«Efecto Chamorro»: La apuesta empresarial que busca rescatar al coloradismo del abismo en CDE

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Rigoberto Chamorro, empresario y precandidato colorado a intendente de Ciudad del Este.

Ciudad del Este atraviesa una crisis de fe política. Los números no mienten: en las últimas municipales, 90.000 afiliados colorados prefirieron quedarse en casa, dejando el destino de la capital del Alto Paraná en manos de apenas 30.000 votantes. En este escenario de apatía y «brazos caídos», la figura del empresario Rigoberto Chamorro, Lista 2R, emerge no solo como un nombre en la papeleta, sino como el catalizador de un nuevo modelo de gestión.

El diagnóstico: Corrupción y fatiga

Para el equipo de Chamorro la enfermedad que padece la ciudad tiene nombre y apellido: corrupción institucionalizada. «La gente está cansada porque se administraron mal los recursos del pueblo», afirma Wilberto Cabañas, precandidato a concejal, reconociendo que el estigma dejado por administraciones pasadas —como la de Sandra McLeod— sigue siendo el principal lastre del partido.

Chamorro como alternativa a la «vieja guardia»

Mientras las estructuras tradicionales de la familia Zacarías intentan mantener su vigencia, el proyecto de Rigoberto Chamorro se posiciona en la vereda opuesta. La estrategia es clara: desmarcarse de la política tradicional para atraer a ese «gigante dormido» de 90.000 colorados desencantados.

La propuesta de Chamorro se apoya en tres pilares fundamentales:

Perfil ejecutivo: Trasladar la eficiencia del sector privado a la administración pública.

Renovación real: No es solo discurso; el 50% de su lista está compuesta por jóvenes, buscando resarcir el «grave error» histórico de haber suspendido las internas juveniles.

El «abrazo» con el pueblo: Romper el pacto de cúpulas. Para este equipo, el «abrazo republicano» no es un acuerdo entre caudillos, sino una reconciliación directa con el ciudadano de a pie.

El desafío de las urnas

El equipo de Chamorro entiende que la batalla no es solo contra otros precandidatos, sino contra el escepticismo. La consigna es movilizar a quienes han dado la espalda al partido debido a las malas gestiones pasadas.

«Estoy convencido de que el camino correcto es al lado de Rigoberto Chamorro», sostiene Cabañas, subrayando que este es el momento de pasar de la queja en redes sociales a la acción en las urnas. La gran incógnita para las internas será si el «voto silencioso» del esteño verá en Chamorro la medicina para la «grave enfermedad» que hoy mantiene a la ciudad en terapia intensiva.

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