Muchos empresarios y profesionales paraguayos le deben la bonanza y el éxito del que disfrutan al hecho que históricamente estuvieron colgados de la teta de los sucesivos gobiernos y no gracias a su capacidad y liderazgo, puestos a prueba en la competencia del mercado.
Muchas de las empresas cuyos nombres son sinónimo de prestigio y solvencia en Paraguay, son apenas guaridas de engañosa fachada, albergando a perversos rufianes que enlodan la gestión pública, abusando de ella para el beneficio particular, y no tendrían lustre de no haber sido eternamente proveedoras del gobierno, un cliente muy generoso, sin demasiadas exigencias en calidad y muy flexible en el plano de la honestidad.
Sin más, las empresas que califican en esta vergonzosa categoría son lisa y llanamente delictuosas organizaciones de tan solo apariencia lícita, especialistas en delinquir.
Durante su reciente visita a Chile el presidente Cartes, puso el dedo en la llaga y aseguro qué, históricamente, muchos seudos empresarios paraguayos, sólo buscaron hacer negocios con el Estado, porque es fácil, se gasta poco y enriquece aceleradamente, mientras que la batalla de la competencia leal y honesta está plagada de dificultades y el éxito está supeditado al talento y la habilidad, por lo que tarda años en llegar.
Esta ralea de baja estofa empresarial fue acusada por el presidente Cartes de cómplices y hasta autores de todo lo que sucesivos gobiernos incumplieron con el ciudadano.
La acusación no fue leve ¿tendrá alguna consecuencia legal para los imputados moralmente por el presidente? Lo que dijo Cartes es algo conocido y constituye la causal de tantas desigualdades en nuestro Paraguay.
Alguien hasta podría conjeturar que él mismo, en calidad de empresario, habrá hecho lo propio, pero ese pasado no desacredita la importancia de lo que afirmaba con sus palabras en calidad de primer mandatario.
Se destaca el hecho que siendo presidente no rehuyó hablar de un flagelo que por décadas marginó a los talentosos y posicionó a los tramposos, para que hicieran uso y abuso del poder político, consumando mega asaltos en el marco de la más turbia confabulación criminal con autoridades gubernamentales, como si fuera la cosas más natural del mundo.
Las palabras de un presidente son un decreto firmado con el honor, es de esperar que lo dicho por el presidente Cartes en su viaje a Chile, sea concluyentemente con el nuevo rumbo moral del mercado paraguayo, libre, abierto y presto para garantizar el éxito a los empresarios creativos y por sobre todo honestos.
Escribe: José Martínez.





























Facebook Comentarios