrible accidente con derivación fatal

267

Un nuevo accidente con víctima fatal registrada en el Alto Paraná desnuda la existencia de las embarcaciones precarias, denominadas balsas, que siguen operando sin cumplir con las mínimas condiciones legales y de seguridad.

 

La fiscal Denice Duarte, investiga el hecho registrado en el kilómetro 24 Monday a unos 15 kilómetros de la Ruta VII, en una balsa que servía para el paso de personas y vehículos desde Minga Guazu al distrito de Los Cedrales, y viceversa, ante la falta de un puente que unan dichas localidades.

En el lugar perdió la vida ahogado Hugo Andrés Ríos Alfonso, luego de que cayera al agua el automóvil de la marca Toyota, del tipo Starlet, que ocupaba junto a Sebastián Leguizamón Castillo y Antonio Paniagua Gamarra, quienes pudieron salvarse.

El cuerpo sin vida de Ríos Alfonso fue rescatado a unos 300 metros del lugar donde se produjo la caída del automóvil en el río, el sábado último. El hallazgo y posterior rescate fue realizado en la tarde del domingo último.

A consecuencia del siniestro, la fiscal en lo penal de feria investiga las condiciones de seguridad de la precaria embarcación que servía para el paso de los vehículos y las personas, entre los distritos de Minga Guazú y Los Cedrales.

La representante de la sociedad pidió informes al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, a la Armada Nacional y a las municipalidades de Minga Guazu y Los Cedrales, sobre la balsa que opera en el río Monday, en la calle del kilómetro 24, donde se registró el trágico accidente el último fin de semana.

La embarcación estaba a cargo de Teodoro Ramón Cabrera, quien pidió al conductor que retrocediera más su rodado, que fue a caer al agua.  “En el lugar estaban solo los operarios y en estado de shock, muy poca información pudieron aportar. Queremos saber quién explota y en qué condiciones, por eso pedimos informes a las instituciones”, refirió la fiscal Duarte.

La Prefectura Zonal Naval, con base en la Sub Área Naval de Ciudad del Este, había informado que una balsa debe estar habilitada por dicha entidad militar, para poder operar en los ríos. Para la habilitación tiene como requisito tener salvavidas, guindolas, una embarcación menor para salvataje y los operarios deben ser marinos con libreta de navegación.

 

Tragedia en Ñacunday

El 2 de marzo del 2013 se había producido un trágico accidente con 4 víctimas fatales en el río Ñacunday, en el distrito de mismo nombre, cuando también cayó un automóvil al cauce del caudaloso río, en circunstancias similares.

La fiscal María del Carmen Meza había imputado por exposición al peligro en el tráfico naval al entonces intendente municipal, Pedro Duarte Ríos, ya que la embarcación precaria era administrada por la comuna, aunque sea del MOPC. El balsero Valdomiro Ramírez Duarte y el conductor del automóvil siniestrado, Andrés López Arévalos, también habían sido imputados por homicidio culposo.

En dicha ocasión el automóvil Chevrolet Corsa, derrapó y cayó al agua, estando en su interior la señora María Angélica Gauto, dos hijos menores y un sobrino, quienes fallecieron ahogados, al no poder ser auxiliados.

La embarcación estuvo amarrada por más de un mes, pero luego de que la comuna realizara los trámites legales para su habilitación, la instalación de los equipos necesarios, la Prefectura Zonal Naval autorizó su operación para el transporte de vehículos livianos y personas solamente, hasta 7.500 kilos.

 

Pero, según fuentes de dicha comunidad, la balsa sigue pasando camiones de gran porte con toneladas de granos, violando la disposición administrativa. Otras balsas que operaban en el río Yakui, entre Ñacunday y Mayor Otaño, también tuvieron que ser adecuadas legalmente, tras el siniestro.

Facebook Comentarios

Compartir