Clan Z tiene que devolver lo robado

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La situación por la que atraviesa el clan Zacarías y su jefe, Ernesto Javier, enfrentando varios procesos judiciales, pone a este grupo político en una difícil encrucijada y así como se presenta la situación, varios de sus integrantes, próximamente, podrían ir a parar a la cárcel.

Y no solamente los miembros de este perverso clan deben estar privados de su libertad, sino la justicia tiene la gran responsabilidad en recuperar para el Estado paraguayo la riqueza mal habida de esta banda de facinerosos, que durante 18 años se pasó esquilmando la arca pública, sin que ninguna institución encargada haya tomado medida de ellos. Al contrario, algunos gobiernos anteriores, lejos de castigarlos, le dieron protección y le otorgaron impunidad, como en la administración de Horacio Cartes.

La familia Zacarías en las últimas décadas pasó a ser el clan político más poderoso que surgió en el Paraguay, enquistándose en la estructura política gubernamental y mafiosa, que manejó a su antojo el segundo municipio más importante de la República, asentado en la capital del Alto Paraná, Ciudad del Este.

Este clan esteño pasó a constituirse en un poder párelo y omnipotente, sin que ningún gobierno de turno pudiera con sus integrantes, hasta que se instaló el del presidente Mario Abdo Benítez, que comenzó a sacudir a los poderes mafiosos enquistados en el poder fáctico de la república.

Las instituciones o las autoridades ya deben se contemplativos con los ladrones, que en nombre de la ciudadanía se pasan apropiándose de los recursos públicos. Si ahora se sigue con la misma práctica, extendiendo impunidad a los corruptos, el Paraguay seguirá sumido en el ostracismo y calificado como el país bananero de Sudamérica.

Si se desea vivir en una nación mejor y más equitativa, el gobierno debe demostrar una sincera voluntad política y castigar a los facinerosos que se apropian de los ajenos, como el caso del perverso clan Zacarías, que se dedicó a robar hasta lo que no hay. Sobrevivió a la sombra de la impunidad por casi dos décadas y hoy gracias a un gobierno más patriota que los anteriores, Javier Zacarías y su camarilla deberán rendir cuentas ante la justicia.

El desea de la sufrida ciudadanía esteña y paraguaya que haya un ejemplar castigo por parte de la justicia para los integrantes del clan Zacarías, como para otros que se apropiaron del dinero del Estado. Javier, su esposa Sandra, su hermano Lucho y demás acólitos deben ser llevados presos y devolver lo robado. 

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