La salud económica del comercio de Ciudad del Este cada vez se torna más crítica, sin que aparezca una panacea milagrosa para revertir la grave situación por la que atraviesan los habitantes de este distrito fronterizo del país.
El Gobierno hasta ahora no presentó ninguna receta salvadora, que permita la reactivación económica y comercial de la capital del Alto Paraná, que desde hace más de dos décadas atrás viene experimentando una gradual recesión, que llegó a tocar fondo en los últimos 3 años.
Lejos de preocuparse por el delicado panorama de la otrora capital mercantil del Paraguay, el Gobierno se pasa priorizando cuestiones políticos-partidarias, como la reelección presidencial, dejando atrás el principal compromiso asumido ante la ciudadanía, mejorar el nivel de vida de todos los paraguayos.
Hoy Ciudad del Este atraviesa una de sus peores crisis, sin que por de pronto se observe en el horizonte una mejoría para el sector comercial paranaense, que hace tiempo enfrenta los embates de la recesión. No existe un plan de contingencia, que permita apaciguar y traer un poco de tranquilidad a los habitantes y empresarios de la zona, que su subsistencia depende del comercio local.
Es muy notoria la falta de voluntad política, no solamente de este gobierno, sino de los anteriores gobernantes que nunca pusieron en agenda la problemática de Ciudad del Este. A esto se suma el desinterés de las autoridades locales, que anteponen sus apetencias personales, sobre los intereses de la ciudadanía
Falta un empuje decidido del gobierno de Horacio Cartes para buscar recuperar el movimiento comercial en la capital del Alto Paraná. De lo contrario, esta región fronteriza de la república está condenada a convertirse en un palomar. Pareciera que se va cumpliendo la predicción del emblemático extinto presidente de la Cámara de Comercio local, Hussein Taijen.
Ciudad del Este hasta hace pocos años atrás se constituía en el principal pulmón por donde respiraba la economía nacional. Hoy esto es apenas una quimera, y con la falta de una política económica seria y convincente será difícil recuperar esa bonanza de dos décadas atrás.
La capital del décimo departamento es resistente a extinguirse, pero si continúa abandonada a su suerte por las autoridades apátridas no tiene otra salida que terminar con el sueño e ilusiones de muchos habitantes de esta comunidad, que viven en un 90 por ciento del comercio fronterizo.
El Gobierno no puede quedarse con los brazos cruzados y asistir pasivamente al “funeral” comercial de Ciudad del Este. Algo se tiene que hacer desde el Poder Ejecutivo o el Congreso Nacional para tratar de salvar el único balón de oxígeno existente para los pobladores de este distrito, el sector mercantil. Pero si continúa todo igual, se materializará, lastimosamente, la muerte anunciada.
El presidente Cartes incumplió la palabra empeñada cuando fue investido presidente de la República, aquel 15 de agosto del 2013, cuando prometió dar prioridad a Ciudad del Este, convirtiéndola en una zona industrial. Pero pasaron más de 3 años de aquel compromiso, sin que se haya puesto en marcha el ambicioso proyecto. El mandatario debe pisar tierra y tomar conciencia del terrible panorama económico que enfrenta esta metrópolis. Hoy se vocifera a los cuatro cantos un SOS para el comercio paranaense.




























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