Acuerdos políticos traerán estabilidad

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Horacio Cartes encabezó el acto de suscripción de un amplio acuerdo político para encarar todos juntos “el objetivo grande del bien de la patria”, según el mismo definió. La ceremonia contó con la presencia de presidentes de partidos políticos, quienes asumieron el compromiso de dar  estabilidad y gobernabilidad al futuro gobierno.
Cartes señaló la gran gesta cívica del 21 de abril pasado, remarcando que “las elecciones fueron libres y transparentes en las que el pueblo paraguayo ha concurrido democráticamente a elegir a sus autoridades. Vivimos un tiempo de gran significación política”.
Precisó que factores internos y externos reclaman el más puro patriotismo, inclaudicable  dignidad y la capacidad de construir el mejor destino para el Paraguay. “Nos encontramos ante el enorme compromiso de  convertir en realidad la esperanza de todo un pueblo. Siento en lo profundo de mi ser que la gente confía que  se acerca el inicio de un gran gobierno, a la altura de las mejores tradiciones patrióticas y con la eficiencia necesaria para insertar al Paraguay a las vías de un desarrollo económico y social perdurable”.
Dijo que “En este escenario soy plenamente consciente que el esfuerzo individual siempre será insuficiente, la Patria  necesita del concurso y participación de todos los paraguayos y paraguayas, así como de aquellos que no siendo paraguayos han elegido nuestra bendita tierra para forjar su destino”.
Afirmó que el sistema democrático de gobierno que  la actual Constitución establece y garantiza la participación plural en el manejo de la cosa pública, con sus correspondientes reglas y  responsabilidades.  “En ese entendimiento y con una visión de patria,  es que concebimos los acuerdos dirigidos al bien del Paraguay”, recalcó.
Insistió que la patria debe estar siempre en primer lugar, y en ese marco, la guerra a la pobreza será la prioridad.  “Debemos superar los desencuentros que sólo han generado inestabilidad y atraso e iniciar una etapa de concordia y entendimiento respetuoso en el marco de la institucionalidad democrática, apuntando todo al objetivo grande del bien de la patria”.
Destacó que la Asociación Nacional Republicana esté propiciando y acompañando firmemente acuerdos programáticos, con planes de trabajo conjuntos con los demás partidos y agrupaciones que están representadas en el Congreso Nacional.
Calificó la formalización del referido documento como una clara muestra de madurez que ofrece hoy la clase política del Paraguay y que será calificada en el futuro por la ciudadanía conforme a los resultados. “En ocasión de mi breve estadía en Europa, he comprobado con mucha satisfacción el respeto, la ponderación y el interés hacia el Paraguay demostrados por sus  dignatarios, empresarios,  así como  dirigentes políticos y  sociales”, recordó.

Un país de
oportunidades
“El mundo ve hoy al Paraguay como un país de oportunidades, está en nosotros que instauremos la seriedad y las garantías mediante la vigencia plena del estado de derecho. Un Paraguay bien gobernado, con las enormes potencialidades con que cuenta, aseguran destinos de prosperidad y  grandeza. Pero de una prosperidad que alcance a todos los paraguayos”, aseguró Cartes, al señalar su compromiso de trabajo y una administración transparente, honrada y eficiente.
 
Transición se
ha acabado
Aclaró posteriormente ante un requerimiento de los periodistas, que se debe entender la clase política, que ya no se puede hablar de transición. “La transición se ha acabado, se acabaron periodos militares, hubo un partido tradicional, hubo otro partido tradicional, vuelve otro partido tradicional y creo que a la ciudadanía ya no le podemos tener con explicaciones de que estamos viviendo una transición”.
“Esto es un inicio y lo que les puedo asegurar es que está cargado de buenas intenciones, pero recién podremos decir que tuvimos éxito si pasan los años y realmente mantenemos esta unidad de poner al Paraguay primero en todas sus prioridades y sobre todo, que esta macroeconomía paraguaya realmente sea para todos los paraguayos”, insistió.
Consultado si le da tranquilidad el hecho de que casi todos los sectores coinciden con la necesidad de trabajar juntos por el país, Cartes contestó que así es. “Será un éxito si en el correr del tiempo vemos que realmente la clase política nos pusimos al servicio  de la gente, de los más carenciados, de aquellos números que se ven y deben dar hasta molestia a mucha gente, macronúmeros que ni los entienden y la gente se pregunta diariamente ¿y yo qué?.

