Al menos por otro periodo de 5 años más (2015-2020) el clan Zacarías seguirá manejando los destinos del segundo municipio más importante de la República.
Existe un cúmulo de argumentos sólidos que llevan a sostener esta tesis, entre otros, estructura, base partidaria y recursos, donde éste último es lo que menos le falta, con 14 años de dominio absoluto de la comuna esteña.
Si estamos afirmando una cosa como esta, es porque existen sobradas razones para hacerla, tomando en cuenta los vaivenes políticos que se vinieron dando desde que el clan Zacarías tomó el poder municipal en la capital del Alto Paraná.
Desde el 2001 los Zacarías tomaron el poder comunal, lapso de tiempo en que mantienen una hegemonía absoluta, pasando a convertir a Ciudad del Este en una república aparte, donde la justicia es letra muerta, rigiendo sólo la “ley Zacarías”.
En la otrora capital mercantil del Paraguay nada se hace fuera de Zacarías, sí dentro de Zacarías. Esa es la práctica que impera en esta comarca fronteriza, donde el estado de derecho no existe, porque las instituciones no funcionan y no actúan, para poner orden, en un país donde supuestamente se practica la democracia. Muy por el contrario, lo que aquí predomina es una dictadura, la ley de la jungla, la del más fuerte.
Tomando todos estos antecedentes, aquellos sectores disidentes al clan, que presentarán candidaturas para las municipales de este año, saben que no tienen chance de derrocar del poder a este grupo político, que se abroqueló en la impunidad desde el 2001, para así seguir haciendo lo que se le antoja, sin que los organismos pertinentes tomen medidas contra las enormes arbitrariedades que vienen cometiendo en perjuicio de la indefensa ciudadanía paranaense.
La población esteña, definitivamente, debe entender que a través de las urnas, por ahora, es difícil desalojar a este clan, que se anidó en la municipalidad para enriquecerse a costa del pueblo, “beneficio” que también llega hasta su entorno más inmediato.
Por tanto, las movilizaciones ciudadanas seguirán siendo la única arma para continuar denunciando la galopante corrupción existente en la municipalidad de Ciudad del Este, ya que ningún organismo de control se anima o no demuestra voluntad política para investigar.
En esta época aparecerán grupos o movimientos políticos interesados en tomar la comuna local, con el fin de enderezar rumbos. Pero todo esto no pasará de un globo sonda, que buscará confundir a la ciudadanía, con el único fin de favorecer la chance electoral del clan Zacarías, que con una estructura sólida y abundante recurso, nuevamente, se posicionará en el poder por otro periodo de cinco años.
Es hora de renunciar a la política demagógica, que es común en este país de tan sólo 7 millones de habitantes. Mientras que se siga ignorando el estado de derecho, donde se pisotea la ley y la Constitución Nacional, como el cangrejo seguiremos caminando hacia atrás. Finalmente, recurriendo al adagio popular, “duele decir, pero hay que decir”, tendremos otros cinco años más del clan Zacarías en la municipalidad de Ciudad del Este.





























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