Es más que seguro que la intendenta de Ciudad del Este, Sandra McLeod de Zacarías, otorgará, una vez más, impunidad a los policías de Tránsito que fueron fotografiados tomando cerveza en pleno horario laboral. Noticia sería si es que toma alguna medida. En la comuna paranaense la corrupción es la marca registrada.
A pesar de las evidencias, la jefa comunal no ha tomado providencia alguna contra los funcionarios que se vieron envueltos en este escándalo, dejando al desnudo la manera como se maneja la institución.
La Dirección de Tránsito es considerada como uno de los departamentos más corruptos de la comuna paranaense, donde aparece a la cabeza el polémico ex militar, Carlos Florenciáñez, quien goza de la absoluta confianza del clan Zacarías. El mismo, años atrás, tras una fuerte presión ciudadana, fue separado de sus funciones, pero poco tiempo después regresó al cargo, y no importó que haya sido denunciado en varias oportunidades por graves irregularidades en la tarea que ejerce.
El clan Zacarías, prácticamente, desde que asumió el poder comunal en el 2001, ha institucionalizado la corrupción, donde los funcionarios que actúan al margen de la ley hasta fueron premiados. La municipalidad de Ciudad del Este, en 13 años de gestión bajo la batuta de los Zacarías, no ha conocido de la presencia de la Contraloría General de la República (CGR) para un trabajo de auditoría contable.
La corrupción ha permeado todas las capas posibles del poder municipal, enseñoreándose, sin que el clan Zacarías nunca haya demostrado voluntad política para sanear y transparentar su gestión al frente del segundo municipio más importante de la República. Hoy es catalogada como una de las instituciones más corruptas del país, y eso lo sabe un chico en edad escolar.
Pero esto, ni las denuncias de irregularidades efectuadas ante la justicia y la prensa, ha inmutado a los Zacarías para continuar viviendo bajo al amparo de la impunidad, gracias a la protección recibida de las mismos órganos responsables de impulsar una investigación, para esclarecer los hechos.
El clan ZI ejerce un poder omnipotente en esta zona fronteriza del país, donde la ley que rige para los que habitan esta región es la palabra de los Zacarías. Una frase que quedó marcada por el hombre fuerte de Ciudad del Este y que denota su autoritarismo es: “Para los amigos todo, para los enemigos la ley”.
Las instituciones responsables, llámese Contraloría, Fiscalía, Delitos Económicos, Congreso Nacional, en gran medida son las que deberían impulsar una investigación para tratar de esclarecer el manejo de los recursos públicos. Sin embargo, se llamaron a un absoluto silencio, y hace 13 años que el clan Zacarías viene convirtiendo en un verdadero carnaval el dinero de todo un pueblo.
Es hora que se tomen medidas. Es inadmisible permitir tantos años de impunidad, si en verdad se pretende un país serio. Actualmente y desde mucho tiempo atrás vivimos en una nación donde impera la ley de la jungla, la del más fuerte. ¿Por qué tanta tolerancia y protección a los que se aferran a los negocios turbios y se oponen a la transparencia de la gestión pública? La ciudadanía debe ponerse cada vez más fuerte para desenmascarar a los que roban y se apoderan del dinero del Estado. ¡Basta de impunidad!





























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