Taiwán es bastión de la democracia que Paraguay debe seguir apoyando

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Helicópteros del ejército chino continental sobrevuelan el estrecho de Taiwán con el propósito de intimidar en una vía marítima muy transitada.

Escribe: Luis Alen.

 

De la retórica belicista, la China comunista pasó a la acción con el montaje casi real de un escenario de guerra alrededor de Taiwán, con lo cual está lanzando un mensaje a los aliados de Taipei sobre su capacidad militar para una invasión a la isla “rebelde”, que hoy viene a ser como una fortaleza de la democracia en el mundo que hay que defender a cualquier precio.

 

Después de la invasión rusa a Ucrania, se sabía que el próximo bastión democrático a defender iba a ser la República de China-Taiwán, debido a que los regímenes autocráticos de Moscú y Beijing se han propuesto liquidar el “mal ejemplo” de las democracias ucraniana y taiwanesa, que se constituyen en el polo opuesto de las autocracias encabezadas por Vladimir Putin y Xi Jin-ping, que no disimulan ya su declarada intención de ir exportando sus autocracias a los demás países del mundo en desarrollo.

El objetivo común de ambos autócratas es reducir al máximo la influencia de la mentalidad occidental pro derechos humanos en la forma de gobernar de las sociedades, reemplazándola por el actual sistema de dominio absoluto dictatorial de ambos regímenes, ruso y chino, que ya tienen en su esfera de influencia a otros países con el fin no sólo de sojuzgarlos sino para ir acorralando y debilitando a la alianza occidental liderada por Estados Unidos y representada por la OTAN, y a la que se agrega ahora la alianza indo-pacífica para enfrentar la amenaza de la creciente belicosidad china.

Así como en Ucrania la intención de Putin es poner a prueba la alianza en Europa, sin importar el peligro para el equilibrio de la economía mundial, el simulacro militar chino rojo alrededor de la democrática Taiwán tiene la clara finalidad de amedrentar a la alianza indo-pacífica liderada por Estados Unidos en la estratégica zona asiática del estrecho de Taiwán y sus alrededores, que es una de las rutas marítimas y aéreas más transitadas del mundo, lo que a su vez tendrá también consecuencias para la estabilidad mundial.

 

El papel de Paraguay

En el caso de Ucrania, en las votaciones de las Naciones Unidas el Paraguay se posicionó entre los países que condenaron la invasión rusa del 24 de febrero, e indirectamente también se manifestó a favor de los países que avalaron las fuertes sanciones contra la economía de Putin, pero como es notorio también sufrió el país las consecuencias directas de la crisis mundial generada por la guerra, especialmente por la subida inflacionaria de los precios de la energía y los alimentos.

Más que nunca ahora el Gobierno paraguayo debe mantener su alianza con Taiwán, que ya no es una rémora anacrónica de la Guerra Fría como algunos políticos locales de izquierda lo quieren hacer aparecer, sino que se convierte en un elemento testimonial de primer nivel con miras a poner en primer lugar la defensa de los valores de libertad y democracia, frente a la escalada militarista de los dos poderosos regímenes autocráticos de Eurasia: Rusia y China comunista, que ya están teniendo en vilo a todo el mundo.

El hecho de que Paraguay mantenga relaciones ininterrumpidas por 65 años con la República de China-Taiwán asume el carácter testimonial relevante como apoyo para que alguna vez vuelva la democracia entre los chinos continentales, así como lo disfrutan los chinos taiwaneses.

No es ningún secreto que el éxito económico de Taiwán y su avance en la alta tecnología desata también la apetencia desbocada del régimen de Pekín, con el fin de someter a la isla y apoderarse de su avanzada industria tecnológica, como es el caso del casi monopolio taiwanés de las procesadoras de micro-chips, que surten a los fabricantes de todo el mundo de los productos de última generación relacionados con las maquinarias movidas con inteligencia artificial y la robótica.

En este nuevo escenario mundial de alta belicosidad provocada por los mayores regímenes dictatoriales del planeta, el Paraguay debe mantenerse firme del lado de la democracia y resaltar que la amistad con Taiwán es de la máxima prioridad, pero al mismo tiempo el Gobierno nacional como contrapartida beneficiosa tiene que potenciar aún más su economía aprovechando la relación amistosa con los taiwaneses, y no debe contentarse con recibir donaciones para la infraestructura o el apoyo técnico en algunas áreas de la producción agropecuaria, sino dar un paso más hacia adelante para poner a la economía paraguaya en situación propicia para recibir inversiones desde la isla asiática en materia de industrias de alta tecnología.

Un hecho que va en dicha dirección es la auspiciosa creación y funcionamiento de la Universidad Tecnológica Taiwán-Paraguay, que posibilita la formación de los recursos humanos que luego podrán ser empleados en la industria tecnológica de avanzada.

Por todo ello, el acoso que sufre actualmente Taiwán por parte de China continental implica para nuestro país un verdadero doble desafío, tanto en cuanto a valorar el acierto de mantener las relaciones con los taiwaneses por el testimonio que significa el apoyo a su gobierno democrático, como también por la importancia que el Paraguay saque más provecho en términos económicos por haber apostado en mantenerse firme al lado de la isla amenazada por la autocracia comunista, para no permitir el evidente propósito de los chinos rojos de apropiarse de su avanzada industria tecnológica. 

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