Javier Zacarías Irún, cabeza visible del clan esteño, aparece en la lista de los corruptos que la ciudadanía viene escrachando y pidiendo igualmente su pérdida de investidura. El político fronterizo viene siendo denunciado desde hace años por varias presuntas irregularidades al frente de la comuna paranaense.
Pero nunca el Ministerio Público abrió una investigación en serio contra el clan Zacarías (Javier y su esposa Sandra), para desvendar los graves hechos que se les imputa. Las carpetas de denuncias duermen en la gaveta de la justicia, donde varios fiscales y jueces son funcionales al citado grupo político, que hace más de 17 años maneja la municipalidad de la capital del Alto Paraná como un negocio particular.
Ante la falta de castigo a los corruptos, el pueblo salió a la calle a expresar su descontento, presionando a las autoridades e instituciones a que tomen intervención y castiguen a aquellos políticos involucrados en hechos irregulares y atentatorios a la ley, como el apoderamiento de los recursos del Estado, que se ha vuelto el modus operandi de muchos funcionarios públicos.
El Paraguay desde hace años-según Transparencia Internacional- figura en los primeros lugares como uno de los países más corruptos del mundo. Y la medición no se aleja ni un milímetro de la realidad, porque esta nación sudamericana ha sido tomada por este mal endémico, generando un fuerte y negativo impacto socioeconómico.
La movilización ciudadana ante el silencio cómplice de las instituciones responsables, se ha multiplicado no solamente en la capital del país, sino extendiéndose a varios otros puntos de la república, donde se vienen clamando justicia y transparencia a las autoridades, en pos de un Paraguay más justo y desarrollista.
En esta zona del país, concretamente en Ciudad del Este, la gente dejó atrás el miedo, saliendo a la calle a expresar su descontento y repudio contra los integrantes del clan Zacarías, liderado por el hoy cuestionado senador cartista, Javier Zacarías Irún, que igualmente fue escrachado en el propio parlamento, así como frente a su residencia, donde la ciudadanía pidió su pérdida de investidura.
El pueblo está decidido a luchar por un Paraguay más justo, saneando de corruptos y facinerosos las instituciones públicas, y de esa manera buscar la equidad social entre todos los ciudadanos que habitan esta tierra guaraní.
Ya no hay que permitir que se siga contaminando el país, lo que poco favor hace para su imagen, tanto a nivel nacional e internacional. El Paraguay necesita urgentemente el despegue económico, lo cual redundará en beneficios para todos quienes habitan en esta nación sudamericana.
Es necesario dar vuelta la página. El nuevo gobierno de Mario Abdo Benítez debe poner mano dura contra los corruptos, que dejan al borde del abismo el país. Horacio Cartes se empavonó con varios impresentables, a quienes otorgó impunidad y hoy está bajo la lupa del pueblo paraguayo.
La herencia de Cartes es una pesada mochila para Marito, contra la que deberá lidiar para devolver a la ciudadanía la confianza hacia las autoridades, que la ha perdido por completo. Hoy el pueblo ya no está para tolerar ninguna injusticia. Ya no le interesa la manipulación de las instituciones, porque tiene el arma más poderosa, que es la movilización popular. Javier Zacarías Irún es uno de los políticos que deberá rendir cuentas de sus actos. Muy pronto le tocará sentarse en el sillón de los acusados.




























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