ZI quiere volver con dinero malversado

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Escribe: Luis Alen.

 

El presidente Marito Abdo por fin dio la orden de “limpiar el dinero sucio” en la política, a pesar de la tranca que ha impuesto el liderazgo cartista de la ANR. ¿Ya no sería un poco tarde la decidida intervención presidencial para apresurar los tiempos en el Congreso?

 

Porque impresentables como Javier Zacarías Irún pretenden volver a predominar en Ciudad del Este, por interpósita persona al apoyar la candidatura a intendente de Juan Pereira, precisamente con dinero que provendría de sus denunciadas malversaciones de fondos públicos entre 2015 y 2017, de lo cual está acusado por el Ministerio Público.

El contubernio HC-ZI vuelve a sobrevolar la política, con el ánimo de retomar el fallido “nuevo rumbo” en las próximas elecciones internas y municipales, pero tropezaría con la firme oposición norteamericana, según las fuentes de la embajada de la avenida Mariscal López.

La comisión permanente del Congreso ha llamado a sesión de la Cámara de Diputados para el 4 de febrero, con el fin de tratar el controvertido proyecto de ley de financiamiento político, que pretende establecer la trazabilidad del dinero en las campañas, candidato por candidato, y no ya como una mera rendición de cuentas generales de los partidos, a posteriori de los comicios.

Se cumple así con uno de los requisitos esgrimidos por el gobierno de Estados Unidos, y que fue resaltado en la entrevista que tuvo lugar en la Casa Blanca el 13 de diciembre pasado, entre el presidente paraguayo y el líder norteamericano, Donald J. Trump, con el fin de desmantelar la lavandería “Made in Paraguay”. Es en lo relativo a cortar de cuajo el financiamiento de la narcopolítica en las elecciones paraguayas, que ha convertido a nuestro país en un virtual Narco-Estado.

Quedó pendiente hasta ahora, también, la investigación exigida por EE.UU. a los movimientos de la protección a la lavandería de dinero de la narcopolítica, encabezada por el maridaje HC-ZI, lo que ya se había puesto en evidencia en un informe confidencial de la embajada allá por fines de 2016, durante el gobierno de Cartes, y que ahora salió plenamente a trascender a nivel público con el “affaire” del Lava Jato brasileño, a través de la conexión HC-Darío Messer.

 

El pase de factura a Marito

El no haber investigado en forma a HC-ZI y recuperar así lo desviado al fisco durante la pasada gestión cartista que convirtió al país en una gran lavandería de dinero negro, le está pasando ahora la factura a Marito Abdo, y por ende a Añetete, de cara a la interna colorada de julio y a las generales municipales de noviembre.

Es cierto que Horacio Cartes y Javier Zacarías Irún con su clan se resguardaron muy bien con el blindaje político-fiscal y judicial, pero la inutilidad del presidente Abdo ha sido mayúscula al no haber armado a tiempo un “corralito” que neutralice el poder omnipresente de HC, con movimientos rápidos tendientes a reemplazar a la fiscal general puesta allí precisamente por el cartismo en su momento, y lograr una mayoría en la Corte Suprema, como resultado a su vez del tejido de alianzas políticas en el Congreso que reduzcan la influencia de Honor Colorado.

Ahora que se habla nuevamente de un “abrazo” republicano para lograr listas unificadas en los distintos distritos y hasta en la lucha por el poder en la junta de gobierno de la ANR, suena a reconocimiento de la imposibilidad de cristalizar el anhelo de ver la merma del poder de HC.

Esto es así porque resulta una ridiculez pensar que el abdismo conseguirá ir reduciendo el poder cartista a medida que consigue Añetete atraer hacia sus carpas a una parte de la dirigencia de base, toda vez que lo que mueve a la política criolla es la “mosca” (la plata), proveniente principalmente de fuentes no tan santas y que ahora debe estar en la mira de los organismos tanto nacionales como extranjeros, encargados de observar el movimiento de dinero negro procedente de los tráficos fronterizos o de la corrupción estatal.

