Luego de que 42 diputados colorados pusieran cerrojo a la municipalidad de Ciudad del Este para que no sea intervenida, ahora el clan Zacarías busca amedrentar a los concejales opositores, denominado G 7, con denuncias ante la justicia.
La idea de este grupo político es intentar con esa estrategia intimidar a los ediles, para que no vuelvan el próximo año a realizar, ante el Ministerio del Interior, otro pedido de intervención de la cuestionada gestión, tanto del ex intendente Javier Zacarías Irún, y de la actual, Sandra McLeod de Zacarías, quienes son acusados de graves irregularidades en sus respectivas gestiones.
Con la postura vergonzosa asumida por los legisladores el pasado miércoles 27 de julio, se sentó otro nefasto precedente en la historia reciente, al otorgar carta blanca a la corrupción en la comuna paranaense, bajo control absoluto del clan Zacarías, que desde el 2001 tiene control sobre la citada institución pública.
La postura insobornable de los concejales del G7 y la movilización ciudadana deben seguir hasta conseguir el objetivo, cual es la transparencia de gestión y la apertura a la fiscalización del municipio esteño, que desde hace 15 años no conoce de la presencia en su interior de la Contraloría General de la República (CGR), que fue impedida a ingresar a la institución por un amparo promovido por Zacarías Irún y concedida, en ese momento, por el “impoluto” juez Manuel Seaifildin.
El hecho sentó una jurisprudencia nefasta para la justicia paraguaya, porque pasó a ser el único municipio del país que bloqueó el ingreso a la institución municipal de la Contraloría, que es el principal órgano natural para una auditoría de gestión contable y que está amparada por la propia Constitución Nacional. Sin embargo, el clan Zacarías lo ignoró y la Corte Suprema de Justicia apañó con su “silencio” cómplice.
Recordarán al respecto, que no hace mucho el ex contralor general de la República, Octavio Airaldi, confirmaba que nunca pudo entrar a la municipalidad de la capital del Alto Paraná para efectuar cualquier tarea de examen sobre la gestión, en ese entonces, del jefe comunal, Javier Zacaría Irún.
Indudablemente queda demostrado a través de los cuatro cantos, que el clan Zacarías siempre se mostró contrario a cualquier inspección contable de la institución municipal, sobre la cual pesa muchas dudas, en cuanto se refiere a la transparencia de gestión, expresión ésta que es alardeada, tanto por Javier y Sandra, pero a la hora de hablar de intervención, recurren a elementos exógenos para impedir cualquier fiscalización, que hace referencia a la gestión de ambos.
Hace 15 años (2001-2016) que se mantiene con ese secretismo absoluto, sólo comparado con un gobierno autoritario y dictatorial, que no se compadece con el país, donde, supuestamente la democracia se encuentra en etapa de florecimiento y madurez política. ¿Por qué con las atrocidades que viene cometiendo el clan Zacarías – a lo largo de esta década y media de gestión- hay tanta impunidad para este grupo? ¿O Ciudad del Este no forma parte del territorio nacional?, son algunas de las interrogantes, que se ensayan, al sentirse impotente por tantos abusos de parte de este grupo político.
El G 7 no debe arriar la bandera y la lucha, ahora, debe se más intensa, para tratar de limpiar el municipio de ladrones y bandidos, para así volver a recuperar la institucionalidad.





























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