Escribe: Luis Alen.
La interna colorada volvió a retomar protagonismo en los medios y en las conversaciones de la gente, tras varias semanas en que diversos escándalos de corrupción –desde la Policía hasta la Conmebol- pusieran a prueba la capacidad de asombro ciudadana, ya curada de espanto por tantas denuncias que luego terminan en el folclórico opa rei.
La prensa fue otra de las tomadas de sorpresa por la cena en que Fernando Lugo se reunió con sus verdugos de hace tres años, encabezados por el inefable Juan Carlos Galaverna. Pero son cosas de la política, que más que nunca demostró su cara más maquiavélica, así como su dinámica que muchas veces carece de toda lógica.
En este caso, era la reunión que sellaba el pacto de los senadores colorados disidentes, progresistas e izquierdistas, quienes se han propuesto frenar el proyecto continuista de Horacio Cartes, que ya no disimula para nada su verdadero rostro, que no se orienta precisamente hacia un nuevo rumbo para el país en términos de participación ciudadana y de democracia con resultados en el ámbito social, sino se dirige a consolidar un régimen autoritario en el que HC pone en primer lugar los intereses de su grupo empresarial.
El dinero de Cartes
Mario Abdo Benítez sabe muy bien con quién se está enfrentando: nada menos que con un hombre que con su billetera se ha caracterizado en comprar mentes y voluntades en la ANR y en los demás partidos políticos. Esta capacidad económica le llevó precisamente a HC a ganar todas las batallas electorales y convencionales desde 2009, año de su afiliación a la ANR.
Ha de entender también “Marito” que difícilmente pueda ganarle al caballo del comisario, Pedro Alliana, pero paradójicamente, su triunfo más fulgurante ha sido su elección como titular del Senado y del Congreso, con lo cual le ha enrostrado a HC su verdadero cometido como líder de una coalición política destinada a frenar las intenciones reeleccionistas del titular del Ejecutivo en 2018.
Pero la guinda de la torta vino después, con la revelación de una tentadora oferta a la senadora Blanca Ovelar, para que sea ungida titular del Senado. El camión de plata que se estaba preparando, sin embargo, no llegó a destino por la negativa de la ex ministra de Nicanor Duarte Frutos y ex candidata presidencial en 2008, de dejar el carro disidente y subirse a la limusina cartista.
Ahora se sabe que la billetera de HC esta vez no funcionó, quedando sin fisuras el bloque colorado anticartista en el Senado, el G15, que en unión a la multibancada progresista encabezada por Lugo, condujo a los 24 votos que permitieron la elección de “Marito” como titular del Congreso.
Quedó así plasmada la “dulce venganza” luguista contra quienes armaron el juicio político por el caso Curuguaty de 2012, como resultado de la conspiración cuyas cabezas visibles fueron indudablemente Horacio Cartes y Blas Llano, esta vez los grandes perdedores en la elección de Abdo Benítez en el Senado.
Así se entiende en parte el por qué de la cena entre Lugo y los conspiradores actuales contra la expansión del poder cartista. En realidad, lo que está en juego es mucho más, ya que, cualquiera sea finalmente la situación que se planteará en la ANR al finalizar los comicios del 26 de julio, una cosa resulta clara: que la gobernabilidad de Cartes dependerá de cómo negocie con el contrapoder instalado en el Senado, cuyos líderes son ahora, sin lugar a dudas, Abdo, Galaverna y Lugo.
La gobernabilidad a prueba
La virulencia verbal en los discursos actuales de la campaña electoral colorada está presagiando que la relación entre Ejecutivo y Senado no será un camino de rosas en la post-interna, más aún cuando la disidencia deberá incorporar en su propuesta de acciones aquellos puntos que le son afectos a la oposición progresista e izquierdista, como ya ha ocurrido en los casos de la reforma a la Ley de Alianza Público-Privada (APP) y de expropiaciones de tierras.
El mismo Cartes ya dejó entrever que no habrá “abrazo republicano” tras la interna, lo que está explicado tanto por la habitual soberbia de su carácter como por las tomas de posición del mismo Abdo Benítez, que está prácticamente lanzado a un protagonismo político que apunta nada menos que a ir debilitando el poder cartista, más aún si éste se plantea el tema de la reelección.
