Cartes marca la agenda, pero no puede evitar la huelga general

195

El presidente Horacio Cartes ha tomado decisiones claves en los últimos días en relación a la prematura interna colorada, evitando que los líderes políticos emergentes de la ANR le marquen la agenda de su gestión, al anunciar las candidaturas que apoya, tanto para la intendencia municipal de Asunción como para la presidencia del Senado y del Congreso.

Una posibilidad cierta era que su indefinición de los meses recientes le jugara una mala pasada y que tanto Julio Velázquez como Oscar Tuma le ganaran la pulseada a HC en cuanto al aumento y control de los nombramientos de sus operadores en la función pública, lo cual no ha ocurrido, pese a las presiones de aquellos.

Con las movidas en la Aduana y en la Fiscalía, Cartes también ha tenido la sagacidad de ir controlando los canales de la corrupción y la impunidad en los entes recaudadores del Estado, cortando de paso los “dólar-ductos” que alimentan de recursos financieros las campañas políticas de potenciales rivales, dentro de la ANR como fuera de ella.

La sorprendente cintura política del presidente ha llegado al extremo de cooptar al maquiavélico Juan Carlos “Calé” Galaverna, ofreciéndole nada menos que la presidencia del Senado, dejando de lado la promesa hecha a los liberales el año pasado de la alternancia en la titularidad de ambas cámaras del Congreso.

Una movida así traerá sus consecuencias en el pacto azulgrana de gobernabilidad, pero el jefe de Estado por lo visto se ha decidido a jugar todas sus fichas a la vez, en un mes de marzo cargado de tensiones, exacerbadas tanto por el lado de las relaciones complicadas con el empresariado como por la huelga general del 26 de marzo que implica el primer “round” de fuertes encontronazos que seguirán habiendo, tanto con los campesinos como con los sindicatos.

Golpes letales a

potenciales enemigos

Al mismo tiempo que no deja que le marquen la agenda los políticos, parlamentarios y funcionarios públicos colorados, HC eligió también estas semanas cargadas de tensión para dar golpes letales a potenciales enemigos. Ocurrió primero en la Fiscalía, con la remoción y posterior renuncia del fiscal anticorrupción Carlos Arregui, para después arremeter contra nada menos que uno de los empresarios más poderosos y de una fortuna comparable o mayor a la suya: Antonio J. Vierci.

Cartes ordenó a su viceministro de Comercio, Pablo Cuevas, encabezar un allanamiento a la fábrica de Itauguá del poderoso Grupo Vierci, donde se constató la existencia de un gran cargamento de azúcar de dudosa procedencia. La empresa de Vierci no supo cómo explicar con documentos fehacientes la legalidad de la carga, por lo que los antecedentes pasaron a la fiscalía de delitos económicos.

¿HC está cobrando facturas de la pasada contienda electoral o es que quiere demostrar con pruebas evidentes su afirmación realizada ya antes de ser electo presidente que el sector privado resulta el mayor responsable del contrabando y de la corrupción estatal?

Llama la atención que la movida de Arregui en la fiscalía y el golpe contra A.J. Vierci se hayan producido en el transcurso de pocos días, por lo que no se podría descartar que responden a motivaciones políticas y para descabezar al mismo tiempo posibles “conspiraciones” para marcarle la agenda a HC.

Lo cierto es que la primera huelga general del Gobierno de HC, que no se daba desde el marzo paraguayo (1999) y desde el lejano 1994 de la época de Juan Carlos Wasmosy, implica la reacción lógica de sindicatos y campesinos contra la política económica y social del presidente, caracterizada por la intención de Cartes de que no le marque la agenda ningún grupo de presión.

Cuando el jefe de Estado hablaba en la campaña electoral que consideraba agotado el modelo prebendario y corrupto, también lo hacía en referencia a que debía terminar la moda de los presidentes agobiados por complacer a los grupos de presión que deseaban marcarle la agenda.

HC ya no permite esto y tiene irremediablemente la respuesta de la huelga general de un candente sector social, a lo que hay que agregar por supuesto el descontento de los sectores políticos y empresariales que han sido afectados por la dura posición de no permitir que se inmiscuyan en las decisiones que sólo Cartes desea tomar, como ya lo ha demostrado al conformar un gabinete a su medida y al no dejar que los seccionaleros le indiquen a quién nombrar en los puestos públicos.

La última jugada de Cartes, de amplias consecuencias en el empresariado, ha sido también la determinación de otorgar la construcción de la ruta 8 a una empresa coreana, dejando de lado a empresas constructoras viales paraguayas, que siempre han aplicado sobrecostos enormes a sus obras en detrimento de la salud financiera del Estado.

En definitiva, aunque aparece HC no mostrando todavía resultados notables de su gestión a favor de la ciudadanía en términos económicos o sociales, lo importante es que ha sabido tomar el toro por las astas en relación a los grupos de presión que suelen usar a su antojo los recursos del Estado, como los funcionarios y empresarios corruptos. Es el primer paso para tener el pleno control de los recursos del Estado y luchar con mayor firmeza contra la corrupción y la impunidad.

 

De esto depende para mostrar después los mejores resultados posibles en los frentes económico y social, una vez obtenida la tan ansiada estabilidad política como fruto de una administración estatal ordenada.

Facebook Comentarios

Compartir