Escribe: Luis Alen.
El senador cartista Javier Zacarías Irún continúa eludiendo la cárcel tras la última bochornosa decisión de la jueza de Ciudad del Este, Cinthia Garcete, de otorgarle medidas sustitutivas a la prisión, en un claro mensaje que tanto ZI como Horacio Cartes siguen manejando la Justicia a su gusto y paladar.
El maridaje HC-ZI por lo visto es para rato, ya que una indicación de que estaría roto lo habría insinuado la orden judicial por la cual se procedía a romper el blindaje que protege al legislador. Pero no ocurrió así, pese a que se había conocido incluso la recomendación de Estados Unidos a Paraguay para que se proceda sin ningún miramiento para desmantelar la protección política al lavado de dinero, a la corrupción y al financiamiento al terrorismo por parte de las bandas criminales que asuelan el territorio nacional.
La prisión para Javier y otros políticos que interponen decenas de chicanas para evitar la prisión en sus procesos judiciales, debió significar la efectiva demostración del compromiso de la clase política, del Gobierno de Marito Abdo, de la Fiscalía y del Poder Judicial, de llevar adelante el desmantelamiento de la gran lavandería de dinero sucio en que se ha convertido el país.
La nueva burla a la ciudadanía honesta que significa la libertad ambulatoria de ZI, pese a las graves acusaciones que pesan en su contra, ha oscurecido el logro anunciado por el presidente Abdo de la rápida aprobación y puesta en vigencia inmediata de 10 leyes contra el lavado de dinero, que podrían ser letra muerta desde el momento que los imputados por los graves delitos son agraciados, como el caso de Javier, con afrontar sus juicios en entera libertad y con la posibilidad de poner toda clase de trabas para entorpecer sus procesos de condena, gracias a la gran cantidad de dinero que lograron amasar, pagando además costosos honorarios a abogados chicaneros, quienes gozan a su vez de toda clase de garantías por parte de los jueces para seguir obstruyendo la justicia.
Lo de prohibirle a ZI su salida del país suena a risa, porque, de hecho, se blinda aún más dentro del territorio, sabiendo que puede estar supeditado a órdenes de captura internacional. Asimismo, la fianza personal por G. 500 millones, más la fianza real que hacen un valor total de G. 3 mil millones, igualmente es una bofetada a la inteligencia del ciudadano, ya que se le acusa precisamente a Zacarías Irún y equipo, de haber desviado G. 2.174 millones de las arcas municipales para financiar las campañas electorales del clan Z en el período 2015-2017.
La otra cara
Mientras en los casos de ZI y HC tanto la Fiscalía como los jueces se mueven con extrema lentitud e incluso no hacen nada, pese a las contundentes pruebas de ilícitos, llama la atención la rapidez con la que se decide mantenerle en prisión al diputado Ulises Quintana, como una especie de moneda de cambio para demostrar la supuesta dureza con los políticos acusados de proteger a narcos.
Resulta evidente que la Justicia mide con diferente vara a los indiciados por graves delitos como corrupción, malversación de fondos, enriquecimiento ilícito, lavado y protección al narcotráfico, cuando se trata del equipo HC-ZI, en tanto que, por ejemplo, la misma Fiscalía actuó también con llamativa celeridad en el caso de la Municipalidad de Asunción, con la denuncia de Camilo Soares sobre la supuesta “caja paralela” de los Ferreiro. Se sospecha, a propósito, que Soares estaría también movido a control remoto por intereses relacionados con el cartismo, dado que el exdirigente del PMAS y ahora comunicador, está trabajando para medios financiados por HC.
La Justicia y la Fiscalía deben tener la misma vara para todos los investigados por los delitos financieros, la corrupción del funcionario público y los negocios turbios ligados al lavado de dinero, ya que finalmente desembocan en las bandas criminales que sirven de soporte al terrorismo internacional, según manejan las agencias norteamericanas que tienen por eso puesta su atenta mirada sobre la persecución de estos crímenes en nuestro país y particularmente en la Triple Frontera.




























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