Hace tiempo que todo el sistema comunicacional de la municipalidad de Ciudad del Este, creado e ideado por Javier Zacarías Irún, quedó desfasado en el tiempo. El intento de colocar a la intendenta Sandra McLeod de Zacarías, como la única que trabaja en todo el Paraguay, resulta hasta ofensivo, cuando la realidad en la institución municipal es otra.
Las gacetillas institucionales y los videos institucionales, son cansinos y buscan poner a Sandra McLeod de Zacarías como la única que trabaja en la Municipalidad, olvidando a la institución, a sus directores, jefes y funcionarios en general, quienes en la práctica siempre han sostenido, mal o bien, a la comuna como tal.
Sandra como el centro del universo ya no vende, ya no convence y hace rato que provoca rechazo y sobre todo rabia en la comunidad que siente que la comuna está gastando dinero en publicidad para hacer propaganda de la intendenta, y no para difundir acciones institucionales y por sobre todo comunicar el trabajo comunal.
Todos entienden esta situación, menos Javier Zacarías Irún y su cada vez más pequeño entorno inmediato, que de hecho jamás intentó poner en entredicho la decisión del Yo el Supremo, salvo su amigo personal y ex intendente Alberto Rodríguez y su hermano Justo Zacarías Irún. De hecho, esas observaciones de amigos, le llevó mantener mucho tiempo la distancia, en el caso particular de Rodríguez, lo cual fue de público conocimiento.
Se impone, con el dinero que invierte la Municipalidad, un sistema de comunicación mucho más plural, que permita a la ciudadanía ver de cerca y de forma clara cómo funciona la comuna esteña, los servicios que ofrece y sobre todo comunicando acciones que bien común, tales como la lucha contra el dengue, los vencimientos y multas establecidas para el pago de impuestos, nuevas ordenanzas municipales, entre otros aspectos que son de interés general.
Atrás quedaron los tiempos en que cada director era responsable de su área y personalmente explicaba sus acciones ante la ciudadanía. Hoy todo se concentra en Sandra, salvo cuando las papas queman, como ocurre en este momento, tras la muerte de la pequeña Sarita, electrocutada por un cable pelado, producto de una obra mal hecha, de cabo a rabo, según coinciden en señalar profesionales de obras de la zona.
Hace rato que el Clan Zacarías, olvidó, y lo hizo de adrede, que la comunicación pública no es hacer propaganda personalista con dinero del pueblo, sino mantener informado a la sociedad en general, al contribuyente, de cómo se invierte su dinero. La tarea no es complicada, solo falta que el líder del Clan, deje de mirar más allá de sus narices, deje de perjudicar a su esposa y a todo un imperio político, que para mal o para bien, logró construir en casi dos décadas y que ahora él mismo se está encargando de destruir.




























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