Escribe: Luis Alen.
Al comercio de Ciudad del Este por lo visto se le quiere dejar morir de inanición, porque el Gobierno no da señales para la adopción de medidas que tiendan a revitalizar la economía de la capital del Alto Paraná.
Hasta una actualización en las listas del régimen de turismo está pendiente de análisis en el Equipo Económico, así como el pedido de los empresarios de rebaja impositiva duerme el sueño de los justos en las gavetas del Ministerio de Hacienda.
A todo esto se agrega la nueva presión militar de Brasil sobre la frontera, en una supuesta lucha contra todo tipo de tráficos, desde drogas hasta armas, pero que tiene un tufo a una medida política destinada a poner un fuerte murallón a cualquier reclamo paraguayo en Itaipú o en otros temas sensibles del comercio fronterizo.
Los empresarios de CDE recurrieron al Gobierno como una última opción desesperada con el objetivo de salvar de la decadencia el flujo comercial procedente de Brasil, pero la presentación de urgencia corre el riesgo de sufrir el mismo procedimiento ya conocido durante todo el gobierno de Horacio Cartes: no hay nada que hacer en CDE, en Itaipú y en otros asuntos relacionados con la frontera. Pareciera como que la consigna es “no molestar” a Brasil. ¿Por qué motivo? Razones de mucho mayor peso habrá, que en esta columna no se pueden enumerar, ya que no es el tema de análisis, en esta ocasión.
Movilizaciones dejan solo a ZI
Otra decisión que tampoco adopta HC es bajarle el pulgar a Javier Zacarías Irún, es decir a su esposa Sandra McLeod, no permitiendo así hasta el momento que la Cámara de Diputados resuelva la intervención de la comuna de CDE, lo que llevará a escarbar los manejos de fondos públicos en la municipalidad a lo largo de tres lustros, incluyendo la herencia del mismo ZI y las posteriores denuncias contra la administración actual, como las dudas sobre el destino final dado a los fondos del Fonacide en 2014.
La crisis social se agrava aún más con las movilizaciones de transportistas, taxistas y otros sectores ciudadanos, a los que ya les está exasperando la falta de respuestas del presidente Cartes, pese a las numerosas irregularidades denunciadas por parte de concejales y otros sectores de la sociedad esteña.
El virtual estallido social en CDE se suma a la crisis terminal del comercio en la capital del Alto Paraná, lo que lleva a pensar que la inacción del gobierno cartista podría tener una motivación política.
Es que resulta notorio que, a medida que pasan los días, las movilizaciones están demostrando que el poder del clan se está cayendo a pedazos.
Entonces, la estrategia del gobierno cartista sería dejar que Zacarías Irún sufra un desgaste de tal magnitud que caiga solo, sin necesidad de una jugada mayúscula como la intervención, y sin que ZI o allegados al clan familiar salgan a culpar a Cartes, lo que sería un aliciente para que el líder esteño se largue a una campaña política con miras a enfrentarle a HC en el 2018.
El factor político por encima
de urgencias sociales
Nadie duda que Javier resulta un potencial rival para HC y su plan de reelección. Por un lado, esta situación retendría al cartismo a autorizar la intervención, teniendo mayoría holgada para ello en la Cámara de Diputados, aunque también existe la intención en el oficialismo de no ceder con facilidad a los reclamos sociales de manifestantes y vecinos, que aumentan cada vez más en todo el país.
El factor político es finalmente lo que mueve al cartismo en cuanto a su relación con el clan Zacarías y la situación en CDE. La consigna parecer ser aguantar hasta donde se pueda, a pesar de los reclamos populares, porque tampoco le conviene al presidente tenerle a ZI en la vereda de enfrente, al menos por ahora, hasta tanto se tenga la certeza del camino libre a la reelección.
Hay que recordar que en setiembre de 2014, Zacarías Irún hablaba desde Washington, EE.UU., mientras asistía a un curso sobre “gestión en procesos electorales”, de una conocida universidad de la capital norteamericana. Al mismo tiempo que se despachaba en elogios y apoyos a la gestión de HC, en periódicos y blogs relacionados con el clan, se subrayaba igualmente que ZI seguía apuntando a ser el candidato colorado para 2018, negociando previamente con la disidencia y con dirigentes “rebeldes” de la ANR parapetados principalmente en el Parlamento.
Las actuales escaramuzas en el Senado, caso Tape Pora, así como otras movilizaciones sociales, serían sólo el inicio de una pulseada que se extenderá hasta las internas de 2017. La división colorada es evidente, por lo que Cartes debe recurrir hasta a la dirigencia liberal para tener votos en ambas cámaras, lo que explica en parte su actitud de inacción frente a la situación crítica en CDE, con el fin de no sumar a otro opositor a su plan continuista.





























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