Este título retreta el estado actual por el que atraviesa la otrora capital mercantil del Paraguay. Ciudad del Este enfrenta una de sus peores crisis en los últimos 20 años, sin que hasta hoy aparezca la milagrosa receta para rescatar del abismo a este distrito fronterizo de la república.
El panorama se torna cada vez más sombrío y lo más preocupante es la inacción del Gobierno, donde en dos años de gestión del presidente Horacio Cartes no existe un plan concreto que impulse la reconversión económica de la capital del Alto Paraná.
Ciudad del Este ha tocado fondo y la crisis se ha apoderado de esta localidad fronteriza, causando estragos en el comercio local. Más de mil negocios cerraron sus puertas en los últimos meses y unas 5 mil personas perdieron sus puestos de trabajo, quedando en la calle, a la deriva, en su mayoría padres de familia, donde hoy muchos de ellos han caído en la marginalidad.
El mandatario tenía como uno de sus principales compromisos trabajar por la reactivación comercial de este distrito paranaense, que cada vez más está abandonada a su suerte. Sin embargo, hasta ahora no se ha avanzado de la promesa a la acción concreta, mientras la ciudadanía continúa aguardando con expectativa que el Gobierno implemente algún proyecto dinamizador del sector mercantil.
La capital del décimo departamento siempre sirvió para que muchas personas, tanto paraguayos como extranjeros, que emigraron a esta región, se conviertan en aventajados empresarios. Pero a la hora de apuntalar la ciudad que les vio crecer y progresar, sencillamente, la ignoraron, olvidándose que la buena vida que llevan es gracias a esta comunidad fronteriza, enclavada entre el límite de Paraguay y Brasil.
A pesar de la importancia que constituye en materia presupuestaria para el Estado paraguayo, Ciudad del Este nunca fue valorada en su cabal dimensión por ningún Gobierno de turno pos Stroessner. Nadie fue capaz de llevar adelante un plan sustentable, que pudiera evitar la galopante recesión que viene sufriendo desde años atrás.
Es inadmisible que un Gobierno no tenga delineado un plan de rescate para la capital altoparanaense. Esto tomando en cuenta, que es el centro económico más importante del país. Pero pareciera que esto no es ningún aval para darle la importancia y el interés necesario que se merece esta comunidad fronteriza, que, sin dudas, pasa por uno de sus peores momentos.
Horacio Cartes no puede continuar desentendiéndose de la real crisis de Ciudad del Este, que es una de las principales generadoras de ingreso al Estado paraguayo. Pero pareciera importarle poco esto al Poder Ejecutivo, que continúa anteponiendo cuestiones políticas sobre la verdadera necesidad de la que padece actualmente la otrora capital mercantil de la República.
Es hora de dar vuelta la página y comenzar a trabajar por la revitalización económica de Ciudad del Este, que hoy está, prácticamente, olvidada a su suerte por quienes deberían ocuparse del fortalecimiento y desarrollo de esta localidad fronteriza.




























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