Se concretó nomás el capricho del presidente Horacio Cartes, al imponer su candidato presidencial por el movimiento Honor Colorado, al neo republicano, Santiago Peña, que hace un poco más de 6 meses se afilió a la ANR, tras una presión de los seccionaleros en la última convención partidaria.
El pasado sábado 3 de junio se sembró la semilla, y ahora se deberá esperar si prende en el electorado colorado una persona impuesta, sin la consulta a las bases, y primordialmente, sin ninguna militancia política y republicana, que pesa mucho a la hora de tomar decisiones importantes en las huestes del electorado de la ANR.
En el 2013 Cartes “alquiló” el partido colorado para acceder a la presidencia de la República. Hoy, impone un candidato liberal para que le suceda en el poder. Los propios mentores del actual mandatario hoy están arrepentidos, por haber dado la oportunidad a un offside, y que tuvo la osadía hasta en negarse en dejar el poder por la vía de la Constitución y la ley.
Peña, con 20 años de afiliación liberal, el sábado pasado fue confirmado como precandidato presidencial por el movimiento interno Honor Colorado de la ANR. Cartes impuso su voluntad, desoyendo el clamor de las bases partidarias. Esta situación produjo una importante escisión en el sector del cartismo, donde dirigentes de peso abandonaron la carpa, como el vicepresidente de la República, Juan Afara, el titular de Diputados Hugo Velázquez, por citar algunos.
La politiquería continúa tan vigente en el país, donde una gran mayoría de quienes ostentan el poder persiguen beneficios personales, y no colectivos, que puedan generar prosperidad para el pueblo paraguayo. Ahora ya se viene la campaña electoral donde aparecerán promesas de todos los colores, y que los políticos oportunistas lo aprovechan muy bien, atacando el sector más vulnerable de la población, el estómago.
Con la actitud personalista del presidente Cartes, quedó ratificado, una vez más, el total desprecio hacia la clase política, que fue ignorado por el líder de Honor Colorado, al postular a la primera magistratura de la nación a un advenedizo de la política criolla colorada.
Esta decisión unilateral, indudablemente, dejará su costo político, porque una mayoría de los afiliados colorados está herida en su honor, y seguro pasarán factura a los ideólogos de esta “traición” en las internas republicanas del próximo 17 de diciembre.
El presidente Cartes en todo este tiempo de su mandato se tomó muchas atribuciones unilaterales, por fuera de la propia ley. Algunas consiguieron con impunidad de otras instituciones, como la Corte Suprema, que sobrepasó las atribuciones del Congreso paraguayo, al liberar la colocación de los bonos del tesoro nacional, a pesar de la decisión contraria tomada en la Cámara de Senadores.
El presidente Horacio Cartes tiene muchas deudas pendientes con el pueblo paraguayo, y que capaz ya no cumplirá en este un año y dos meses de mandato que le sobra. El mandatario se pasó priorizando más los intereses personales y sectarios, sobre los intereses del Estado. No obstante, este último capricho es un arma de doble filo, que más probable es que acabe mal para él.




























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