12 años sin arriar la bandera

129

Un día fresco, de un 7 julio del 2005, salía a la calle, por primera vez, el semanario Primera Plana. De eso, justamente, hace 12 años. En verdad el tiempo pasó volando y hoy es una realidad ese gran desafío que fue para un grupo de soñadores, que abrazamos la noble profesión del periodismo.

Desde el momento de su aparición, este medio supo cómo granjearse el cariño de sus lectores. Lo hizo apelando a una fórmula muy simple que se utiliza en periodismo: hablar con la verdad, probada en hechos. Y cuando nos equivocamos, asumimos humilde y públicamente el error, desagraviando a quien fuese, respetando el derecho a réplica, así como está consagrado en la Constitución Nacional.

Como semanario de análisis y de opinión política y ciudadana, nuestras hojas plasmaron el pensamiento de connotados referentes de la sociedad local, que enaltecieron indudablemente la calidad y el respeto de Primera Plana, dejando así su impronta, aporte de construcción ciudadana de una voz libre, indoblegable en su posición. A una década y 2 años de existencia, la posición sigue inalterable.

Primera Plana aprendió que no hace falta fanfarronear, inflar un tema sin mayor trascendencia, para “crear” la información y la opinión. En Paraguay y especialmente en Alto Paraná, la realidad siempre supera a la ficción. Sólo hay que armarse de coraje y de pruebas, publicarlas y listo. Así fuimos desde un principio y seguimos sosteniendo esa misma línea editorial, que nos comprometimos defender aquel 7 de julio del 2005, cuando las hojas de Primera Plana aparecieron en la calle.

El eje de nuestro trabajo en todo este tiempo giró, esencialmente, en la defensa de la transparencia y respeto al estado de derecho. Desde su aparición Primera Plana fue un férreo defensor de la legalidad. Esta posición inclaudicable hizo aun más difícil el sostenimiento del medio, que campeó y sigue campeando varias “tormentas”, lo que le insufló más vigor y energía para seguir bregando y luchando por un Paraguay mejor y más llevadero.

Somos conscientes que aún Primera Plana seguirá transitando por derroteros tortuosos, donde encontrará barreras, muchas veces infranqueables. Pero este medio periodístico en 12 años de vigencia nunca se dejó someter a los poderes fácticos, acostumbrados a torcer la verdad a cambio de intereses oscuros, que suele resultar perjudicial para el crecimiento y desarrollo de una nación tercermundista, como Paraguay.

Y cuando los lectores acudan a nuestras hojas como referencia escrita de los antecedentes históricos, porque somos testigos privilegiados, encontrarán información fresca, escrita ahora, en tiempo real, en el momento más álgido de la discusión, cuando otros medios prefieren defender intereses mezquinos y sectarios. Primera Plana no está movido por apetencias personales ni de grupos políticos, que hicieron, penosamente, metástasis en instituciones públicas de esta región, como la municipalidad de Ciudad del Este y la propia gobernación del Alto Paraná, que hoy son referencia nacional en la corrupción.

Gabriel García Márquez, laureado escritor colombiano, es autor de un famoso artículo que se tituló “El mejor oficio del mundo”. En él desgrana paso por paso las diferencias existentes entre la forma de hacer periodismo en una redacción en donde hay “oficio”, es decir, amor real por el periodismo y otra, la actual, en la cual las grabadoras mandan sobre las mentes, y los intereses del “jefe” son reflejo de los deseos, caprichos y vaivenes financieros del “patrón”, ignorante, amoral y torpe, devenido en empresario de la comunicación.

Primera Plana quiere compartir este día tan glorioso, saludando a sus lectores, auspiciantes, funcionarios, a quienes hicieron posible el nacimiento de este medio periodístico. Y en ese sentido queremos rendir un agradecimiento póstumo al principal responsable de la aparición de este medio, el extinto amigo Justino González, quien nos extendió la mano en el momento más álgido de nuestras vidas, tras el sorpresivo cierre del Diario Noticias, en febrero del 2005.

Al verdadero amigo se lo conoce en el momento difícil, y ahí estuvo Justino, de quien nos queda su ejemplo, su nobleza y su don de hombre, que jamás se borrarán de la memoria de quienes hicieron y siguen haciendo parte de Primera Plana.

 

Este medio continuará enarbolando la bandera de la libertad de expresión y de opinión, bases que indudablemente son indispensables para construir el Paraguay soñado. No hay que perder la esperanza de que alguna vez llegue la nueva aurora.

Facebook Comentarios

Compartir