El deporte, concretamente el fútbol, que en las últimas décadas pasó a constituirse como la última reserva moral en un mundo tan convulsionado, la semana pasada ha sido sacudido por un escándalo de corrupción de ilimitada magnitud, que tiene como origen en la propia FIFA, y que llegó a nuestro país.
Varios miembros de la matriz del fútbol mundial fueron detenidos en la propia sede de la FIFA, en Zúrich, Suiza, donde se preparaba la asamblea de renovación de autoridades. El FBI (Federal Bureau of Investigations) de Estados Unidos entró en acción y terminaron presos altos dirigentes, con pedidos de extracción al país norteamericano, acusados de crimen organizado y lavado de dinero.
Igualmente, contra otros ex directivos de la FIFA, como el ex titular de la Conmebol, el paraguayo Nicolás Leoz Almirón, ha sido dictado orden de prisión, con pedido de extradición, al aparecer involucrado en la gigantesca corrupción, que saltó a la luz pública tras una minuciosa investigación llevada adelante por autoridades del FBI.
A pesar de que hasta el martes de esta semana no ha sido incluido su nombre por el FBI, en el dossier general aparece el actual presidente de la Conmebol, Juan Ángel Napout, cuya federación a su cargo ha sido beneficiada para la organización de la Copa América con la exorbitante suma de 7.500.000 dólares, que habría ido a parar en poder de Napout, que hasta ahora sólo a salido a decir, “ese dinero debe estar por algún lugar, yo desconozco su destino”.
Pero como la justicia de Estados Unidos es implacable, necesariamente se deberá llegar a la verdad de este escándalo de proporción inimaginable, a pesar de que siempre se habló de la corrupción existente en la FIFA, pero que nunca nadie pensó que podría ser destapada, atendiendo el manejo dictatorial y secreto, que por décadas se tuvo en la matriz del fútbol mundial.
Es más, aquella asociaciones, federaciones o clubes, que osaban recurrir a la justicia ordinaria para dirimir o reclamar sus derechos, eran advertidas en recibir sanciones muy fuertes, que iban desde suspensión hasta su desafiliación como institución.
Pareciera que en el fútbol, al menos, la corrupción no era tan permeable, pero con este destape de la FIFA, la máxima matriz deportiva no tiene nada que envidiar a aquellos gobiernos y políticos corruptos. Hoy varios dirigentes del fútbol mundial son grandes acaudalados, producto de los negociados que concretaron en los eventos deportivos que se realizan anualmente.
En Paraguay, dos dirigentes (Leoz y Napout) muy cercanos al presidente Horacio Cartes aparecen salpicados en este escándalo, que indudablemente deberá servir de reflexión al mandatario para mirar la reputación moral de su entorno. Antes, su amigo personal, el presidente de Barcelona de España, Sandro Rosell, fue sacado del cargo, acusado por “fraude”. La investidura de presidente de un país obliga a observar de quienes debería estar rodeado.
La corrupción es un cáncer galopante que no encuentra sosiego y penetra en cualquier ámbito, más aun cuando encuentra alta vulnerabilidad, como en nuestro país, que cuenta con el principal aliado, cual es la impunidad. Con relación a la galopante corrupción descubierta en la FIFA, al menos existe la esperanza de que el FBI hará su trabajo como corresponde, para desnudar el escándalo que ha dejado al fútbol de luto.





























Facebook Comentarios