Después de un año de abrirse la investigación judicial contra Javier Zacarías Irún, su esposa y toda su pandilla, por varios hechos de corrupción, el mismo más que nunca está cerca de ir a parar a la cárcel por los graves delitos cometidos.
Hasta ahora lo que impide que ningún integrante del clan Zacarías vaya a la prisión obedece a la influencia política que ejerce el colorado cartista sobre fiscales y jueces que llevan su caso. A esto se suma las interminables chicanas a que recurre uno de sus abogados, Ricardo Preda, a quien lo tildan en los pasillos tribunalicios como el “rey de las chicanas”.
Una justicia mercantilista y sometida permite que ladrones y facinerosos de este país continúen libres y burlándose de todo un pueblo. Con honrosas excepciones, existen fiscales y jueces probos. Pero un alto porcentaje son cómplices y encubridores de quienes transitan al margen de la ley, a cambio de dádivas y devolución de favores políticos.
Uno de los que hoy está sentado en el sillón de los acusados (Javier Zacarías Irún) sabe muy bien el manejo torcido de la justicia, que hasta ahora utiliza para doblegar a su favor resoluciones y sentencias judiciales, como así también lo usa como garrote político, para perseguir a ocasionales detractores. Durante 18 años lo utilizó, y ahora que cayó del poder el clan Zacarías igual lo sigue haciendo, mientras las instituciones y organismos cómplices sólo observan sin decir nada.
Pero recordando aquella folclórica frase, “no hay mal que dure 100 años”, hoy se avizora una luz de esperanza en el horizonte, de que por fin se hará justicia con un clan familiar, que durante casi dos décadas se apoderó de la municipalidad de Ciudad del Este, quedándose con todos sus recursos, permitiendo eso, que los integrantes del clan Zacarías, liderado por Ernesto Javier, se tornaran potentados millonarios, fruto del desvío del dinero público.
El saqueo se produjo desde el 2001, y a pesar de las reiteradas denuncias ante los órganos pertinentes, como Fiscalía, Contraloría General de la República (CGR), Fiscalía de Delitos Económicos, Tribunal de Cuentas y el Congreso, nunca nadie se inmutó en abrir una investigación seria y responsable contra ningún miembro de la familia Zacarías.
Ahora, a pesar de la gran influencia política y judicial que ejerce Javier Zacarías para evitar la cárcel, actualmente el escenario es diferente y hay esperanzas de que aparezca un magistrado valiente, que ordene la prisión de Javier, su esposa Sandra MacLeod y de varios otros integrantes de esta “gavilla” de ladrones. La ciudadanía desea cárcel para integrantes del clan esteño.





























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