“Marito” ha dicho también que no pondrán palos a la rueda del progreso del país, evitando así una oposición a ultranza, sino colaborarán con HC para que lleve un buen gobierno, pero con la advertencia clara de que sólo le ayudarán a terminar bien su período en 2018.
El gran problema radica en que HC no se doblegará fácilmente. Si esta vez no funcionó la billetera, están las tentaciones de los cargos, muy apetecidos por los colorados. La presión cartista se ha mostrado precisamente con fuerza en la destitución de Carlos María Santacruz del consejo de Yacyretá, un elemento clave de Galaverna en la entidad binacional y fuente de recursos para la disidencia.
Si Cartes logra cerrar los ductos de fondos hacia el G15, los senadores disidentes y las demás bancadas coaligadas en el frente anticartista deberán encontrar elementos de presión contra el propio HC, que les proporcione algún espacio de poder frente a la escalada del dinero presidencial y de los cortes en las prebendas de cargos.
En un escenario de esta clase, es lógico suponer que el ocaso del poder político de HC sólo se irá plasmando en la medida en que el G15 y sus aliados consigan no sólo eludir las tentaciones de la billetera cartista o mitigar los despidos de funcionarios, sino también sacando algún as bajo la manga que le tenga al jefe de Estado contra las cuerdas y le obligue a pactar un modus vivendi con sus opositores.
Material B
Ciudad del Este
está abandonada
Entre los otros puntos urticantes en la pulseada entre Cartes y Abdo, aparece el tema de la situación crítica de Ciudad del Este y demás ciudades fronterizas, afectadas por la crisis brasileña y a lo que se agrega la reducción de la cota de compras a 150 dólares.
“Marito” acusó directamente al presidente de la República de no hacer nada para solicitar al Brasil por lo menos el mantenimiento de la cota de 300 dólares y así favorecer al comercio fronterizo, solidarizándose de paso con los trabajadores que viven de este intercambio con el país vecino. Abdo le tiró gruesa munición a HC al decir que, mientras tanto, “todos los días hace sus negocios con el Brasil y no le importa los intereses de los paraguayos de Ciudad del Este”, en alusión al tráfico de cigarrillos por la frontera.
Agregó que con esta situación el primer mandatario “no tiene la autoridad moral para negociar con el gobierno brasileño”. Y añadió: “Esta zona del país requiere de autoridades que se planten ante el Brasil, que tenga autoridad política, pero ¿cómo se va a plantar si gran parte de su negocio está al otro lado de la frontera, y depende de las autoridades brasileñas? Nunca se va a plantar”.
Con este discurso, más claro, agua. Sólo que HC sigue acumulando dinero que le va a posibilitar continuar comprando voluntades y votos. Por este motivo, la disidencia debe estructurar una mayor carrocería partidaria a partir del espacio de poder ganado en el Congreso. Habrá que ver cómo se desenvuelve en la post-interna con el fin de ir neutralizando la ambición reeleccionista de HC.
Respuesta a Cartes
Marito estuvo en la semana en Tobatí. Allí pidió al mandatario que mire a los que están a su alrededor. El candidato a la Junta de Gobierno se refirió al discurso que dio el presidente Horacio Cartes, en la concentración colorada para promover la candidatura de Pedro Alliana.
Marito criticó el discurso en donde Cartes habló de transparencia, pero sin embargo estaban a su lado los intendentes de Ciudad del Este, Sandra Zacarías, esposa del dirigente Javier Zacarías Irún, y Arnaldo Samaniego, jefe comunal de Asunción.
“¿Quiénes estaban en su palco? ¿En dónde están los prebendarios del Partido Colorado? En su palco están algunos que en sus municipios la Contraloría no puede intervenir y no se puede rendir cuenta de la plata del pueblo. Ahí destacan quiénes están en contra de la transparencia”, sostuvo Marito.
Agregó que Sandra Zacarías y Samaniego no quieren que se auditen sus municipios para evitar que se conozca dónde va todo el dinero que aporta el contribuyente. “Zacarías Irún ha sido uno de los que se incomodan por esas revisiones. Las autoridades tienen que estar acostumbradas a rendir cuenta del dinero que administran”, dijo el senador, que estuvo acompañado de su colega Juan C. Galaverna.





























Facebook Comentarios