Escribe: Luis Alen.
Se podría imprimir una enciclopedia con las pruebas de corrupción existentes contra el clan Zacarías Irún, pero su blindaje sigue vigente, tanto a nivel político como judicial.
También Estados Unidos al más alto nivel de su departamento de lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo, ha objetado la falta de resultados tangibles de Marito para arremeter contra los “peces gordos” de la protección a los traficantes.
Hasta se podría sugerir que la agenda política de Abdo está controlada por el cartismo, dadas las relaciones existentes por intereses financieros, entre exponentes calificados del movimiento de HC y el abdismo.
Por caso, la excesiva demora en la imputación fiscal al clan Zacarías Irún tiene su explicación en que HC mantiene “cautiva” la agenda de Marito Abdo, y no precisamente porque no existan mecanismos ni elementos o pruebas para que el jefe de Estado presione a la fiscalía, ante la necesidad de ir más allá de los apoyos verbales a la intervención de la municipalidad de Ciudad del Este.
Al paso que va el lento cronograma de Abdo Benítez, se beneficia el mismo clan esteño, que hasta tiene tiempo de sobra para ir armando una estrategia política y judicial para mantener el blindaje del que ha disfrutado en los largos 17 años de reinado en su feudo del Alto Paraná.
Pero, ¿cuál es el temor que tiene Marito para arremeter con todo contra ZI? La respuesta es la situación política aún incierta para el abdismo generada por la prematura interna colorada, sin desmerecer el hecho de que la misma fiscala general del Estado, Sandra Quiñónez, respondería también en última instancia a las instrucciones de HC.
La demora en la profundización de las investigaciones por lavado de dinero de algunos “popes” de la política criolla, como ZI, pese a pruebas contundentes de estar involucrados al menos en una gran sombrilla de protección a la narcopolítica y al contrabando, ha generado el malestar incluso de los Estados Unidos, que le ha hecho recordar a Marito de su compromiso manifestado ante el gobierno de Donald J. Trump, antes de asumir en agosto pasado, de que sería radicalmente diferente al accionar complaciente de Horacio Cartes con los tráficos y la gran lavandería de dinero sucio en que se había convertido el Paraguay en torno al maridaje HC-ZI.
¿El verdadero poder fáctico?
A cinco meses del nuevo período presidencial, y a pesar de la creciente migración de dirigentes del interior, de Honor Colorado a Colorado Añetete, preocupa en el entorno de Mburuvicha Roga, sobre la avenida Mariscal López, la aparición de una especie de agenda “oculta” que impulsa algunas decisiones de Marito, pero que tendría su origen en la casa de la avenida España, residencia de Horacio Cartes.
Esta “infiltración” en el entorno de Marito es grave, por cuanto demostraría la dependencia feroz del presidente de un grupo relacionado con el poder fáctico empresarial-financiero, que posee afinidades peligrosas con el cartismo, que se encargaría de frustrar cualquier iniciativa exitosa del abdismo, con tal de favorecer las chances electorales de HC en la ANR y en las municipales de 2020.
La dependencia de la agenda “cautiva”, por parte de Marito, sería “conciente”, pero también hasta cierto punto “inconciente”, como el caso de algunas metidas de pata “sin querer queriendo”. Es lo ocurrido con la aparición sorpresiva, a fin de año y en vísperas de Navidad, del anacrónico e impopular tema del SMO (Servicio Militar Obligatorio), azuzado por el defensor del pueblo nombrado en la era Cartes, Miguel Godoy. Felizmente, el incordio quedó finalmente relegado como asunto no primordial y artificial, habiendo muchos otros problemas más importantes que solucionar en el país.
No contentos con la movida de despertar la ira popular contra Marito, quienes dirigen la agenda “cautiva” eligieron esta vez un tema muy “grosso”, como es la intención supuesta del Gobierno de llegar con el Impuesto a la Renta Personal (IRP) hasta las personas ¡que ganan dos salarios mínimos!, lo que implica sí ya un manejo de agenda política que roza la ingenuidad supina, por parte de las autoridades de Hacienda y del equipo de técnicos gubernamentales.
Pareciera como que se confirmase la influencia cartista sobre las prioridades del Gobierno abdista, porque las metidas de pata suman y siguen, hasta el punto que la semana anterior ya se hablaba de licitaciones con tufo a negociado en Obras Públicas, por ejemplo para la adquisición por vía directa de equipos viales por sumas multimillonarias, en una compra que tuvo que ser anulada por el ministro Arnoldo Wiens.
Sin contar la continuidad de una licitación en Yacyretá para la fiscalización de la construcción de la usina en el vertedero Aña Cua de la represa, una obra que queda en manos de nada menos que el expresidente Nicanor Duarte Frutos.
A confesión de parte…
Haciendo un recuento de los principales hechos en la gestión de los cinco meses de Marito Abdo, resulta notorio el desbalance entre los resultados y las expectativas en los temas más esenciales para el éxito o fracaso de su presidencia. Por ejemplo, en lo relativo a la renovación judicial, poco o nada se ha avanzado, y las remociones de miembros de la Corte Suprema sólo se están dando por renuncia o jubilación de los ministros, y no por juicio político.
Lo mismo ocurrió con el posible juicio político a los miembros del Tribunal de Justicia Electoral, que quedó archivado “por falta de un acuerdo político”, según las mismas expresiones de Abdo.
