La crisis económica que redujo drásticamente la capacidad de compra de los consumidores brasileños sigue siendo el gran dilema a resolver en el Brasil y es el aspecto que más preocupa al sector comercial de Ciudad del Este, además de la reducción de la cota de compra a 150 dólares previsto para la mitad del año 2015.
Para los comerciantes, la reelección de la actual presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, o el cambio de Gobierno durante la segunda vuelta no afectará a la frontera debido a que el Brasil sigue las directrices de Itamaraty que hace rato decidió poner freno al comercio fronterizo, con la imposición de una serie de medidas.
El problema es la devaluación del real y el panorama económico en general, con pronóstico poco alentador para los próximos 2 años, situación que preocupa a los comerciantes y empresarios de Ciudad del Este que según analizan, se viene momentos aun más difíciles para ciudades que viven del comercio con el Brasil.
En este contexto Juan Santamaría, presidente de Fedecámaras, afirmó que Dilma ha sido clara cuando asumió su función, en que iba a evitar la fuga de divisas por la frontera de Ciudad del Este.
En ese contexto se creó el Duty Free, pero ese no sería el principal problema ya que la Ley señala taxativamente que pueden comprar única y exclusivamente los turistas que visiten Brasil, no así el brasilero que cruza la frontera con su pasaporte a comprar en el Paraguay, según Santamaría.
Recordó que en la Argentina ya hay una tienda libre de impuestos que lleva unos 450 millones de dólares al año, de lo que se vendía en Ciudad del Este a los turistas que vienen a visitar las Cataratas del Yguazu. Lo que haría el Duty Free del Brasil es dividir ese monto, según presume.
Lo delicado es el otro punto, que es la reducción de la cota de 300 dólares americanos a 150 dólares americanos, que afectará a todos, porque se estima una pérdida del volumen de venta de hasta el 70 por ciento, y se necesitaría el doble de turistas o compristas, en todo caso.
Si no se busca un punto de equilibrio se avizora la reducción del número de empresas y el empleo será afectado drásticamente, lo que también implica la reducción de impuestos a la municipalidad, al Gobierno y al seguro social, según Santamaría.
Para el empresario el principal problema es la devaluación de la moneda brasileña y eso no puede evitar ningún Gobierno. La situación del Brasil será delicada para los próximos 2 años y el súper reto del Gobierno va a ser buscar un punto de equilibro.
El escenario brasileño, no importa quién sea Presidente, es terrible, desafortunadamente los mercados fronterizos de Paraguay con Brasil como Ciudad del Este, Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero, en el 96 por ciento dependen de compristas brasileños, afirma Santamaría.
En consecuencia, si el mercado brasileño está deprimido, nosotros no tenemos esperanza de tener un buen año el próximo. Siendo frío los mismos candidatos a presidente del Brasil determinan que el reto de los brasileños es volver a empujar la economía brasileña hacia arriba.
Hay recesión financiera a nivel mundial, China se ha afectado y ha bajado la compra de materia prima. Brasil no crece en función de los productos que produce para vender, sino de la venta de materia prima. Mientras que los Estados Unidos se recupera, el dólar se fortalece, baja el déficit y ahí aparece la devaluación del real, que va contra el Brasil y del cono sur, porque tiene más de 200 millones de habitantes, resume Santamaría.
La devaluación del real encarece el producto de la canasta familiar, ocasiona un endeudamiento que se está dando desde hace casi 3 años y no permite que la gran mayoría tenga acceso al consumo, por eso hoy le cuesta al brasileño venir a comprar a Ciudad del Este, refiere.





























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