Cartes no afloja ante presión de ANR y reafirma confianza en gabinete técnico

198

El presidente Horacio Cartes optó por un gabinete eminentemente técnico que sólo le informa a él y no a la junta de gobierno del Partido Colorado. Pero la dirigencia colorada aún no digirió aparentemente el amargo trago, ya que sigue presionando para poner a sus operadores al frente de ministerios y entes estatales. Como meta final, el objetivo es continuar engrosando las frondosas planillas de empleados públicos con operadores políticos.
A poco de cumplirse los 100 días de gestión, los colorados quieren pedirle cuentas a HC del trabajo desarrollado por sus colaboradores, pero olvidan que el jefe de Estado ya dijo durante la campaña electoral que gobernará para todos los paraguayos y no sólo para la ANR. Con esto les recordó que sólo él evaluará y cambiará eventualmente a algún ministro o titular de ente, para no dejar una pizca de duda acerca de que el gabinete le responde directamente a él y se encuentra inmune a cualquier presión de la junta de gobierno o de las seccionales coloradas.
Aparte de que no queda prácticamente una vacancia disponible en la superpoblada administración pública, Cartes mantiene como una consigna de oro el blindaje de su administración contra el mal hábito de los políticos de engrosar las planillas de personal de los entes estatales. A pesar de las órdenes emanadas de HC de realizar una austera ejecución presupuestaria en 2014, el Congreso y los partidos políticos están tramando el incremento de personal público, a despecho de la misma Ley de Responsabilidad Fiscal, que obliga a mantener a raya el déficit fiscal en un porcentaje razonable y manejable del Producto Interno Bruto (PIB)
Como no obtuvieron el masivo ingreso de colorados a la gestión pública, incluso sin ningún concurso de méritos y aptitudes, la dirigencia de la ANR presiona a Cartes a través de la “evaluación” de los ministros, como medio para intentar después hallar la forma de meter gente a los ministerios y empresas estatales.
HC pudo reducir en forma drástica una parte del personal que ingresó en la época luguista y en la liberal, pero prefiere ser muy cauto en este asunto porque depende en sumo grado de los votos de un sector de diputados y senadores liberales, para la aprobación de proyectos importantes del Ejecutivo.
Por este motivo, más que Pacto Azulgrana, lo que se tiene en estos momentos es una especie de tácito acuerdo de conveniencia con sectores de la oposición, que le otorga una razonable gobernabilidad al presidente, que así puede sortear también con éxito las presiones coloradas.

Manual es del
sector privado
El manual de métodos y procedimientos que aplica HC con su gabinete técnico responde obviamente a los usos del sector privado. Ya lo dijo su hombre de confianza y asesor principal José Ortiz, titular de Tabacalera del Este (Tabesa), que un gerente en la empresa privada sólo puede dar resultados exitosos después de seis o siete meses de aplicar un plan bien concebido y desarrollado. Antes, imposible hablar aún de una evaluación que lleve luego a cambios de hombres en el gabinete.
El plan, ya se sabe, incluye necesariamente los recursos financieros que tienen los ministros y titulares de entidades para aplicar los programas de gobierno. Y en eso se debe reconocer que el gobierno liberal dejó casi sin capacidad de respuesta a los ministerios y entes estatales, al haber utilizado gran parte de las partidas presupuestarias, dejando en figurillas a los responsables de las entidades para desarrollar el presupuesto hasta finales de 2013.
Los primeros resultados se estarán conociendo así sólo a partir del segundo trimestre de 2014, tras las primeras evaluaciones a que serán sometidos los ministerios y entes del Estado. Con esto queda claro que la intención de la dirigencia colorada de poner a sus hombres en el gabinete de Cartes tropezará indefectiblemente con el manual de procedimientos del sector privado que aplican los gerentes de HC.
No resulta ninguna novedad que Cartes decidiera aplicar los métodos de gerenciamiento del sector privado en el Estado paraguayo, pero lo que demuestra una singular cintura política de HC es la forma en que responde a la presión de políticos y parlamentarios por tener aunque sea una parte de la torta estatal en su poder.
Sencillamente, les dice que ya les advirtió a su debido tiempo que gobernará para todos los paraguayos y no sólo para los colorados. Es lo que los mismos parlamentarios olvidan, así como los políticos, que creen que siguen representando a sus partidos de origen, cuando son representantes del pueblo en general y sólo responden de su proceder a la sociedad.

Escribe:
Luis Alen

Facebook Comentarios

Compartir