Se podría señalar que hasta la influencia cartista en el Poder Judicial sigue intocable, a estar por la posibilidad que en la nueva terna para la Corte que tratará el Senado próximamente, esté cantada la presencia de elementos de HC, como se rumorea fuertemente en los mentideros políticos. Salvo que Marito, por fin esta vez, llegue a un pacto político con sectores opositores, caso Frente Guasu, para la elección de algún ternado que responda a la oposición no cartista.
Es llamativa la seguridad con que los voceros del cartismo, a través de los medios que le responden y forman parte del Grupo empresarial de HC, aceptan que controlan la hoja de ruta de Marito. A confesión de parte, relevo de pruebas, se dice en la jerga tribunalicia. Sólo es cuestión de hurgar en uno de los artículos publicados la semana pasada. Dice un párrafo:
“De hecho, es un secreto a voces que la cúpula abdista aguardará hasta que HC anuncie oficialmente quien será su candidato para definir el suyo (con respecto a la junta de gobierno de la ANR en 2020), ya que dependerá de que sea o no Cartes, lo que demuestra que el expresidente no solamente sigue teniendo todo el liderazgo dentro de su movimiento, sino que parece marcar las pautas también en el de la vereda de enfrente” (Diario ADN, pág. 4, viernes 11 de enero)
Frenada que preocupa a EE.UU.
La tendencia a imprimir un ritmo más lento a las medidas para desbaratar el paraíso del lavado procedente de los distintos tráficos y la corrupción en la administración estatal, desnaturaliza totalmente la esencia anticartista del abdismo, que viene desde la campaña para la interna colorada de 2015. De allí que se pueda afirmar que el cartismo se ha apoderado de alguna forma de la agenda abdista.
Y a esto se podría achacar la deliberada frenada impresa a la ofensiva de Marito contra el narcotráfico, el lavado de dinero y la impunidad judicial, que se había visto en los primeros meses de gobierno al conjuro de las “razias” contra los narcos, los contrabandistas de cigarrillos y los esquemas de lavado, culminando con el proceso de investigación al mismo HC en la comisión Messer del Parlamento.
Es cierto que el actual receso parlamentario y las vacaciones de verano, conspiran en parte contra el entusiasmo inicial de Marito, pero que evidentemente asustó a Horacio, que tuvo que meterse a campaña política simulando estar ya en carrera para la interna de 2020, lo que a su vez causó alarma en el PC abdista.
Pero el freno real a la arremetida de Marito contra HC y Javier Zacarías Irún provendría nada menos que del mismo riñón abdista, representado por su hermanastro el ministro de Hacienda, Benigno López, quien se halla muy relacionado con el esquema financiero que viene de la época en que ya era funcionario cartista al frente del IPS, teniendo como alter ego en el círculo áulico de HC al mismísimo “monje negro” del cartismo, José Mariano Ortiz Escauriza, uno de los más encumbrados gerentes del Grupo Cartes y titular de Tabacalera del Este S.A. (TABESA), que está en la mira de los Estados Unidos por el masivo contrabando de cigarrillos que encabeza en la región y que sería, según las agencias norteamericanas, un vehículo privilegiado para que el crimen organizado se nutra de fondos para proveer a su vez al financiamiento del terrorismo, especialmente de la milicia libanesa del Hezbollah.
Ya alertaba la abogada Laura Casuso, poco antes de morir acribillada en Pedro Juan Caballero, que el verdadero poder en la sombra sigue siendo el del grupo financiero afín a HC que tiene su sede en un edificio conocido de la avenida Aviadores del Chaco y en donde se decide el destino del país con los bonos del Tesoro.
La doctora Casuso, por lo visto no sólo dirigía intereses del clan narco del ahora preso en Brasil, Jarvis Ximenes Pavao, sino que también conocía a plenitud los tejes y manejes del poder, lo que explica su muerte, no precisamente a manos de sicarios de la mafia de frontera, sino posiblemente por orden de algún sector político molesto por la gran cantidad de información que iba pasando a la prensa o a quienes operaban para desmontar el poder prevalente en las zonas fronterizas, actualmente en disputa por las organizaciones criminales orientadas a controlar la tierra de nadie que es hoy la frontera seca paraguayo-brasileña, con ausencia casi total del Estado en dicha zona.
En busca del “pacto”
Queda el consuelo que ya estarían los votos para la destitución de Sandra McLeod de Zacarías en la Cámara de Diputados, pero resulta fundamental que Marito busque el tan mentado “pacto político” en el Senado para hacer andar la reformulación del Poder Judicial y comenzar a diluir la nefasta influencia política del cartismo en la Justicia, al mismo tiempo que lleguen a buen puerto las investigaciones sobre HC en la comisión bicameral del “affaire” Messer, y que se insiste con la fiscalía la imputación al clan Zacarías.
De ello dependerá finalmente que se aleje definitivamente el fantasma del manejo cartista de la agenda política de Marito, y así se asegure el éxito de su gestión, en la cual tiene fijada su mirada todo el pueblo paraguayo.
También las agencias norteamericanas siguen con atención la orientación del Gobierno de Marito Abdo en relación a los resultados tangibles en la lucha contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo. Es lo que acaba de darse con la presencia en el país de Marshall Billingslea, secretario adjunto del Tesoro y director de la Oficina para el Combate al Financiamiento del Terrorismo y Delitos Financieros de los Estados Unidos de América, quien también monitorea muy de cerca la arremetida del Gobierno paraguayo contra el crimen organizado y su financiación a los grupos terroristas, especialmente en la Triple Frontera.
La advertencia de EE.UU. es seria: o se dan los resultados o el Paraguay sería puesto en la lista negra de países que no contribuyen a la lucha contra el lavado de activos, de la cual se esperan resultados concretos, más allá de las reformas legales.
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