Desde la creación de la Policía Turística -hace 4 años- su tarea se realiza a medias, debido a que no tiene el acompañamiento de otros organismos de seguridad, como la Fiscalía, por ejemplo. Desde su salida a las calles se han radicado más de 700 denuncias; en lo que va de este año llevan 100, todas remitidas al Ministerio Público y en su mayoría quedan varados en sus cajones. De esta manera los comerciantes que estafan a sus clientes terminan ganando impunidad, hecho que en definitivas agrieta la imagen de Ciudad del Este. Es probable que el delito sea más grave que la misma crisis económica, en el proceso de muerte del comercio local.
La creatividad humana no conoce de límites a la hora de delinquir y esa práctica llega a niveles superlativos para ganar impunidad. Los organismos de seguridad colaboran en varios casos para esa exención.
Varios propietarios de comercios en Ciudad del Este echan manos a innumerables estrategias para estafar a turistas, eventuales clientes y generalmente salen impunes gracias a una protección encubierta de la Fiscalía, que echa por tierra el trabajo de cuatro años de la Policía Turística. Eso hace que desde su creación no se han resuelto casos importantes en los que se involucran dueños de negocios que timan a los compristas.
En estos cuatro años de existencia de esta unidad policial se han perpetrado más de 700 estafas contra los turistas. La Policía en cuestión fue creada con bombos y platillos y anunciada como la verdadera solución para la seguridad de los turistas de compra. La comuna local le dio todo su apoyo y la misma intendenta, Sandra Zacarías, había destacado que incorporará soluciones a la golpeada seguridad.
Los casos
Esta unidad policial tiene en sus registros cerca de 700 casos. Víctor Acosta, jefe de la División de esta unidad de la Policía Nacional, en esta zona fronteriza del país, destaca que no ha mermado las estafas de los comercios a los compristas. “Solo este año, de enero a mayo, se denunciaron cien casos ante la Policía Turística; todos puestos a disposición del Ministerio Público”, aseguró Acosta.
Sin embargo en esta instancia no corrió la misma suerte y según nuestra fuente “a pesar de la flagrancia de los hechos, ningún propietario de negocio fue procesado por la fiscalía”.
Varios propietarios apelan a todo tipo de estrategias que le garanticen impunidad para seguir en estas prácticas, que al final terminan bajando el nivel de la fama de Ciudad del Este. Algunas empresas operan con un nombre de fantasía y cuando se hacen las denuncias, inmediatamente cambia de nombre, entre las nominaciones más comunes aparecen, Mega Virtual, Sony Center 2, Digital Center, Sony Megatone, Sony Limited. Según el oficial Acosta, los propietarios de estos negocios, en su mayoría árabes y paraguayos, utilizan como fachadas nada más estas nominaciones, al sólo efecto de perpetrar sus fechorías.
Falsos y originales
Los compristas, generalmente brasileños, buscan ventajas económicas y calidad. Sin embargo en varios comercios juegan con esa pretensión. La oferta en determinado comercio asegura un producto original, de calidad, y hasta con garantías de buen funcionamiento; pero eso no siempre es así; pues termina siendo un producto falsificado. El cliente estafado ya no vuelve; y aunque haga la denuncia en la fiscalía no avanza el caso.
La clonación de tarjetas de crédito son el pan nuestro de cada día. Esta modalidad es quizás una de las denunciadas en la Policía Turística. Hasta el momento no se encuentra el mecanismo que al menos minimice este delito.
Todas las irregularidades deben ser atendidas por igual y sus autores recibir sanciones ejemplares. No existe un clasificatorio; pero si existiese, algunos de ellos deben estar en los primeros sitios.
El cambio por piedra debería ser uno de ellos. El robo más alevoso es quizás el intercambio de mercadería.
Un comprista elige el producto, generalmente un artículo electrónico, lo prueba lo aprueba y pide que se lo envuelva mientras se dirige a pagar y en ese momento el dependiente hace el cambio. Una vez abandonado el negocio en cuestión y ya en su vehículo o en el hotel revisa de nuevo el producto y para su desagradable sorpresa la caja contiene piedra o otro material que simula el mismo peso del producto que compró. Volver al negocio que le “vendió el producto” para reclamar es verdaderamente inútil; ya no existe reconocimiento alguno.
Sólo queda la denuncia, que tampoco progresa pues el comprista deberá atravesar varios escollos para que le devuelvan su dinero. Una de estas barreras es la estadía; debe quedarse para impulsar la denuncia; debe presentar pruebas, testigos; nombrar abogado etc.; y todo bajo el riesgo de terminar encajonado por algún “arreglo extra judicial” entre fiscales, abogados y comerciante en cuestión. Hasta entonces el estafado ya gastó mucho más dinero que el costo del artículo adquirido.
Todo esto termina perjudicando profundamente a la imagen de la principal actividad de Ciudad del Este: el comercio.
Nuestro entrevistado, Víctor Acosta de la Policía Turística, insistió en que las denuncias de las víctimas de estafa “terminan encarpetadas en la fiscalía; sin embargo algunos de ellos pudieron llegar a acuerdos con sus victimarios, y pudieron recuperar parte de su dinero”.
Aseguró el oficial que “los propietarios de negocios que cometen estos ilícitos son de origen árabe; aunque últimamente se están incorporando a estas bandas de estafadores varios paraguayos”.
Cambio de nombres
La creatividad a la hora de delinquir se pone más aguda a fin de evadir la justicia. Si el propietario de un negocio que estafa a los compristas está siendo investigado, se asegura impunidad cambiando el nombre del negocio. Esta práctica es muy común debido a que no siempre cumplen el reglamento de registros de sus negocios en los organismos de control del Estado.
La justicia -desde la fiscalía en adelante- no presta la colaboración de proteger a los compristas; verdaderos motores del comercio de frontera. Acosta se lamenta porque “la fiscalía no toma las medidas pertinentes que lleven a la sanción a los responsables de estos ilícitos, porque al final termina dañando la imagen del comercio esteño; y eso ya será irreparable; y es más, el turista ya no regresa”, dijo nuestra fuente.
La administración que asumirá en agosto tendrá arduo trabajo en Ciudad del Este. Transparentar los negocios exigirá firmeza y a veces mano dura para aplicar los correctivos y que funcione esto.





























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