Debe alejarse de corruptos

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El presidente Horacio Cartes cae en una total incoherencia a la hora de instar a combatir la corrupción en el país, cuando al mismo tiempo se pasa abrazando a autoridades y políticos de dudosa reputación, varios de ellos salpicados por irregularidades en la gestión pública actual o anterior.

Y como la atención se yergue sobre  esta región en ese contexto, no podemos dejar de ejemplificar la galopante corrupción existente en la municipalidad de Ciudad del Este, donde el ideólogo de toda la podredumbre en la institución se llama clan Zacarías.

Curiosamente, el mandatario, a pesar de su pleno conocimiento de los hechos suscitados en la comuna esteña, continúa conviviendo con los autores del terrible latrocinio, situación que ha llevado a una reacción popular de la ciudadanía paranaense.

Existen elementos probatorios de que las anteriores y actuales autoridades municipales (desde el 2001 hasta hoy) han malversado el dinero de los contribuyentes y a pesar de la serie de denuncias ante la justicia y los medios masivos de comunicación, nunca se ha tomado medida contra los responsables.

Con esta actitud de “silencio” por parte de los organismos de control, está por demás comprobado que no existe voluntad política para abrir una investigación contra los responsables del descalabro financiero en la comuna local, que desde hace tiempo, técnicamente, está quebrada.

Cartes no puede continuar otorgando “protección” al clan Zacarías, que en 15 años de gestión comunal, literalmente, ha saqueado las arcas de la comuna del segundo municipio más importante de la república, Ciudad del Este.

El mandatario está en pleno conocimiento de la lacerante realidad que vive la capital del Alto Paraná, pero, transversalmente, al discurso que viene sosteniendo, sigue bancando al cuestionado y repudiado clan Zacarías, cuya cabeza se llama Javier Zacarías, que hasta ahora, sin cargo alguno, sigue fungiendo de intendente. Por algo, en estos días, un informe indica que el Paraguay está en el tercer lugar en el mundo, como el de peor justicia.

¿Qué debe haber detrás de esta abierta protección? Se sabe que en política hay muchas cosas en juego. Pero el momento actual del autodenominado líder esteño no es de lo mejor, atendiendo que ha perdido toda credibilidad y apoyo por parte de la población paranaense y del décimo departamento.

Tampoco ya tiene parlamentarios fieles que respondan a sus intereses. Entonces, qué “gato encerrado” hay en esta llamativa actitud del presidente en continuar sosteniendo al clan Zacarías. El pueblo esteño podrá quitar su conclusión.

De esta manera lo que irá abonando hasta el fin de su mandato a Cartes, es la pérdida de credibilidad hacia su gestión, donde le falta mayor carácter a la hora de tomar decisiones y la pérdida de coherencia en momento de pontificar una tenaz lucha contra la corrupción. (sic).

Es más que seguro que este tipo de actitudes irá languideciendo su Gobierno, en momento en que necesita fortalecimiento en varios sectores, para tratar de recuperar la credibilidad de la ciudadanía, en momento en que atraviesa el país por una de sus peores crisis económicas de los últimos tiempos.

 

Horacio Cartes debe entender que el pueblo ha despertado de su largo letargo, y con actitud hipócrita, lo único que logrará es la gradual pérdida de confianza hacia su gestión, que lo irá debilitando, hasta ser radiado por el hambreado pueblo. Por tanto, no tiene otra alternativa que alejarse de los corruptos, si quiere recuperar la credibilidad de los habitantes de esta región y el país.

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