Diez años de Primera Plana

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Un 7 de julio, pero del 2005 nacía el Semanario Primera Plana. Pasaron diez años de aquel sueño, que hoy es una linda realidad, transformada en un compromiso de principio con la sociedad, y en especial, con la comunidad altoparanaense, región donde tuvo su origen este medio periodístico.

Cumplir una década de vigencia en una empresa periodística, que tiene como contrapeso, un país con grandes problemas sociales, no es cualquier cosa. El esfuerzo y el sacrificio de cada uno de quienes hacen posible la presencia de Primera Plana en la calle, todos los jueves, ha sido fundamental para ganar el respeto de una ciudadanía exigente.

Primera Plana, cuando por primera vez apareció en la calle, aquel 7 de julio del 2005, quiso ser algo diferente a los demás, sosteniendo la bandera de la equidad e independencia ante la presión y la tentación de los poderes fácticos, que es muy visible en una sociedad donde el estado de derecho es pisoteado y vulnerado sin contemplación alguna por los poderosos, anteponiendo su influencia política o crematística, y que aquí en el Paraguay se hizo moda.

Y este humilde medio periodístico nunca se dejó doblegar por nadie, porque asumió el compromiso ante la población de honrar el sagrado deber de difundir las informaciones con veracidad y objetividad, valores que, prácticamente, han desaparecido de los medios de comunicación, anteponiendo los intereses sectarios. A una década de existencia, Primera Plana continúa por el mismo derrotero, cuando hace diez años atrás se comprometió erigirse en una propuesta diferente.

Se suele decir que no hay ciudadanía crítica sin periódicos serios, así como no puede existir una auténtica democracia sin ellos. En base a este razonamiento surgió este periódico, y nunca se alejó de ese principio y de la línea editorial asumida, desde aquel primer día de trabajo, en que se puso al hombro el difícil desafío en constituirse en un puente de comunicación para la opinión pública.

Es importante entender que un medio de prensa cumple un relevante papel como vehículo de ideas y como caja de resonancia de legítimas inquietudes y aspiraciones ciudadanas, a tal punto que el grado de desarrollo de una sociedad siempre está estrechamente vinculado con una prensa madura y responsable. Primera Plana trató y trata siempre en mantenerse en esta línea, esperando no claudicar ante las tentaciones perversas, donde priman grandes intereses oscuros.

 

Primera Plana quiere compartir esta inmensa alegría con toda la ciudadanía, y en especial con sus lectores, quienes hacen posible que este medio periodístico hoy llegue a diez años de vigencia. Desde este espacio queremos renovar el compromiso asumido hace una década atrás, en ser una prensa seria, responsable y especial, comprometida en la construcción de una sociedad más igualitaria para todos, y en especial en seguir sosteniendo la prédica de una prensa libre y responsable, línea con la que seguirá identificándose este medio escrito.

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