CDE agoniza

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La galopante crisis económica, definitivamente se apoderó de Ciudad del Este, que, en estos momentos, está agonizante, sin que hasta ahora surja un viso de solución, para intentar quitar de esta dramática situación a la otrora capita mercantil de la república.

Quizás este sea el peor momento económico que vive la capital del Alto Paraná, donde desde el año 95, aproximadamente, comenzó a enfrentar una gradual recesión, consistente en la disminución o pérdida generalizada de la actividad comercial.

A partir de ahí Ciudad del Este no logró reponerse a los embates de la crisis, porque la presión brasileña fue aumentando y los sucesivos gobiernos de turno de nuestro país no demostraron un atisbo de voluntad política alguna para tratar de sacar a la otrora capital mercantil del país del apuro económico.

Las autoridades, tanto locales como nacionales, se pasan priorizando más los problemas colaterales antes que atacar de manera directa el fondo de la cuestión, por lo que hoy esta zona comercial fronteriza paraguaya se encuentra en terapia intensiva, sin que hasta hoy surja el anhelado remedio, que pueda poner fin a más de 15 años de galopante crisis económica.

En estos momentos, la ciudad que hasta hace poco tiempo atrás se constituía en el principal pulmón por donde respiraba la economía nacional, se encuentra a la deriva. El actual Gobierno de turno tampoco ha prestado todo el interés que requiere la situación. El presidente Horacio Cartes cuando tomó el poder había prometido recuperar la vivacidad comercial, y si fuere posible, transformar la región en un polo industrial.

Pero a un año y siete meses de gestión no se observa algún plan de salvataje para Ciudad del Este. Al contrario, cada vez está más desolada, donde varios comercios han cerrado las puertas y miles de trabajadores quedaron en la calle. El panorama es cada vez más dramático, por lo que la gente, con apoyo de varios sectores empresariales, el martes salió a la calle a expresar sus descontentos contra el Gobierno.

A la inoperancia y falta total de voluntad política de las autoridades nacionales, hay que sumar la presión ejercida por el Gobierno brasileño, que en nombre del “combate a la ilegalidad” desde hace años lleva operativos de control férreo en las fronteras con nuestro país, principalmente en Ciudad del Este, Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero.

La capital del Alto Paraná se ha declarado en un SOS, porque la situación se ha tornado dramática y ahora ya no existe margen para la espera. El Gobierno Nacional tiene que actuar de manera urgente, de lo contrario esta comunidad fronteriza se convertirá en una verdadera bomba de tiempo, que, indudablemente, llevará a una explosión social.

 

Aquí tiene que entrar a obrar el pragmatismo para quienes están al frente del Gobierno, presentando planes concretos que deban ser ejecutados en el menor tiempo posible, por el momento terrible que soporta la otrora capital mercantil del Paraguay. El presidente Cartes tendrá que extremar todos los recursos posibles para hallar el camino de la salvación para esta zona fronteriza, que en estos momentos, técnicamente, se encuentra muerta. 

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