El clan Zacarías no escarmienta. Una verdadera caza de brujas comenzó, nuevamente, a emprender contra aliados y ex aliados políticos. Esta vez el turno le tocó a los trabajadores del microcentro, que en las internas coloradas y el pasado 21 de abril, dieron su respaldo en las urnas a los Zacarías.
Pero como el ex intendente perdió las primarias dentro de su partido, hoy ya ignora a sus seguidores, y lejos de acompañarles en su lucha, desde la comuna esteña emprenden una feroz persecución contra casilleros y mesiteros, que tienen sus puestos de venta sobre la avenida Adrián Jara.
Con un programa denominado “Plan 30 días CDE”, la municipalidad paranaense llevó adelante una campaña de desmantelamiento de casillas y salones, localizados en el microcentro.
Los afectados reaccionaron, considerando que es un atropello a los derechos del trabajador humilde y comenzaron una movilización contra la intendenta Sandra McLeod, quien sin ningún proyecto de reordenamiento, desalojó del lugar a los afectados, que en estos momentos están parados, sin poder trabajar.
La jefa comunal, con una clara vendetta política, invocando el famoso reordenamiento urbanístico del microcentro, emprendió una campaña de persecución inmisericorde contra compatriotas, que hacen años tienen sus locales de venta sobre la avenida Adrián Jara. Sandra McLeod, sin una pizca de sensibilidad humana, ordenó a un pelotón de funcionarios municipales, el desmantelamiento total de casillas ubicadas en la citada arteria.
La intendenta, con ínfula de soberbia, declaró, días atrás, en una “prensa amiga”, que su plan no tiene retroceso y que no hay nadie que le cambie de idea. A esta mujer, poco o nada, le interesa que esos compatriotas, que ahora quedan en la calle y sin trabajo, no puedan, a partir de ahora, llevar el sustento diario al hogar, no puedan pagar el estudio de sus hijos, no puedan vestirlos, no puedan adquirir un fármaco, etc.
Al clan, lo único que le interesa es seguir mejorando su finanza personal, a través de los grandes negociados perpetrados a través de la municipalidad. El resto, es puro marketing, y que hasta ahora le resulta muy bien a este grupo dominante en esta zona fronteriza del país. No obstante, la ciudadanía aguarda con expectativa, que a partir del 15 de agosto, el presidente Horacio Cartes, pueda honrar sus promesas electorales, donde en uno de su ítems decía, que en su gobierno terminará la impunidad.
Hoy, la persecución emprendida por el clan Zacarías, es contra los trabajadores informarles del microcentro, que siempre le dieron su apoyo en las urnas. Sin embargo, poco le importó a la lord mayor paranaense, para mandar derribar todos los locales de venta de los humildes vendedores.
A esto se debe agregar la persecución política contra aquellos ex aliados. Las primeras víctimas fueron, entre otros, Carlos Ferreira (ex concejal), Nelson Aguinagalde (ex gobernador) e Isaías Álvarez (secretario privado de Zacarías Irún y actual edil municipal). En los últimos días, las nuevas víctimas son las concejalas Perla de Cabral y Lilian de Aguinagalde, que hacen 12 y 8 meses respectivamente, que no perciben sus dietas.
La ciudadanía más que nunca debe estar alerta, para impedir que el clan Zacarías pueda seguir haciendo lo que se le antoja. Es hora de plantarse y enfrentar esta situación, que se está tornando insostenible. El nuevo gobierno no puede callarse ante tantos atropellos que ya cometió este grupo político en esta región fronteriza de esta república.





























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