Delegación paraguaya desprestigia el «sagrado símbolo patrio» en visita oficial a Quito

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Escribe: Peter Tase, desde Estados Unidos.

 

El 21 de noviembre del 2014, el Presidente del Paraguay, Horacio Cartes, durante su primera visita oficial a la República del Ecuador, fue declarado huésped ilustre por el alcalde de Quito. En esta ocasión el Jefe del Estado paraguayo reiteró: “Paraguay y Ecuador deben estar más cerca  para seguir fortaleciendo las relaciones bilaterales. La Patria Grande sigue esperando decisiones sabias y maduras de sus gobernantes”.

La verdad que con más de un año del «Nuevo Rumbo», el Paraguay sigue esperando esas decisiones sabias que fácilmente enuncia Cartes a donde le toque ir. La bandera nacional del Paraguay en el histórico Palacio de Carondelet  fue izada «boca abajo» como diría la jerga guaraní.

Asumamos que el Presidente Cartes, que estuvo conversando con el Presidente Correa en el famoso palacio del gobierno Ecuatoriano, no se haya dado cuenta de este alto y desprestigioso hecho, se supone que el canciller debía haber cotejado todo antes, como lo hacen los diplomáticos serios y usando sólo el sentido común.

Supongamos ahora la otra única alternativa: que Cartes sí se dio cuenta e ignoró el hecho, acción altamente anti-patriótica. Hubiese quedado como un verdadero patriota si el mismo Cartes desataba la invertida bandera tricolor y la izaba correctamente.

Pero sin duda ninguna, el tan mentado «Nuevo Rumbo» es el de la subyugación a cualquier falta de respeto al Paraguay por parte de otros países. No olvidemos que hace solo unos meses la misma Cristina Kirchner dijo públicamente en Asunción y frente al Presidente Cartes que «Yacyreta es un logro total argentino», o sea, le faltó totalmente el respeto al país, siendo la misma una visitante del Paraguay.

Y cuando otros países, como Brasil, no dan ninguna opinión para faltar al respeto al Paraguay, sin embargo con hechos sí lo hacen, como cuando dejaron plantado por más de un año al embajador paraguayo en Brasilia, sin recibirle sus cartas credenciales en el despacho de la Presidenta Dilma Rousseff, entonces el presidente del nuevo rumbo se encarga de decir públicamente a los brasileros: «Vengan, usen y abusen del Paraguay» (¡Sin más comentarios Su Señoría!)

En la última visita oficial a Quito, todos estos hechos fueron de responsabilidad directa del canciller nacional del Paraguay, quien es el que coordina los elementos logísticos y la ubicación de los símbolos patrios, junto a sus colegas del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana del Ecuador. Además, en la entrada del palacio presidencial (Como se puede ver en la foto que acompaña este material), la bandera del Paraguay no tenía el escudo nacional y en este sentido representaba la bandera de los Países Bajos (Holanda), de Europa. 

¿Para qué entonces va el equipo de avanzada?  ¿Para tener más días de turismo pagado, en hoteles 5 estrellas, con los impuestos del sufrido pueblo paraguayo? 

En el reciente incidente ecuatoriano, Francisco Aguirre, el subsecretario de Gestión Logística y Protocolar del país anfitrión, fue obligado a pedir disculpas a Cartes, durante el almuerzo oficial. 

Y para completar esta «obra de terror», la bandera paraguaya «boca abajo», tampoco era del único diseño legalmente aprobado con el visto bueno de la cancillería en el 2013. 

Los presidentes de Ecuador y Paraguay dejaron por escrito un compromiso que fortalece la democracia en ambas naciones, la inclusión social y sobre todo las relaciones bilaterales. Dicho documento compromete a Asunción y Quito a erradicar el hambre y la pobreza. Se ratificó, además, la determinación de ambos gobiernos de profundizar el proceso de integración regional a través de la consolidación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y promover el gobierno inteligente en Paraguay.  

La integración económica es imposible lograrlo sin tener una fluida comunicación entre ambas cancillerías. Vale destacar que a la Cancillería del Paraguay le falta dinamismo, pragmatismo y no mantiene una relación estrecha con los otros países de América del Sur, y particularmente con Ecuador, aparte de dejar atrás las relaciones –anteriormente dinámicas- con los países del sureste de Asia. 

¿Cómo será posible tener una mejor integración si el presidente del Paraguay permite que la sagrada bandera paraguaya sea puesta al revés y sigue conversando con su par como un «ñembota»?

A su llegada a Quito, Cartes discursó en el aeropuerto Mariscal Sucre, y dijo que el gobierno de Paraguay “valora las luchas y avances obtenidos en varias áreas. Los países, los gobiernos, estamos en luchas muy similares trabajando por y para la gente. Les tengo que reconocer que de mucho tiempo atrás estamos viendo a Ecuador hacer muchas cosas que nosotros queremos implementar. Y venimos a aprender; venimos a ver muchas luchas en las que ustedes están ya adelantados”.  

Esperamos que las reglas del protocolo de hoy en adelante sean más afinadas en Paraguay, y el canciller nacional aprenda que el color rojo de la bandera está siempre hacia arriba, y que las sagradas letras «República del Paraguay” de su escudo se puedan leer estando de pie o sentado. 

Como broche de oro le pregunto al presidente Cartes y a su improvisado canciller: ¿Qué puede Paraguay aprender de Ecuador, a no ser el de aprender a leer «República del Paraguay” en la posición del murciélago?

Le recomiendo a ambos que sería mejor que ahorren el alto costo de estos viajes, que desprestigian al Paraguay, y más bien viajen baratito al necesitado interior del país, para así palpar las verdaderas necesidades de su propio pueblo, que ni escuelas tienen para aprender a leer, pero que aún así saben que la franja roja de la tricolor va hacia arriba, y no necesitan de ningún árbol para leer el escudo, colgados como murciélagos.

 

 

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