Las gasolineras locales están pasando por un momento crítico debido al ingreso ilegal de combustibles y que son comercializados de cualquier forma en la región. Dijo que la venta irregular de combustible en la zona, además de constituir un peligro, no tiene ninguna garantía.
Milner Lucio Ávalos, propietario de una estación de servicio en la ciudad del Presidente Franco, explicó que el mayor problema no se da con los vehículos que van a cargar combustible a Foz, sino con la gente que va a traer para luego vender de nuevo. “Es la competencia. Cuando acá es más barato el combustible ocurre lo mismo, los brasileños vienen y compran acá, eso para nosotros no es el problema. Acá el drama se presenta con la compra destinada para su reventa en territorio paraguayo”, refirió el empresario.
El empresario mencionó que el pasado 1 de octubre enviaron un telegrama colacionado el ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, donde se reitera un colacionado anterior, de fecha 19 de agosto, como una suerte de S.O.S. El escrito señala: “Apelo a su autoridad y buena predisposición, con la disculpa del medio de comunicación, a objeto de su firme apoyo al trabajo honesto y cumplidor de normas que rigen el comercio formal, disponiendo con mayor rigurosidad los controles de ventas irregulares y sin control alguno de combustible de todo tipo”.
La nota añade: “Al parecer, procedentes de Foz de Yguazú-Brasil y Puerto Iguazú, Argentina, frontera con Ciudad del Este y Presidente Franco (Alto Paraná), venta irregulares que evidencian la flojedad y al parecer la permeabilidad de los controles en los puestos aduaneros respectivos y posiblemente, en las costas del Puerto Tres Fronteras, que creo la Marina debería proceder enérgicamente y sin titubeos. Señor Ministro, el perjuicio económico se torna insostenible, y ya tiene consecuencias sociales (despido de personal). Hay que aclarar que los vehículos que pasan las fronteras para abastecerse por la diferencia abismal del precio de combustible no es el problema principal, pero sí el contrabando, esto es inaceptable”, refiere la nota.
Se estima que las diferentes estaciones cada mes despiden 1 a 2 funcionarios porque ya no tienen condiciones de cumplir con los pagos. Cada gasolinera en promedio tiene 25 a 30 funcionarios, lo que constituye 65 a 70 millones de erogaciones al mes, más los costos de producción.
Ávalos estima que de los 145 mil a 150 mil litros de nafta, diésel, alcohol y otros carburantes que vendían al mes, ahora alcanzan 88 mil litros mensuales, situación que los embreta para cumplir sus compromisos.
Entre los municipios de Ciudad del Este, Minga Guazú, Hernandarias y Presidente Franco existen 50 estaciones de servicios y todas atraviesan la crítica situación.
Actualmente la Apesa regional está acéfala y buscan reorganizarse para que cada socio a nivel individual integre el grupo principal que está en Asunción. Ya recurrieron a los respectivos emblemas para que sean mediadores ante las autoridades por el creciente contrabando.
Inseguridad
Al problema del ingreso irregular de combustibles, se suma la cuestión de inseguridad para las estaciones de servicio. En Presidente Franco, algunas ya optaron por atender hasta un determinado horario nocturno porque no tienen garantías para seguir prestando servicios. Los dueños de estaciones de servicios dijeron que la gran mayoría ya fue asaltada en más de una ocasión y que los casos no fueron aclarados.





























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