Es obvio calcular que todo lo amasado en la era HC, y aún antes, que nutre las faltriqueras cartistas, es un colchón muy cómodo con que cuenta Horacio para volver a financiar no sólo su propia campaña, sino también la de Añetete, en el caso de la “unidad”, pero siempre a beneficio de inventario lógicamente, una vez que se disfrute del poder en un hipotético “cogobierno”.

 

El caso Soares

El caso del financiamiento cartista a la izquierda de Avanza País y Juntos Podemos, en 2013 y 2015, develado ahora por el escándalo de los supuestos audios de Camilo Soares y la dirigencia del P-MAS, muestra con meridiana claridad el modus operandi de HC para no sólo comprar voluntades políticas e influir sobre gobiernos nacionales o municipales del signo partidario que sea, sino también comporta el mecanismo por el cual se llega incluso a forzar cambios de procesos en los que finalmente saldría beneficiado el mismo Cartes, llegado el caso, pero varios años después de la “ayuda” financiera.

Este filantropismo político “sui generis” esconde, además de por supuesto la posibilidad de negocios suculentos con la plata como la mismísima usura entre los involucrados a través de firmas de pagarés exorbitantes, un puñal bajo el poncho que finalmente resultó utilizado en el caso de Mario Ferreiro para tumbarlo del gobierno municipal de Asunción y, de paso, hacer añicos la credibilidad de casi toda la izquierda y el progresismo.

El peso político del mecanismo financiero cartista ya no sorprende a nadie, a esta altura de los acontecimientos, por lo que resulta hasta admisible que Añetete busque la “unidad” con HC, como una suerte de evitar la interna “salvaje” en la que saldrá ganando indefectiblemente la billetera de Horacio. Pero la interesada búsqueda del “abrazo” republicano tiene sus riesgos, como será el caso de que se lo haga a cambio de impunidad y de soslayar definitivamente la investigación de la herencia de la era HC, cargando después, eso sí, con las deudas, sin beneficio de inventario para Marito, que luego vienen con abultados pagarés como los que tumbaron a Ferreiro.

La salida a la luz pública de los groseros manejos financieros de HC y la izquierda pone de manifiesto sin lugar a dudas la urgencia de establecer de una vez por todas la trazabilidad del dinero puesto a disposición de los dirigentes políticos en las campañas.

Pero no sería de extrañar que el proceso electoral de 2020 quede exento otra vez de la vigencia de este control, para dar lugar a la deseada componenda del “abrazo” republicano, y así pasar a una supuesta “paz partidaria” en la que se deje la pulcritud en el contaje de fondos de origen lícito, en aras de volver a  la vieja usanza del conteo de dinero sucio, para regocijo del mandamás de la “Lavandería Paraguay”, es decir, del “Patrón del Quincho”.

Basta con decir que la Fiscalía no movió aún un solo dedo para iniciar una investigación a fondo del financiamiento recibido de HC por la izquierda ferreirista, tanto en 2013 como en 2015, tan solo con la intención de averiguar si no se trató del uso de dinero procedente de ilícitos como evasión, contrabando o, directamente, lavado de dinero. Se concentra sólo en la denuncia de Soares sobre la “caja paralela” en la administración de Mario Ferreiro.

Pero finalmente, el pasado lunes 13 de enero, en el 73 aniversario de la conspiración de 1947 que le devolvió el poder al Partido Colorado (sin festejos oficiales), se hizo un pedido para investigar el mecanismo de financiación de HC: lo hizo el P-MAS (Partido del Movimiento al Socialismo), previo alejamiento de Camilo Soares de su liderazgo, con una solicitud expresa al Ministerio Público y al Tribunal Superior Electoral de realizar una exhaustiva investigación del “mecanismo” cartista de financiamiento electoral a la izquierda, pero que efectivizado con la seriedad requerida podría también escarbar en todo el movimiento financiero-político de HC, por lo menos de los últimos diez años.

¿Lo hará la fiscala general Sandra Quiñónez puesta allí por HC, con la misma celeridad que lo hizo para cumplir el libreto cartista para buscar la intervención a Ferreiro y la posterior renuncia de éste? ¿Lo investigará un tribunal electoral acostumbrado a la vista gorda del financiamiento “fronterizo”?

Son preguntas de las que pende el mismo futuro de la presidencia de Marito.

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