Atilio Alegre pisotea en la calle lo que aprueba en la Concejalía

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Ciudad del Este es escenario propicio para gestar ciudadanos de primera y de segunda, a juzgar por un incidente protagonizado por Atilio Alegre, concejal liberal, hoy juzgado por sus propios correligionarios, de neozacariísta, quien aprendió rápidamente la prepotencia, en el curul que ocupa en la Junta Municipal local. Cuando se postuló Alegre al cargo, su discurso estaba cargado de transparencia; de gestión limpia, para que la ley se imponga siempre y lograr así la justicia social en el manejo de la cosa pública. Lo que no dijo que todo aquello era sólo para los demás; no para sí y menos para su familia.
Protagonizó hace algunos días atrás un incidente, que pinta de cuerpo entero que  absorbió la prepotencia y se jacta de poderoso, porque existe impunidad. Terminó ubicándose en el mismo espacio que ocupan los miembros del Clan Zacarías. Se podría determinar que Alegre es una suerte de neozacariísta. Le sedujo el poder y lo puso a su propia disposición.

Los hechos
En pleno centro de la ciudad, Alegre iba acompañado de Nathalia Fretes -su esposa- por la avenida Carlos Antonio López cuando decidió estacionar y resolvió hacerlo en una zona prohibida. Se le acercó un policía de tránsito para recordarle de la prohibición, pero el concejal municipal, responsable de la confección de ordenanzas como para regular este tipo de cosas, respondió con una escueta frase: “tranquilo usted; yo soy concejal” y sin más, se retiró del sitio dejando al policía casi como responsable de la seguridad de su camioneta.
No acabó ahí. Minutos después llegó al sitio el fotógrafo de nuestra hoja y comenzó a realizar su trabajo de captar imágenes del estacionamiento prohibido. En el vehículo en cuestión quedó Natalia Fretes, la esposa de Alegre, quien se percató lo que estaba pasando y se acercó al compañero de trabajo y en actitud prepotente, exigió al reportero que deje de tomar fotos. Este le respondió que estaba haciendo su trabajo. Insistió Fretes y en tono amenazante le propuso un arreglo, pero antes ella debía corroborar la desaparición de las fotos. El profesional le insistió que “no accederé a trato alguno; estoy trabajando”. Se interrumpió la discusión debido a que, en ese momento regresó al sitio, el edil Alegre, preguntando al compañero, si quien era él y porque esta realizando esta tomas fotográficas. Tras algunas discusiones más,  el compañero optó por abandonar el lugar, antes que crezca el enojo. Varias irregularidades se registraron en este incidente. Alegre, concejal del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), usó el cargo para ganar impunidad ante la infracción vial, estacionar en un sitio prohibido, y abusó del peso de su cargo para evitar que su vehículo fuera remolcado al corralón. Impidió que el oficial de tránsito cumpla con su deber. Es más, al final el “zorro” terminó encuadrándose ante el neozacariísta Alegre (sic). Alegre es parte activa del estudio y puesta en funcionamiento del mentado reordenamiento de tránsito de la ciudad. Ante esta situación ¿servirá de algo algún plan de reordenamiento?
Quien hará respetar un proyecto como éste, cuando los mismos concejales no lo hacen. Este será el reflejo que verán los ciudadanos que a diario sufren un tránsito caótico y las constantes coimas de los policías que lo dirigen. En cuanto a la esposa de Alegre, la señora Nathalia Fretes, debe entender que la prepotencia no enseña a ser mejor ciudadana. La misma es conocida en esta faceta, resaltando siempre esta “virtud”, principalmente, en las mismas redes sociales   

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