Con simples vaticinios no se gana

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Escribe: Higinio Pitta.

En los últimos años, y especialmente en 2015, se ponen de moda las predicciones clandestinas, vale decir, aquellas que no pasan por manos de brujas, hechiceras, prueberas o macumberas, sino simplemente por los antojos sociales. Una buena cantidad de gente demasiado quiere ver derrotada a la señora Sandra y se pone a echar acertijos sobre su suerte como mejor se le antoja. No saben qué hubieran hecho mejor si compitiesen con la tal política, echando mano a la obra y trabajando en pro del pueblo, como para poner dura competencia a la joya sagrada de los esteños. 

Un grupo interesante, por ejemplo, de noche, suele subir a la terraza para observar supuestamente los círculos negros, que según como dicen, están diseminados por la altura de Ciudad del Este, los cuales supondrían una señal negra de que los tiempos de la afamada y poderosa mujer están llegando inexorablemente a su fin. Este grupo no termina de predecir la derrota de la señora Sandra, porque el cielo de vez en cuando suele repartir nubes negras en forma de círculo negros, que no pasa de ser un antojo mal concebido y casi risible. Para ganar a esta mujer hay que sudar la gota gorda, todos los días, trabajando en favor de la gente como ella demuestra hacer. 

Otro grupo no termina de juntarse cada fin de semana para asadear y emborracharse de alegría, porque alguna vez un palco mal construido, donde debía estar la Intendenta, se vino abajo, lo cual supondría, según ellos, la terrible premonición de que la mencionada política ya está derrotada antes de que siquiera comience el espectáculo político. Este grupo, cada vez, más borracho y perdido, en vez de salir a trabajar para dar una competencia veraz a la adversaria de turno, termina mostrando, amén de sus ideas anodinas, que sólo da espacio y tiempo a la señora Sandra, para posicionarse mejor mientras ellos hacen fiestas de sus extrañas ideas. Para intentar ganar a esta señora hay que mostrar duro trabajo por todos lados, lo cual nadie hace, lo que beneficia únicamente a Sandra.

Además está el grupo que advierte animosamente de que la intensa lluvia de los últimos tiempos es presagio directo de que otro tiempo está llegando y para la soberana ridiculez, no termina de festejar cada vez que llueve, porque según ellos, eso está mostrando cambio de escenario. Hasta existe gente que anotan en un cuadernito qué días van lloviendo para registrar de forma certera, que cada vez más  la victoria de los adversarios de Sandra está muy cerca. Pero no salen a trabajar ni social ni políticamente para que sus predicciones terminen por tener algún viso de posibilidad.

 

Está igualmente el grupo que habla de que hace poco observó la venida de cuervos negros que revoloteaban en forma de cruz por la altura de Ciudad del Este. Están los que hablan de la salida del Obispo Livieres, y, algunos que otros, que rememoran de que una señora antes de morir en un hospital habría soñado la salida de la intendenta. Y así, historietas, visiones y espejismos mentales esclavizan a muchos. Sin embargo, lo único que no hacen estos lectores de los futuros políticos, es trabajar, elemento primero y primordial que puede poner a la puerta de la victoria a cualquier candidato. Con estas sartas de ilusiones, sostenidas en vaticinio de poco rigor, no se habrá de llegar ni a la primera esquina. La señora Sandra, con esto, estará más que contenta, porque con agüeros y antojos infantiles no se ganan elecciones. Y más aún a la poderosa estructura como la que ostenta ella, desde hace tiempo.

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