El gobierno brasileño viene avanzando en el proceso de consolidación de su proyecto de instalación de tiendas Free Shop (libre de impuesto) a lo largo de su frontera, entre ellas Paraguay, como una forma de contrarrestar el volumen comercial que se observa en Ciudad del Este, Saltos del Guairá y Pedro Juan Caballero.
El Ministerio de Hacienda del Brasil incluyó en el régimen aduanero especial la implementación de las tiendas francas, en ciudades gemelas de frontera. La ley federal, que permite el comercio de productos nacionales e importados con reducción de impuestos, permitirá la apertura de Free Shop en aproximadamente 30 ciudades brasileñas.
En la reglamentación, Brasil autoriza una cota de 300 dólares a los turistas que quieran realizar sus compras en estos espacios, pero, por otra parte, reduce a 150 dólares para los que quieren cruzar la frontera y realizas sus compras libres de impuesto fuera del país, en este caso Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero o Salto del Guairá, en el lado paraguayo.
De esta manera el gobierno brasileño busca evitar que los turistas crucen la frontera para realizar sus comprar, fuera de su territorio, pasando a competir con centros de compra como el instalado en Ciudad del Este.
La legislación, que ya fuera aprobada y sancionada por la presidente Dilma Rousseff, está siendo reglamentada desde el año pasado por la Receita Federal. Lo que se sabe es que en las tiendas que serán instaladas en el lado brasileño de las fronteras, los usuarios tendrán una cota mensual de 300 dólares.
La conclusión de la reglamentación de la implementación de los llamados free shops debe darse en breve. Es así que las ciudades interesadas aún deben adecuarse a las exigencias del gobierno federal. Hay algunos otros requisitos de los cuales depende la instalación de las tiendas, uno de ellos es una ley municipal que las autorice.
En lo que sí hay coincidencia es que la reducción de la cota, que debe aplicarse en julio del año del 2015, será sumamente perjudicial para el desarrollo del turismo de compra, tal como lo conocemos actualmente.
Antecedentes
En octubre del 2012 Dilma Roussef autorizó la creación de tiendas libres de impuestos en 28 municipios de frontera distribuidos en 8 Estados. La legislación desde un primer momento generó un manto de dudas sobre el impacto negativo que podría generar sobre el comercio de Ciudad del Este.
El proyecto busca estimular el consumo de productos brasileños por los turistas extranjeros. Igualmente se autoriza la venta de mercaderías importadas y que podrán ser pagadas en moneda brasileña o extranjera.
El proyecto de ley, de creación de Free Shop en ciudades fronterizas, data de hace más de 10 años. Fue aprobado el 13 de septiembre del 2012 por la Cámara de Senadores y una semana después por la Cámara de Diputados. El proyecto tuvo varias modificaciones antes de ser aprobado por el Ejecutivo.
En la Cámara baja su impulsor fue el diputado Marco Maia, que habla de la necesidad de estimular el consumo de productos de su país, sin mencionar a los importados. En la página oficial de Diputados se aclara que las ventas podrán ser solamente a personas físicas y seguirán las mismas reglas vigentes para zonas francas existentes en los puertos y aeropuertos. Es decir, sería exclusivo para extranjeros que vienen de visita al Brasil y turistas brasileños que salen o ingresan del país, para lo cual existe toda una reglamentación en la Ley 1.455, que data de 1976.
Dentro del argumento del proyecto de ley se subraya que el objetivo es hacer frente al comercio de Ciudad del Este y Puerto Yguazú, Argentina. Incluso hacen mención a un trabajo de investigación de la Revista Veja, donde dan números sobre el volumen de brasileños que anualmente compran en Paraguay.





























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