Se llega a mitad de año y la crisis económica en la capital del Alto Paraná se agiganta, sin que hasta ahora aparezca la receta mágica que pueda revertir esta dramática situación, que lejos de ser subsanada, continúa causando estragos.
El problema comercial de Ciudad del Este está causando un espiral inflacionario, donde gradualmente va alcanzando a todo el sector económico de esta zona fronteriza.
En principio, el perjudicado directo fue el comercio, pero la crisis pasó a convertirse en un boomerang y repercutió en todas las esferas y hoy la otra capital mercantil del Paraguay atraviesa por uno de sus peores momentos, con futuro más que incierto.
A pesar de esta dramática situación económica, hasta ahora el Gobierno Nacional no ha demostrado una sincera voluntad política, para intentar encontrar la solución al problema. En los últimos meses, más de mil negocios cerraron sus puertas, dejando en la calle a casi 3 mil personas, que pasaron a engrosar la larga lista de desempleados que existe en el país.
Ciudad del Este, gradualmente, va quedando desolada y las autoridades, tanto locales, regionales y nacionales, se muestran indiferentes a esta triste realidad. Priorizan, como siempre ocurre, las actividades políticas, dando la espalda al pueblo, que más que nunca se encuentra sólo y abandonado, por el nulo apoyo por parte de aquellos que tienen el sartén por el mango, pero que ignoran el compromiso asumido ante la sociedad.
El presidente Horacio Cartes tiene una gran deuda pendiente con la ciudadanía, ya que cuando asumió el poder se comprometió a quitar de la crisis a Ciudad del Este, convirtiéndola en un gran polo económico e industrial.
Pero a casi dos años de mandato no ha pasado absolutamente nada de aquel compromiso y hoy el pueblo esteño y altoparanaense sigue aguardando que el mandatario materialice la palabra empeñada, y que ahora más que nunca es necesaria, atendiendo a la aguda crisis comercial y económica que enfrenta la ciudad.
En las últimas semanas continuaban dándose despidos de trabajadores y consecuentemente cierre de comercios, que, indudablemente, empeora la situación en esta capital fronteriza de la República, donde un 90 por ciento de sus habitantes vive del sector mercantil.
La profundización de la crisis comercial va concatenada a una serie de factores, que va desde la falta de voluntad política del Gobierno, pasando por el cada vez más férreo control de las autoridades brasileñas, que en nombre del “combate a la ilegalidad”, prácticamente han blindado su frontera con nuestro país, en esta zona del país.
Esta comunidad altoparanaense de “7 vidas” se resiste a morir, a pesar de las terribles vicisitudes que vive, como consecuencia de la crisis mercantil, que por de pronto, no se deslumbra una luz al final del túnel para acabar con esta latente realidad, que pareciera no tener fin.
Es hora de ir al rescate de Ciudad del Este, que necesita, urgentemente, recuperar su vivacidad comercial. De lo contrario, por causa de autoridades apátridas, en poco tiempo más asistiremos al “funeral” de la que años atrás fue la tercera potencia económica del planeta, junto a Miami y Hong Kong.





























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