Escribe: Luis Alen.
Con el rechazo de la intervención a la comuna de Ciudad del Este, con los 42 votos de la bancada colorada en Diputados, quedó en evidencia que la “liberación de votos” no fue más que una maniobra urdida por el oficialismo para bancar políticamente la gestión del Clan Zacarías y de paso poner de ahora en más como máxima prioridad iniciar el proceso de reelección de HC, el éxito en la interna de 2017 y asegurar una victoria colorada en 2018.
Si no existió la “orden superior” para investigar las denuncias contra la intendenta Sandra McLeod, tampoco se puede creer en que muchos de los legisladores actuaron movidos por su “conciencia”, ya que varios de ellos dieron a entender en forma inequívoca que su voto por la no intervención se debía a una directiva de la bancada, con lo cual insinuaban nítidamente que había efectivamente una indicación “de arriba” favorable a los Zacarías.
El pulgar levantado para eximir al clan de una completa auditoría con el fin de aclarar las clamorosas irregularidades denunciadas y que afectan al segundo municipio de la República, demuestra por cierto la incapacidad de Horacio para enfrentar a su antiguo rival en la interna de 2012, Javier, y pedirle cuentas por los manejos administrativos dudosos tanto de él como de su esposa al frente de la comuna esteña.
Pero también implica el convencimiento de que, con el blindaje para no ser investigado, HC le neutraliza evidentemente a Zacarías Irún, el que de ahora en más tendrá disminuidas en extremo sus posibilidades políticas, tanto para enfrentar en la interna al jefe de Estado, en un posible proceso de reelección, e influir en la conformación de listas o para presentarse eventualmente a una candidatura presidencial.
Estas consideraciones tuvieron un peso decisivo para salvar al clan de una estrepitosa caída que le hubiera supuesto su ocaso político, pero también hay que sopesar la conveniencia para HC de no hacer pasar a ZI a la vereda de enfrente, ante la proximidad de una interna en 2017 que no augura ninguna seguridad para un éxito cartista en el plano de la reelección e incluso no asegura una victoria colorada en las generales de 2018.
Se consolida la “dictadura”
Resulta evidente que Cartes tampoco quiso romper con el clan, por el dominio de los Zacarías de los negocios y de las “fuerzas vivas” del Alto Paraná, al decir de la misma intendenta en el acto de festejo en CDE tras la votación en Asunción. De esto hace mucho tiempo que hacen gala en el Este, con su control absoluto y dictatorial del sistema estatal, además de tener bajo su férula a la Fiscalía y a la Justicia.
No es un dato menor que HC sabe que sus negocios –por ejemplo el del cigarrillo- podrían ser seriamente afectados si existe un enfrentamiento con ZI, porque éste ha venido armando un esquema de rígido control sobre todos los negocios, sean éstos legales o no tan santos, incluyendo los tráficos y el paso de mercaderías por la misma aduana.
Lo que le queda ahora como tarea urgente a Zacarías es desmantelar al G7 de concejales que le hacen oposición a Sandra, quien ya amenazó con demandar judicialmente a quienes firmaron el pedido de intervención, reclamando una suerte de compensación por la “exposición pública” del honor supuestamente afectado de la intendenta.
Resulta notorio que la intención del clan Zacarías es amedrentar a los concejales y accionar contra ellos judicialmente a la espera de que desistan de otro pedido de intervención a comienzos del año próximo, ya en pleno proceso de efervescencia en los inicios de la interna colorada por las presidenciales y en medio de un posible proceso de reforma o enmienda constitucional por la reelección de HC.
También el partido Colorado cerró filas para defender al clan y hasta amenazó al partido Liberal en promover la intervención de la gobernación de Central y de otros municipios bajo administración opositora.
Lo que queda definitivamente en claro es que, de ahora en más, cualquier discurso a favor de la transparencia en los manejos de la administración estatal, de parte de Horacio Cartes, quedarán en ridículo, ya que nadie creerá en sus sanas intenciones, después que la bancada oficialista rechazara la apuesta por la transparencia en Ciudad del Este.




























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