 

Cartes volvió a ganar: domesticó a su “tropa” y el poder lo ejerce solo
Horacio Cartes, contra viento y marea, llegó al objetivo de gobernar en base a una agenda país refrendada por las principales fuerzas políticas del arco parlamentario, desde la derecha hasta la izquierda, lo que demuestra que por encima de las diferencias ideológicas se puede apostar por un programa de consenso, lo que se plasmó en un “Acuerdo por Paraguay”.
Pero, para llegar a esta meta que cualquier político anhelaría, HC consiguió domesticar a su propia “tropa” colorada. No es un dato menor que los republicanos hayan ganado la elección en el Senado, pero sin tener mayoría propia, en tanto que en Diputados sí cuentan con la posibilidad de ganar en las votaciones con la sola fuerza de su bancada. Aún así, Cartes negoció con otras fuerzas políticas la gobernabilidad a cambio de espacios de poder.
El ver a Horacio y Camilo Soares abrazados es el resultado de una política con mayúsculas y con el interés nacional puesto en primer lugar. ¿Por qué se puede afirmar esto? El análisis debe partir de la realidad paraguaya a partir del proceso iniciado en el juicio político a Fernando Lugo, que mostró a una clase política unida detrás del objetivo de desplazar a la izquierda del poder. Muchos identificaron el proceso como un triunfo de la derecha sobre la izquierda.
Pero ahora que a la “derecha” representada por la ANR, el PLRA y el Unace, se unen el centrista Encuentro Nacional y el centroizquierdista Avanza País (AP), se puede hablar de una verdadera apertura del Gobierno de Cartes a un entendimiento con la izquierda democrática representada por AP, que tiene en Soares uno de sus más connotados líderes. Resulta también una lectura acertada de la realidad política por parte de HC, quien está ya consciente que la izquierda vino para quedarse y formar parte de ahora en más del entramado de fuerzas que pugnan por el poder en el país.
La utilidad del mal llamado “pacto azulgrana” –que es más multicolor de lo que parece a pesar del predominio de las dos fuerzas mayoritarias del espectro político- sobrepasa la mera intención de facilitar la aprobación de leyes fundamentales para el accionar del nuevo Gobierno. A decir verdad, a Cartes le hubiera bastado con negociar las aprobaciones con los partidos, caso por caso.
Pero aparte de evitarse la fatiga de las negociaciones interminables  y optar por la seguridad de tener de antemano una holgada mayoría parlamentaria en ambas cámaras, el oficialismo aparece claramente no sólo como “colorado”, sino eminentemente “cartista”. 
En toda la transición, es prácticamente la primera vez que un presidente asume con tanto consenso y ello se debe no sólo a la arrolladora victoria del 21 de abril sino a la percepción acertada de Cartes de que no le conviene al país un Ejecutivo débil, como lo fue el gobierno pasado de Fernando Lugo, y su inevitable contrapartida: el Parlamento todopoderoso, que a la postre echó al luguismo del poder.
El liderazgo de Cartes ahora consolidado a través del “Acuerdo por Paraguay”, asegura también el “nuevo rumbo” tan necesario, para reencauzar la nación hacia los objetivos de bienestar y desarrollo. Pero principalmente proporciona una imagen de solidez del Gobierno, de cara a presentar un frente unido ante la compleja situación planteada en el Mercosur, donde Paraguay deberá reingresar manteniendo la dignidad nacional, pisoteada al máximo por los vecinos Brasil y Argentina, que admitieron a la Venezuela chavizta el año pasado sin que el Senado paraguayo lo refrendara, tal como lo manda el Tratado de Asunción.
Una interpretación desapasionada del abrazo entre Camilo y  HC hay que hacerla también en la perspectiva de la misma lectura que Soares realizó del “golpe” parlamentario de junio de 2012, cuando reconoció los errores que llevaron a la izquierda a caer del poder, al decir que una camarilla que rodeaba a Lugo fue la que precipitó la caída del luguismo.
Este es el dato clave que surge finalmente del proceder de Cartes en los meses que median entre la elección de abril y la toma de posesión de agosto: el poder recae en él y sólo en él, y no en un entorno que empieza a rifar los cargos en el Gobierno, como fue el caso de Lugo en las semanas previas a su asunción en 2008 y durante prácticamente todo su mandato. Hasta el punto que a lo largo del gobierno luguista se llegó a decir que el ex obispo era “prisionero de sus amigos”, entre los que se encontraba precisamente Camilo Soares.
Aparece así como garantía de la gobernabilidad no sólo que HC haya conseguido un acuerdo país previa domesticación de su “tropa”, sino también el hecho de que el exitoso empresario y dirigente deportivo no se deje “gobernar” por una camarilla de amigos. El poder está en él, y solamente lo ejerce él, garantizando así una mayor estabilidad política en el país, construyendo una gobernabilidad que potencialmente tiene en contra  el gran poder que la misma Constitución le otorga al Parlamento, que de hecho llegó a constituirse por varios años en una verdadera “dictadura parlamentaria”.

Escribe: Luis Alen.

 

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