Mbói jagua rescatada recibe asistencia en Tekotopa Centro Ambiental de Itaipú

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La serpiente tiene 3,6 metros de longitud y pesa 20 Kg.

Una ejemplar hembra de mbói jagua (Eunectes murinus), considerada una especie amenazada de extinción en Paraguay, recibe atención veterinaria especializada en el Centro de Investigación de Animales Silvestres (CIASI) de Tekotopa Centro Ambiental de Itaipú. La serpiente había sido rescatada con varias heridas provocadas por una red de pesca en el departamento de Canindeyú. 

El reptil, de 3,6 metros de longitud y 20 kilogramos de peso, fue sometido a una evaluación clínica completa tras su ingreso al Hospital Faunístico del CIASI, ubicado en Hernandarias. Los profesionales constataron que presentaba múltiples lesiones, por lo que fue necesario anestesiarlo para realizar las curaciones correspondientes y un procedimiento quirúrgico, a fin de suturar las heridas. 

Diana Pésole, veterinaria del CIASI, explicó que la mbói jagua llegó en condiciones que requerían una intervención. “Ella vino con varias heridas, entonces lo que hicimos fue anestesiarla, curar esas heridas y le hicimos un procedimiento quirúrgico porque necesitaba suturas”, detalló. Añadió que el objetivo es lograr una recuperación total del animal para que posteriormente pueda volver a su ambiente natural. 

La especialista indicó además que el procedimiento incluyó la toma de medidas corporales, la obtención de muestras biológicas para evaluar su estado de salud, sexado, ecografía y la colocación de un microchip que permitirá identificar al animal una vez liberado.  

Remarcó que las redes de pesca amenazan gravemente la fauna silvestre, por lo que se requiere utilizarlas con cuidado, como así también guardarlas de forma correcta. Según explicó, numerosos animales quedan atrapados accidentalmente en estos elementos, sufriendo heridas que en muchos casos pueden resultar fatales si no reciben asistencia oportuna. 

Pésole puntualizó que la mbói jagua, también conocida como anaconda verde, es una de las serpientes más grandes de América y cumple una función fundamental en el equilibrio ecológico de humedales y cursos de agua. Comentó que la disminución de sus poblaciones se debe principalmente a la destrucción de hábitats naturales y a la persecución por parte de personas que la consideran peligrosa.  

El ejemplar había sido trasladado al CIASI, después de ser rescatado por guardaparques y técnicos de la División de Áreas Protegidas de Itaipú. La intervención se produjo a raíz de la denuncia de pescadores que detectaron a la serpiente inmovilizada en una red en un curso hídrico de Canindeyú.  

¿Mbói jagua o kuriju? 

Aunque ambas son grandes serpientes semiacuáticas y constrictoras de la familia de las boas; la mbói jagua o anaconda verde (Eunectes murinus) y la kuriju o anaconda amarilla (Eunectes notaeus) presentan diferencias claras. 

La mbói jagua es la más grande. Las hembras pueden alcanzar los 6 metros de longitud. Su coloración es verde oliva o grisácea, en el dorso presenta dos hileras de manchas oscuras, redondeadas y bien definidas, distribuidas de manera bastante regular a lo largo del cuerpo. 

La kuriju, en cambio, suele ser más pequeña, alcanzando como máximo entre 3 y 4 metros. Presenta un fondo amarillo a verde oliváceo y presenta en el dorso grandes manchas negras irregulares, muchas veces con forma de bloques o de dos círculos fusionados. Estas manchas se alternan con otras más pequeñas, semejantes a anillos incompletos, generando un diseño más complejo y llamativo que el de la mbói jagua. 

En Paraguay, la mbói jagua habita principalmente el norte de la Región Oriental, en los departamentos de Amambay, San Pedro y Canindeyú. Sin embargo, la kuriju, más ampliamente distribuida en el país, se asocia principalmente a la ribera del río Paraguay, al Pantanal, al Chaco y a otros ambientes estacionalmente inundables.  A pesar de su gran tamaño y de la impresión que pueden causar, ninguna de las dos especies es venenosa.

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