CDE abandonada

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Ciudad del Este recordó el martes 3 de febrero su 58 aniversario de fundación, en medio de una profunda crisis que azota a la otrora capital mercantil de la república.

Por tanto, no hubo mucho que festejar, especialmente para la ciudadanía que siente, con fuerza, los rigores de la recesión, que viene soportando desde hace años, y no aparece hasta ahora un viso de solución para revertir la grave situación y así intentar recuperar la vivacidad comercial de otros tiempos.

Uno de los peores momentos de crisis, nunca atravesado, está afrontando esta localidad fronteriza, enclavada en una inmejorable posición geográfica, la denominada Triple Frontera.

Sin embargo, a pesar de este panorama desolador, las autoridades, tanto regionales y nacionales, han hecho muy poco para intentar revertir esta larga recesión que viene afrontando Ciudad del Este.

Lo más notorio es que no existe voluntad política del Gobierno para rescatar a Ciudad del Este, cuyo valor es incalculable, en término económico y social. Pero la ecuación es sencilla: los políticos y varios empresarios “golondrinas” ya se sirvieron, enriqueciéndose a costa de la capital del Alto Paraná, por lo que poco o nada ya les importa a los mismos, desde hace años, el devenir de este distrito fronterizo.

Hoy los malagradecidos se ríen de la suerte que le depara a la metrópolis que fue, hasta hace dos décadas y media atrás, la tercera ciudad comercial más importante del mundo, detrás de Hong Kong y Miami. Esta misma gente disfruta de la fresca viruta obtenida en la denominada “época de oro” de Ciudad del Este, mientras que un amplio espectro de la población, llora la paralización del comercio local, que ha dejado a varias familias en la calle, donde muchas de ellas han caído en la marginalidad.

El presidente Horacio Cartes no puede ser un simple espectador de la tragedia que está viviendo Ciudad del Este. Él, como muchos otros empresarios, tiene que ser agradecido, porque esta región fronteriza forma parte de sus éxitos y crecimiento privado, por lo que no puede ser tan ingrato con su realidad, y abandonar a esta capital fronteriza en medio del océano.

El jefe de Estado tiene el compromiso en cumplir la palabra empeñada al asumir el poder, donde prometió convertir la capital del décimo departamento y otras ciudades satélites (Hernandarias, Presidente Franco y Minga Guazú) en distritos industriales. Sin embargo, a un año y medio de gestión, no aparece ni un plan o proyecto que apunte a la dinamización económica de la zona.

Es hora de renunciar a la hipocresía. Durante las dos semanas de festejo del aniversario de la ciudad, se escuchó lindos y demagógicos discursos de las autoridades locales, enfatizando la importancia que constituye esta capital fronteriza de la República. Pero ninguna de ellas resaltó la galopante crisis socioeconómica que vive la región fronteriza, ahora agravada con la refacción del Puente Internacional de la Amistad.

 

Es bueno volver a enfatizar que en el 58 aniversario de la ciudad no hay mucho que festejar, por la consabida coyuntura económica que soporta el Este del país.  El Gobierno corre contra el reloj y debe ponerse los pantalones largos para quitar a flote a una ciudad que se encuentra en “terapia intensiva”, a raíz del abandono que sufre de sus autoridades.

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