Una verdadera rosca mafiosa, conformada por agentes de tránsito y liderada por el propio jefe de la dependencia, el ex capitán Carlos Florenciáñez, opera en la Dirección de Tránsito de la municipalidad de Ciudad del Este. Un batallón de “zorros”, diariamente, sale a recorrer la ciudad, desde la cabecera del Puente de la Amistad (zona primaria), hasta el kilómetro 7 (Avda. Monseñor Rodríguez), cuyo único objetivo, es recaudar para los “jefes” de la institución.
De acuerdo a una fuente fiable, los agentes de tránsito para aplicar su “golpe”, se instalan en puntos estratégicos de la ciudad, mientras que otros no tienen puestos fijos.
La rendición de los soldados de Florenciáñez es semanal, y el monto va de entre 350.000 hasta 1.500.000 guaraníes. La recaudación total por semana, oscila entre 30 a 35 millones de guaraníes, de acuerdo a los datos facilitados a este medio.
El esquema funciona de la siguiente manera: Los que están en los puestos fijos, principalmente los que se posicionan en la zona primaria, deben poner 350 mil guaraníes y los que no tienen lugares fijos, llamados de “grupo elite”, 1.500.000 guaraníes cada uno.
Los agentes de tránsito, Fidelino Molas y Reinaldo Vargas Martínez, son los encargados de recoger las recaudaciones semanales y estos luego entregan en la Dirección de Tránsito a Elías López, quien posteriormente rinde cuentas al titular de la dependencia, el cuestionado y resistido ex militar, Carlos Florenciáñez.
Molas y Vargas estuvieron involucrados en el sonado caso de la desaparición de una motocicleta retenida en el Corralón Municipal, ocurrido en el año 2011, cuyo propietario Hugo David Gavilán tuvo que abandonar la facultad y la propia ciudad, por las amenazas que recibió en la época. Este hecho, hasta el día de hoy, no se ha solucionado.
Preguntado a nuestra fuente, si existe punición para los agentes que no junten el monto asignado, respondió que los mismos tienen la obligación de poner dicha suma, cueste lo que cueste. “Tendrá que sacar del bolsillo o prestar, para así cumplir con el compromiso asumido con el jefe”.
Caso contrario, son recolocados para dirigir el tránsito en horas pico, en puntos conflictivos de la ciudad (Km. 7, Km. 3 y medio, rotonda Área 1, rotonda Oasis), como una suerte de “castigo”.
Nuestro informante, a quien lo tenemos bien identificado, no descartó que parte del botín recogido vaya para la corona. De lo contrario, no tiene explicación el respaldo brindado por el clan Zacarías al director de Tránsito, Carlos Florenciáñez, un funcionario inmensamente cuestionado y denunciado por varios hechos de corrupción en el ejercicio de la función que desempeña.
Hace 3 años y medio atrás, aproximadamente, que la intendenta McLeod, tras las reiteradas denuncias de mal desempeño en su cargo y la fuerte presión ciudadana, destituyó del cargo a Florenciáñez. Pero, apenas un año después de aquella decisión, le volvió a premiar, reponiéndolo como director de Tránsito.
Primera Plana tuvo acceso a una lista parcial, con la nómina de los uniformados, con sus respectivos puestos de recaudación y montos asignados para rendir a la corona.





























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