
Escribe: Henrique Ferreira
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El crecimiento económico en nuestro país es para todos, y quien diga que esa verdad rotunda no es así sencillamente es un necio.
El debate frecuente sobre el tema es si el mismo es para muchos, para algunos o para un puñado de privilegiados y ciertamente el crecimiento de la economía nacional es para absolutamente todos los paraguayos: Para unos pocos es fenomenal y para la gran mayoría es fatal, hasta el punto de que le es indiferente si la economía crece o decrece.
De una o de otra manera todos participan en la producción de las riquezas de nuestro país, unos apropiándose de las riquezas y otros sufriéndola a fin de mes.
La economía paraguaya no deja de crecer, las riquezas continúan concentrándose, pero los salarios continúan congelados; uno al contratar un servicio, por ejemplo de TV a Cable la tarifa es reajustada anualmente según el promedio general de los precios, un trabajador solo puede tener reajustado su salario una vez que ese promedio llegue al 10%, hasta llegar allí sus ingresos cada día compran menos productos.
Los medios masivos, y los voceros oficiales de las grandes empresas y gobierno afirman que un país avanza con educación, la educación es la vía del progreso, el bienestar y la estabilidad. Sin embargo en datos oficiales encontramos que los menos escolarizados son los que tienen más empleo, mientras que los más escolarizados tienen mayores dificultades en encontrar un trabajo.
Entonces ¿el crecimiento económico del Paraguay sirve para desarrollar al país? Y planteo desarrollo desde el punto de vista de que los paraguayos gracias al crecimiento puedan mejorar sus ingresos.
Si hay gente escolarizada que tiene múltiples dificultades para encontrar empleo, quiere decir que la estructura económica del país y sus unidades productivas no están preparadas para recibir gente formada, o directamente no las necesita.
Los empresarios cada vez que se les pregunta por qué los salarios son bajos responden: que los “jóvenes necesitan tener capacitación y educación”. El propio joven trabajador con salario bajo debe financiar sus estudios.
Al ir al llamado “mercado de empleo” el joven escolarizado compite con una masa de trabajadores informales dispuestos a trabajar mucho por poco, generándose así una competencia horizontal. Parece ser que el discurso “pro-educación” del empresariado es sencillamente para justificar los bajos salarios y hacer que la informalidad presione hacia afuera a los escolarizados.
Entonces cabe preguntarse que si al empresariado le es rentable tener una estructura socio-económica no desarrollada, ¿será el empresariado la principal traba para el desarrollo nacional?
La estructura laboral del país vive hoy en un contexto de urbanización abrupta, en donde todos los miembros de la familia deben ir a buscar empleo lo más rápido posible; en el ambiente se siente descontento. Por eso tal vez, los medios de comunicación, hoy por hoy amplifican los casos de “moto chorros”, tal vez para crear la sensación de que los mismos son los responsables de nuestra angustia, o tal vez para desviar nuestra atención. Una manera de regular el conflicto para no mirar a los responsables.





























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