Corrupción se institucionalizó

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Los últimos escándalos que sacuden al Gobierno y en otros ámbitos, como el fútbol, lleva a razonar, al común de la gente, que la corrupción, definitivamente, se ha institucionalizado en el Paraguay.

Muchas personas restaban méritos al informe anual de Transparencia Internacional, en donde nuestro país siempre aparece entre las naciones más corruptas del mundo. Pero con todo lo que viene sucediendo, y que no es de ahora, terminamos dando la razón a esta ONG.

Los últimos hechos, y el más reciente, el audio divulgado del mega-traficante Ezequiel de Souza, donde habla del soborno a altos funcionarios del Poder Ejecutivo, fiscales, jueces y políticos, no hace otra cosa que ratificar la imperante corrupción existente, tanto, dentro y fuera del Estado paraguayo. A esto hay que sumar lo del Contralor General de la República.

La narcopolítica que se viene mencionando insistentemente en los últimos meses, se ha quitado la careta y hoy se puede afirmar con toda seguridad de que el tráfico y la ilegalidad ingresó, no sabemos desde cuando, en la política paraguaya.

Muchos candidatos han ganado elecciones gracias al financiamiento de narcos, y otros, los mismos capomafiosos se postularon para lograr impunidad a través del cargo, como el caso del ex intendente de Ypejhú, Wilmar “Neneco” Acosta, hoy detenido en Brasil, aguardando su extradición al Paraguay, para ser juzgado por los delitos que se le atribuyen.

Es inadmisible que en un país tan pequeño, con sólo 7 millones de habitantes, con una atmósfera totalmente favorable, llámese materia prima abundante, clima propicio, tierra fértil, etc., tengamos que dejar que el crimen organizado sea el que marque la pauta. Pero uno de los principales motivos de caer en esta desgracia, es el marcado defasaje social que existe en el Paraguay, situación que ningún Gobierno pos dictadura pudo encontrar una solución que ayude a revertirla.

El actual Gobierno, bajo gestión de Horacio Cartes, está siendo invadido por una batahola de corrupción, que pareciera no tiene sosiego. Sin embargo, a pesar de los reiterados hechos, el presidente no ha tomado ninguna medida, muchos menos ha salido a buscar aclarar ciertos casos, en donde aparecen involucrados funcionarios del Ejecutivo, muy cercanos al mandatario, como el viceministro de seguridad interna y el propio ministro del Interior, Francisco de Vargas.

Es hora que dé una sacudida el Gobierno de Cartes, al menos, esa ansiada voluntad política, que siempre espera la ciudadanía de sus autoridades. De lo contrario, abre la posibilidad de que el pueblo pueda dudar, que el jefe de Estado, con su silencio, está apañando el rosario de corrupción en que están sumergidos varios de sus más cercanos colaboradores. (sic)

Y este mal endémico, que se llama corrupción, penetró en toda la esfera del poder, inclusive en el ámbito del fútbol, donde para que no haya dudas, una vez más, aparecen salpicados paraguayos en el escándalo, tras destaparse la olla de la podredumbre descubierta en la FIFA. Nicolás Leóz, ex titular de la Conmebol y el actual presidente de la matriz del fútbol sudamericano, Juan Ángel Napout, aparecen entre los investigados por el FBI americano, y coincidentemente, ambos son muy cercanos al mandatario.

 

Sin dudas, este espacio resultará pequeño para enumerar los hechos de corrupción que a diario saltan a la luz pública. Pero, al margen de todo esto, el Gobierno tiene que buscar ordenar la casa, de lo contrario cualquier esfuerzo que se haga terminará en la nada, por la imperante corrupción existente, y que de a poco se está institucionalizando en esta bendita tierra guaraní.

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