Cartes decide acelerar planes desde enero para afrontar la deuda social

157

El presidente Horacio Cartes se propuso dos tareas esenciales en los primeros meses de gobierno, que abarca el tramo de agosto a diciembre de 2013. Por una parte, obtuvo las leyes que le permitirán gobernar sin tener que enfrentar desgastantes negociaciones con los jefes políticos de los principales partidos, con representación parlamentaria. Y, por otro lado, su gabinete se dedicó a llevar adelante una administración devastada por los liberales, sin que por ello se detuviera la máquina estatal ni se pusiera nerviosos a los aliados en el Pacto Azulgrana.

El senador liberal opositor Luis Alberto Wagner fue muy explicativo a su manera para graficar, en una entrevista televisiva el pasado fin de semana, lo que hará HC a partir de ahora, una vez lograda la gobernabilidad con las leyes aprobadas en el Congreso a su pedido: “Cartes será desde ahora el único vendedor del país”, aludiendo a las potestades que por ley le fueron otorgadas en el Parlamento para realizar concesiones públicas en el marco de la Alianza Público-Privada (APP)
Pero no se trata sólo de “vender” el país, porque tampoco los políticos en todos los años de la transición pudieron llevar a cabo, en el sentido positivo del término, una “venta” que implicara el desarrollo económico y social. Al contrario, la gran deuda social con la población paraguaya, originada por los políticos, fue precisamente la falta de un desarrollo equilibrado que consiguiera reducir la gran brecha de la pobreza existente y especialmente la extrema, en el campo y en la periferia de las ciudades.

Poder para luchar
contra la pobreza
Cartes no se cansa de repetir en cuanta concentración encabeza entre grupos de carenciados, que se propone a partir de enero de 2014 exigir resultados a los miembros de su gabinete social, de tal forma a dar respuestas concretas a los reclamos de la gente, principalmente del interior del país, en materia de infraestructura, caminos rurales, puentes y viviendas, así como de asistencia técnica a los pequeños agricultores, incluyendo prestaciones directas como el caso de los kits de alimentos para familias de extrema pobreza. Es como reconocer que sin dar soluciones a los reclamos sociales no se podrá decir que el desarrollo económico tiene sus consecuencias positivas entre la población, más aún cuando su imagen de empresario exitoso Cartes la quiere trasladar a la gestión pública en el período 2013-2018. El senador colorado Silvio Ovelar, al realizar una evaluación de los primeros cuatro meses de gestión de HC, reconoció que Cartes resulta el presidente con más poder inicial obtenido en toda la época de la transición a la democracia. Este poder, lógicamente no implica ninguna atribución anticonstitucional ni dictatorial, sino el haberse atribuido facultades que le son propias al presidente según la Constitución y que el Congreso y el Poder Judicial se habían arrogado al amparo de una clase política corrupta. Pero el poder que no tuvieron los otros presidentes le otorga doble responsabilidad a HC para acelerar tanto el desarrollo económico como el social. Su verdadero éxito en la presidencia radicará en la posibilidad que ahora tiene de acometer la ardua tarea de crear empleos, dinamizar la inversión y acelerar el crecimiento económico, pero con resultados sociales, es decir, que el desarrollo de la economía se refleje en mayor bienestar de la gente y en la reducción de la pobreza, ya que hasta ahora el Paraguay es el país que en la región sudamericana tuvo menos éxito en bajar sus elevados índices de pobreza, que orillan el 40 por ciento de la población.
El presidente Cartes sabe que se lo examinará cada tanto, hasta el término de su gestión, por sus resultados en materia de atención a la gran deuda social dejada por sus antecesores. Ahora que él cuenta con las herramientas del poder y la gobernabilidad, se le exigirá más aún.
Es de esperar entonces que a partir de enero de 2014 vaya ajustando su gabinete para cumplir con esta tarea, exigiendo a su vez los resultados a sus ministros y secretarios de Estado, de tal forma que la gente empiece a sentir los beneficios de la gobernabilidad alcanzada.

Escribe: Luis Alen

Facebook Comentarios

Compartir