Cartes presiona a la Justicia para demostrar poder y desafiar al G15

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Escribe: Luis Alen.

La visita del Papa Francisco tendrá lugar en medio de la candente interna partidaria de la ANR, cuando faltarán sólo dos semanas para los comicios del 26 de julio, por lo que también entra a tallar de lleno la presencia del Pontífice máximo de la Iglesia católica en los avatares de la convulsionada política paraguaya de mediados de 2015.

Francisco ya dinamiza y redimensiona la escena política nacional. Las principales autoridades católicas buscan que los valores principales asociados a la presencia del vicario de Cristo sean la concordia nacional y la preocupación social. El presidente Cartes calificó la visita como un hecho “milagroso” y hasta dijo con esperanza que la presencia del Pontífice deberá servir para mejorar el clima político interno. En su mensaje celebrando el aniversario de la independencia nacional, Cartes expresó su deseo de que “el Papa nos encuentre abrazados” cuando visite el Paraguay. Sin embargo, al ocurrir la visita apenas dos semanas antes de las internas partidarias, es inevitable que las controversias políticas campeen en el escenario.

La disidencia colorada comandada por el G15 de senadores rebeldes a los dictados de HC sabe que los pedidos de “paz y diálogo nacional” de la jerarquía católica pueden favorecer al jefe de Estado en su campaña por Pedro Alliana para la junta de gobierno. Pero los obispos no fueron los únicos en expresar preocupación por el clima de enfrentamiento abierto y de crisis institucional entre los poderes del Estado, en vísperas de la visita de tan importante personalidad internacional, ya que también los gremios empresariales empiezan a avizorar un horizonte de nubes grises para el ambiente de negocios en  el país más allá de las internas coloradas, en el caso que no cicatricen pronto las heridas abiertas por la intensa puja electoral.

HC presiona a la Justicia

Los senadores disidentes encabezados por Marito Abdo ya anunciaron que no le harán el juego al “diálogo” propuesto por el Gobierno ni al puente de entendimiento que iba a encabezar el vicepresidente Juan Afara, en busca de ablandar las fricciones de la pulseada política y en beneficio de las leyes que necesita el país con urgencia.

Es que los legisladores han visto que Cartes de bocas para afuera busca el “abrazo republicano”, pero en los hechos no se muestra muy dispuesto a la reconciliación partidaria y nacional, ya que utiliza las armas de la presión sobre sus oponentes, tomando mano especialmente del Poder Judicial.

Si el Senado tiró leña a la caldera al sustituir al senador Oscar González Daher, aliado de HC, en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, nombrando en su lugar al senador disidente Enrique Bacchetta, el presidente no se quedó atrás y rechazó la nominación que realizaron en la Cámara Alta de Linneo Ynsfrán como nuevo miembro de la Corte Suprema. Por lo demás, la “guerra” continúa con la batalla abierta para que la Corte se pronuncie sobre el caso González Daher, acerca de si resulta o no legal su separación del Jurado. La máxima instancia judicial admitió el análisis del caso, a pedido del propio senador afectado.

Asimismo, el Senado deberá pronunciarse sobre si acepta o no el veto de HC a Ynsfrán. La disyuntiva está entre aceptar el rechazo del presidente y devolver la terna al Consejo de la Magistratura, o a su vez rechazar la posición del Ejecutivo, manteniéndose en el nombramiento de Ynsfrán, lo que generaría una gran crisis institucional. Lo más probable es que el Senado envíe la terna que ya no es tal al Consejo, para que éste lo vuelva a completar ya sin Ynsfrán, como una forma de evitar un escenario de extrema ingobernabilidad.

Pero la crisis política provocada por la pelea HC vs. G15 no sólo envuelve el tema de la Corte, sino también la posibilidad de derogación parcial o total de leyes como la de Alianza Público-Privada o la de Defensa, que concedieron poderes excepcionales a Cartes para decidir directamente concesiones y uso de tropas contra el EPP, sin pasar por el Congreso. En la medida en que se endurecen los senadores con el jefe de Estado, éste a su vez continuará presionando sobre el Poder Judicial para demostrar poder.

A estas alturas, ya empieza Cartes a involucrar a la Corte en la interna de la ANR y próximamente también en el caso del monopolio que impuso por decreto al controlar de nuevo Petropar la importación, distribución y fijación de precios de los combustibles. Es que la distribuidora Petrobrás presentó un amparo contra los decretos monopólicos, tachándolos de inconstitucionales, pero la presentación fue rechazada por un juez de primera instancia, por lo que lo más probable es que el tema termine siendo dirimido ante la Corte, que deberá por eso darle o no la razón al Ejecutivo.

