A pesar de la baja popularidad del que goza actualmente Javier Zacarías Irún, quien desde hace un buen tiempo es sacudido con denuncias de corrupción, el presidente de la República, Horacio Cartes, continúa jugándose por el político esteño, quien ha perdido la confianza de la ciudadanía paranaense hacia su persona.
El respaldo irrestricto del mandatario al cuestionado político republicano no dejó de llamar la atención de los habitantes de este distrito fronterizo, atendiendo que Zacarías Irún y su esposa, la actual jefa comunal, Sandra McLeod, soportan un rosario de denuncias de irregularidades al frente de la municipalidad local.
Sin embargo, Cartes igual continúa abrazándose con un cuestionado personaje de la política criolla paraguaya, sin que el mismo se inmutara de las pruebas irrefutables presentadas contra el clan Zacarías, que efectivamente se apropiaron del dinero del patrimonio público, en este caso, propiedades del municipio.
Por primera vez en el 2016, luego de 15 años en haberse mantenido en el poder, la Junta Municipal logró la mayoría para aprobar un pedido de intervención de la cuestionada administración de los Zacarías.
El esfuerzo y la presión fue enorme para lograr esa hazaña, pero a la hora de aprobar en la Cámara de Diputados primaron más los pactos políticos sobre los intereses ciudadanos, donde los legisladores cartistas (por orden expresa del mismo presidente) tomaron la decisión de rechazar y archivar el pedido de los ediles paranaenses, enterrándose así consigo más de 15 años de corrupción en la institución comunal.
El presidente Cartes si desea recuperar la confianza y el respeto del pueblo paraguayo tiene que dejar el doble discurso. Es común en el mandatario enfatizar sobre la “transparencia de gestión”, pero al mismo tiempo se abraza con cuestionados personajes, como el caso de Javier Zacarías Irún, cuyo mayor “mérito” es la grave sospecha en haber desvalijado las arcas municipales de Ciudad del Este, y que en pocos años lo tornó un hombre multimillonario.
Pero a pesar de elementos contundentes que compromete a la pareja comunal en la corrupción imperante en la comuna paranaense, ninguna institución hasta hoy tuvo la dignidad de investigar las irregularidades registradas en el segundo municipio más importante de la república. Así como está el panorama político, corrupción aun hay para mucho tiempo en la institución municipal esteña.
El pueblo esteño ya muchos años soportó a sus autoridades, por lo que ya no está dispuesto a continuar oyendo los discursos mesiánicos de los políticos de turno, que sólo buscan posiciones políticas personales, dejando atrás los proyectos ciudadanos, que tienen como objetivo el desarrollo distrital o departamental, como está contemplada en la agenda de cada gobierno de turno, pero que en muy poco porcentaje se materializa.
Horacio Cartes, con esta actitud que viene adoptando, no hace otra cosa que burlarse de la ciudadanía, ya que es el que debe ponerse el traje de estadística y honrar el más alto cargo que ostenta una persona en este país. No puede continuar siendo “cachiai”, cuando habla de “combate frontal a la corrupción”, pero a la vuelta de la esquina se abraza y elucubra con corruptos.
El país necesita de autoridades patriotas y con firme voluntad política para luchas contra la inequidad social, la corrupción y la prepotencia. El Paraguay necesita salir del estancamiento socio-económico, y transmitir, que es un país serio y seguro para las inversiones. Pero mientras que se habla desde el gobierno, de gestión transparente, al mismo tiempo se extiende impunidad a los que lapidan los recursos públicos, muy poco favor se está haciendo para el desarrollo de esta nación guaraní.





























Facebook Comentarios