
Escribe: Juan Manuel del Puerto, periodista y ex diputado.
Hoy comparto con ustedes mi opinión con relación a las manifestaciones de los cooperativistas y campesinos. Los primeros rechazan el IVA a los actos cooperativos y los otros, la condonación de sus deudas, entre otras reivindicaciones.
De entrada les digo que estoy de acuerdo con ambos planteamientos y paso a explicar.
Cooperativas
¿Qué son las cooperativas? Son entidades formadas por consumidores, productores, vendedores, trabajadores, con el fin de colaborar entre sí, por medio de la ayuda mutua. Brindan relativa mayor flexibilidad que las entidades financieras del mercado.
Constituyen asociaciones autónomas dinamizadoras de la economía y como su fin principal no es el lucro, obtienen, en todo el mundo, ciertas exenciones tributarias.
La aplicación del IVA pretendida por el Ejecutivo a los actos cooperativos no es más que un golpe a los sectores más débiles, trabajadores, amas de casa, pequeños empresarios, etc.; con el claro afán de recaudar para tapar agujeros, productos de su inoperancia.
¿Quiénes son normalmente los que usan los servicios cooperativos? Los trabajadores y los de menores ingresos, en general. El crédito que obtiene ese asalariado o trabajador independiente, para ampliar su casita o para compra de útiles y uniformes recibe a partir del mes de abril el Impuesto al Valor Agregado, que por supuesto lo paga el prestatario.
Por lo tanto, es correcta la decisión de los dirigentes cooperativistas de movilizar a sus socios y funcionarios (que al fin de cuentas son socios también). Ellos están para defender los intereses de sus asociados.
Algunos sectores que no dimensionan el problema o defienden otros intereses se escandalizan por las movilizaciones, porque obstaculizan el tránsito, etc. Las medidas de fuerzas se hacen para llamar la atención de las autoridades y para presionar a las mismas, en este caso, para rever su postura sobre el tema en cuestión. Eso implica sacrificio y molestias a la gente. De lo contrario no tendría sentido, ni moverá las pestañas de los mandatarios de turno.
En lugar de cuestionar, como lo hacen voceros del Gobierno y sectores de la sociedad, habría que felicitar a los dirigentes que encabezan esta cruzada, porque no es fácil mover a un pueblo cuasi anestesiado como el nuestro. A pesar de las presiones, las acusaciones infundadas de voceros gubernamentales y amenazas, incluso, están firmes para resistir.
Una manifestación popular que no afecta a la ciudadanía y a las autoridades, no tiene razón de ser, porque sencillamente no tendrá ningún resultado favorable.
Reclamo campesino
Igualmente acompaño las reivindicaciones campesinas por considerarlas justas. Son sacrificados compatriotas, pequeños productores, que nos proveen diariamente alimentos, frutos de la tierra. Hay fenómenos climáticos que los afectan, como sequías e inundaciones y, a ello, sumemos la incidencia de los precios. Ellos producen para nuestro consumo, para las paraguayas y paraguayos. Por lo tanto, necesitan una atención especial y, por qué no, privilegiada.
No podemos comparar, como lo hacen algunos periodistas, con créditos personales para comprar un auto, una moto o una heladera.
Hay varias experiencias en el mundo en cuanto a la aplicación de políticas de protección a productores, eso implica subsidios a los mismos. Caso Estados Unidos, Argentina, entre otros.
¿Por qué los grandes productores: sojeros, arroceros, trigueros, ganaderos, etc., que en mayor parte producen para la exportación, tienen una consideración especial de las autoridades?
A parte de no tributar lo que corresponde, siempre están teniendo subsidios o algún respaldo importante del Estado.
¿Y los transportistas? Estos reciben subsidio para renovar su flota por parte del Estado y encima, aumenta considerablemente la tarifa del pasaje, afectando a la clase trabajadora.
¿Por qué la prensa y la ciudadanía no se indignan? Lo que realmente necesitamos es instalar un Gobierno patriótico que atienda las necesidades de todos los sectores; que no privilegie a los sectores más fuertes de la economía y que realmente tenga la sensibilidad para sacar adelante a nuestra sociedad inequitativa e injusta.
Tenemos un país riquísimo, gracias a la generosidad de la naturaleza, con abundante tierra fértil, mucha agua dulce, energía eléctrica, una población menor de 7 millones de personas, con absoluta mayoría de jóvenes deseosos de oportunidades para trabajar y estudiar. Es decir, nuestra potencialidad es enorme.
No hay excusa para que Paraguay siga en este estado de cosas; tenemos todo a mano, sólo faltan autoridades honestas y patriotas. ¡Luchemos juntos por conquistar el país que soñamos!




























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