Hay que recordar que el Senado también había solicitado al Ejecutivo la postergación de la vigencia de la medida que estableció el monopolio de Petropar en el mercado de combustibles, pero HC no le hizo caso y siguió con la aplicación del sistema inconstitucional.

El enrarecido clima político tiene así al Poder Judicial como un nuevo protagonista, sabiendo de antemano que la crisis institucional postergará por varios meses la integración plena de la Corte Suprema, al mismo tiempo que los senadores tienen bajo la manga el “as” del juicio político postergado de tres ministros, dos liberales y un colorado. Con estos antecedentes de peso, el Ejecutivo debe presionar sobre el Poder Judicial, a pesar que se conocen también las conexiones fuertes que han sabido construir con los magistrados a lo largo de los años de su carrera política los senadores disidentes “Calé” Galaverna y Bacchetta.

Aparece claro que HC aprendió la lección de su nuevo mentor político Javier Zacarías Irún, sobre las bondades del blindaje judicial para acumular y mantener el poder. Habrá que ver si los senadores del G15 podrán contrarrestar la jugada cartista moviendo también por su lado las influencias que tienen en la Corte y entre los magistrados.

A qué juegan los empresarios

Después de tres meses de intensa pugna política al interior del Partido Colorado, ahora aparece clara la película que explica la razón del por qué de las irreconciliables posiciones de ambos bandos, tanto del cartismo como del G15. Pese a que Marito Abdo era hasta febrero una de las alternativas de HC para controlar el poder partidario, ahora se erige nada menos que en la figura que advierte sobre la necesidad de frenar la sed de poder total de HC, que los mismos empresarios que apoyan al presidente ya lo están notando.

No sería nada descabellado atribuir al temor empresarial de que Cartes termine alzándose con todo el poder y controlar así los negocios en el país, el hecho de la urticante reacción de Marito y del G15 al ser desairados por HC para la conformación de la lista que dirija la cúpula colorada. En cierto modo, la explicación lógica de tanta división política se orienta nada menos que al control partidario, desde donde se tomen después las medidas para la reforma constitucional que permita la reelección de HC, así como también se acompañen sin mayores reparos las acciones tendientes al control total de los negocios en el país.

El empresariado es, además del Partido Colorado, una de las bases del poder cartista, pero los hombres de negocios se muestran actualmente incómodos con la forma de proceder de los gerentes de HC en diversos entes del Estado, donde dan las instrucciones para cumplir con los planes del jefe de evitar fugas de recursos hacia los sectores que podrían eventualmente erigirse como rivales contra las ambiciones hegemónicas del cartismo. Inevitablemente, así como en la interna colorada, también en los sectores empresariales hay “heridos y contusos” por las decisiones de los hombres del presidente, especialmente en licitaciones y adjudicaciones de los negocios.

De que no todo es color de rosa en las relaciones entre los empresarios y el presidente, lo demuestra también la creciente crítica de los gremios empresariales a la forma en que se conduce desde el Ejecutivo la lucha contra la inseguridad y los grupos criminales que pululan por el interior del país. La reciente eliminación física del ex diputado Magdaleno Silva, señalado por investigaciones de la Secretaría Antidrogas por tener lazos con el narcotráfico y ligado últimamente a la disidencia encabezada por Marito, fue la más clara indicación de que el Gobierno de Cartes está perdiendo terreno frente al crimen organizado y las mafias, que le están marcando lamentablemente su hoja de ruta, contrariamente a lo expresado por HC en su discurso de toma de posesión del 15 de agosto de 2013.

Precisamente, para el segundo aniversario del Gobierno cartista se está preparando una segunda huelga general de los sectores sindicales y campesinos, aglutinados en un “Congreso Democrático del Pueblo”. Más que nunca, la cuestión social golpeará de lleno en el centro del poder, cuando se sabe que la reducción de la pobreza no ha continuado o ha sido muy baja, a pesar de las tasas de crecimiento económico que se mantienen por encima del 4 por ciento del PIB, que según estadísticas de organismos internacionales, resulta uno de los índices más altos de América Latina de este año y está muy por encima de la media regional de 1 por ciento.

 

El objetivo del Gobierno sigue siendo allanar el camino para su continuidad más allá de 2018. Pero ello dependerá de cómo se dirima la pulseada con la disidencia colorada, que desde el Senado seguirá echando leña al fuego de la ingobernabilidad. Así, sea cual fuere el resultado en la interna partidaria, será el Poder Judicial el campo de batalla donde se dirimirá el futuro cartista.

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