Escribe: Luis Alen.
No hay otra salida para el desarrollo económico y social de Ciudad del Este que la reconversión de la segunda urbe del país en un “mega shopping” con un status definido a nivel del Mercosur, del tipo de una zona franca comercial e industrial. De otra manera, continuará vegetando como lo hizo hasta ahora, agravándose la situación en los últimos cuatro años, coincidentes con el Gobierno de Horacio Cartes.
Pero, ¿qué pasó para que durante la gestión de HC se le abandonara al comercio de CDE a una muerte lenta por inanición, a la espera de algún milagro como sería el caso de una revaluación pronunciada del real frente al dólar?
En los últimos años se habló de varios planes para mejorar la infraestructura y convertir a la capital del Alto Paraná en un centro comercial de referencia para toda América del Sur, haciendo que se formalizara su actividad económica, que muchas veces ha sido tildada como proclive a una exagerada vigencia de negocios turbios alrededor de todo tipo de tráficos y de un masivo contrabando.
La crisis del Brasil vino a agravar aún más un estado de cosas que se veía venir con la decadencia del flujo de “sacoleiros”, cabiendo preguntarse por qué la demora para adoptar por parte del Gobierno central las medidas destinadas a la necesaria reconversión económica y comercial.
La pregunta del millón resulta así desconsolante, y, por supuesto, la respuesta también.
Prioridad es el poder
Si a nivel nacional el gobierno de HC se halla totalmente concentrado en la búsqueda de la reelección y, por ende, de la toma del poder por tiempo indefinido como un destacado alumno de Alfredo Stroessner, dejando peligrosamente en el olvido los grandes temas nacionales, resulta obvio concluir que Ciudad del Este representa un problema más del montón que no le quita el sueño a Cartes.
Al mismo tiempo, el clan Zacarías impone su ley en CDE cual señores feudales, sin preocuparles en lo más mínimo la reconversión económica y comercial, con tal de seguir disfrutando de las mieles del poder, y sin que les importe un comino que la ciudad esté considerada un nido de toda clase de traficantes.
Lo terrorífico de todo esto es que el actual maridaje con luna de miel incluida, entre Javier Zacarías Irún y Horacio Cartes, no significa otra cosa que la conjunción de un solo propósito de ambos, como es la consolidación en el poder, regional para ZI y nacional para HC, sin que les remuerda la conciencia el camino torcido que van tomando al intentar la violación de la Constitución a través del proyecto de enmienda, con el fin de lograr el “rekutu” para el actual ocupante del sillón de López.
Tanto ZI como HC ya se han sacado la máscara y ahora no disimulan su acuerdo político para seguir en la cúpula del poder, después del pacto de no agresión que fueron armando desde 2013, con sus altibajos de idas y venidas. ¿Qué pretenden con esta coexistencia los otrora rivales de la interna colorada de 2012?
Los resultados son paradigmáticos: los intereses comunes son mucho mayores que las desavenencias que pudieran surgir entre los dos. En este contexto, salta a la vista que la formalización y el reforzamiento de la infraestructura de Ciudad del Este para atraer el gran turismo de poder adquisitivo y así competir con la futura zona franca de Foz de Yguazú, Brasil, y la que ya existe en Puerto Yguazú, Argentina, no figura evidentemente en la agenda del maridaje ZI-HC.
El modelo que defienden ambos es el viejo esquema heredado de la triangulación, que ya ha perimido, pero que persiste como el santuario de la corrupción, el contrabando y los tráficos “non sanctos”, que sigue existiendo a causa de no sobrevenir la reconversión de CDE en una urbe con un comercio formalizado, con un nuevo status a nivel del Mercosur.
Pero resulta que para el dúo ZI-HC sólo resultan “rentables” los negocios de frontera, como el contrabando y la piratería, que campean a sus anchas en la medida en que no se formaliza la economía de CDE.
Ahora se habla del éxito del régimen de maquila para atraer las inversiones, principalmente de industriales brasileños, pero éste es un sistema ideado para un Paraguay en emergencia, con urgencia de crear fuentes de trabajo para su población y con necesidad de romper el Arancel Externo Común del Mercosur.
El sistema maquilador deberá continuar, pero lo que no se está tomando en cuenta es el próximo vencimiento del régimen de turismo del Paraguay en el Mercosur en 2019, debiendo renegociarse la extensión de su vigencia o la adopción de otro sistema de reemplazo, como sería el caso de una gran zona franca en Ciudad del Este, al cual tiene derecho el país, como ya la tienen los otros miembros del acuerdo regional.
El negocio de cigarrillos
En el tema de Itaipú como en el Mercosur, la capacidad negociadora del Gobierno de HC frente al Brasil resulta patética. Ya lo señalan exponentes de la política y del empresariado, para explicar la falta de reclamos de Cartes ante los gobiernos de Brasil y Argentina, en el sentido de que no quiere molestar a sus pares del Mercosur para no entorpecer su negocio de cigarrillos.
La fuente principal de su imperio económico, el contrabando de cigarrillos hacia los países vecinos implica para el Grupo Cartes ganancias siderales que en un sistema formal difícilmente podría alcanzar.
Teniendo como aliado político al clan Zacarías, es lógico suponer que ha conseguido HC el guiño de ZI para mantener a Ciudad del Este como un problema más de los muchos que tiene el Gobierno, sin darle la prioridad que requiere su demorada reconversión. Con esto, ZI optó por acoplarse al nulo planteo cartista frente a los grandes temas de la agenda de Itaipú, Yacyretá y el Mercosur, con el resultado de lo que se ha venido viendo: la inevitable muerte por inanición del comercio de CDE, que actualmente ya está en terapia intensiva.





























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